Si cierro los ojos y agudizo el olfato….
Aun puedo ver aquella casa encalada de un blanco perfecto, con su ribete amarillento en la cornisa y tejas rojas. El jardín plagado de pinos piñoneros asentados sobre el verde tapiz de grama que crecía como un demonio y me tocaba cortar si no quería ganarme una colleja de mi padre…
Las flores plantadas en sus paterris formaban un contorno alrededor de toda la casa que a mi madre le encantaba cuidar con mimo. Era su hobby favorito. Daba igual la época del año que fuera, ella siempre se las ingeniaba para tener algo que plantar y pasarse horas en el jardin.
En la entrada de la casa había un arco que se extendía hasta unos metros de la fachada formando un enorme túnel de las hojas verdes con alguna que otra flor que nacía de los hibiscos donde me encantaba jugar. Separando la zona inferior del arco las hileras de romero se extendían formando un seto. Aun recuerdo como las plantamos...
Recogimos los esquejes de Romero (Rocío marino, etimológicamente hablando y como a mi me gusta llamarle…. Y no Rosamarinus oficinal como nombre de guerra) de un penacho próximo pues es una planta que se puede encontrar en forma de arbusto salvaje en toda la Península, en muchas ocasiones entremezclado con otras plantas también aromáticas como el Espliego, el Tomillo o las Jaras.
Los metimos en agua y sin más, los plantamos al cabo de unos días. Un esqueje por cada palmo de arena removida y enriquecida con zeolita… Pero tan solo uno, pues cuando crece se convierte en un hermoso arbusto con hojas de haz verde y blanquecino el envés con forma de agujas, de flores lilas muy pequeñas y tronco hermoso, más o menos ancho. Es por ello que los esquejes no se deben plantar muy juntos pues quedará un seto espeso en demasía.
Recuerdo que era verano y colaboramos en la operación todos los hermanos, a unos les tocaba la azada para remover la tierra y a otros, piole en mano, sembrar los esquejes según lo previsto. Aquello parecía un campamento en medio de la nada donde unos niños comenzaban a desarrollar su amor por la naturaleza.
El Romero es muy versátil, se adapta a todo tipo de suelo, tan solo necesita que la tierra esté suelta, poco riego y un clima mas o menos cálido. Es por ello que crece tan bien en toda la península sin ningún esfuerzo además de poder hacerlo en una simple maceta. Lo normal es plantarlo como esqueje durante el verano pero tiene la opción de poder reproducirse por semilla, en cuyo caso el tiempo de siembra es en primavera. La única precaución que hay que tomar es cuidar el lugar de siempra, de manera que no la pongamos en un lugar donde le pueda "pegar" el viento directamente.
Cuando aquello empezó a crecer, cosa que hizo con rapidez, las ramas llegaban a los 2 metros… prácticamente se unía al arco superior. La solución para que aquel enorme túnel no fuera tan oscuro y tétrico fue reducir el tamaño de los arbustos a ½ metro y así… ¡La luz se hizo!... Hay que saber en este punto, que las ramas no se deben cortar más de una cuarta parte de su tamaño, en cuyo caso la planta se debilita pudiendo llegar a morir. Si por el contrario, el tallo es poco frondoso, quedando abundantes claros impidiendo que los matojos se parezcan a un seto, lo único que se debe hacer es despuntar el tallo principal. De esta manera, crecerá a lo ancho y no a lo alto, aumentado su espesor.
El olor era estupendo y sus flores lilas siempre estaban adornando la zona durante la primavera y el verano.
En primavera siempre hacíamos "La fiesta de la Recolección del Romero" con ceremonial incluido. Tan solo era una excusa para darle la bienvenida a la primavera y al buen tiempo. Era más o menos como la botellota que hoy en día hacen los jóvenes con el mismo fin, pero en un plan bastante más sanote.
En fresco y tras limpiar bien las ramas, mi madre introducía algunas en aceite. Allí se quedaba mas o menos una semana… Este era el aceite que utilizaba para las ensaladas. Otras las limpiaba bien y las dejaba secar a la sombra. A las dos semanas desgranaba las hojas y las guardaba en un tarro de cristal opaco para conservarlas y usarlas como condimento en la cocina.
Había veces que se entretenía en recoger flor por flor de cada una de las ramas que habíamos cortado. Las introducía en unos pequeños saquitos blancos de tela que mas tarde iba dejando por cada uno de nuestros cajones y armarios… Todo en aquella casa olía a romero.
Cuando estábamos muy cansados, habíamos caminado mucho o alguno tenía algún calambre era especialista en hacernos descansar. Hacia un baño con idénticas proporciones de Salvia y Romero. Tras 15 minutos en ese baño estabas nueva, pero se estaba tan a gusto allí que los baños se prolongaban bastante más tiempo...
Ha medida que el tiempo fue pasando, mi interés por la neobotánica se fue desarrollando, unas veces por devoción y otras por obligación, descubrí:
-Que el romero se puede utilizar para heridas y llagas aplicando sobre ellas una infusión, no en vano la sabiduría popular dice que "mala es la llaga que el romero no sana",
-Que los baños que mi madre nos preparaba tienen el mismo efecto que las friegas de alcohol de romero,
-Que su aceite esencial es el más usado en perfumería, así es principal componente del "Agua de Hungría",
-Que usado sobre el pelo mezclado en infusión con "Cola de Caballo" lo fortalece,
-Que si Corea tiene el Gingsen, nosotros tenemos el Romero que actúa igual,
-Que es un extraordinario antioxidante orgánico por rico en ácido rosmarinico, mirceno y camfeno, por lo que en la actualidad se está probando su efectividad en artrosis, sida, cáncer y alzheimer,
-Qué rebaja los dolores de la mestruación,
-Que por su gran cantidad de hierro es un buen paliativo natural frente a las anemias,
-Que el vino de romero actua como afrodisiaco, según los antiguos,
Pero si hay algo que descubro a lo largo del tiempo que ha pasado, es el poder de evocación que posee para mí su olor....
19.01.2007 02:31
A mí también me trae su olor recuerdos maravillosos de mi infancia, de las excusiones por el campo con mis padres y de los juegos con los amigos por el monte . Yo tengo plantado en la terraza romero, y también tomillo. Los uso aparte de por el placer de la vista y sobre todo del olfato, también para los guisos. La lástima es que el gato se me lo come todo, podía hacerlo ahora que es invierno y tengo las plantas muertecitas, pero no, no es tonto, para el invierno le apetece como a todos, estar en su camita al lado del radiador y moverse más bien poco y a la terraza que salga Rita "Cantaora" . Un abrazo.
23.12.2006 22:03
a mi me encanta como huele, un saludito
24.11.2006 11:12
Que gusto da el romero me encanta usarlo cuando hago de cocinero.BESOS.CHAO DEDES MI CIAO.