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Mi cafetera express con varios años de vida fiel se estropeó... Bueno, más bien sólo el portafiltros, que era únicamente de plástico. Se partió por un borde y no hubo forma de encontrar un repuesto. Es lo que tiene la obsolescencia programada: aunque el arreglo necesario costaría unos céntimos, se hace imposible reutilizar un producto. La cafetera seguía funcionando, pero sin el portafiltros era imposible de utilizar, así que tuve que decidirme a comprar otra cafetera nueva.
Visité varias tiendas de electrodomésticos y el panorama no me gustó. Por una parte, aplaudo el trabajo de publicidad que se les ha dado a las cafeteras de cápsulas monodosis, porque ha conseguido su propósito: convencer a montones de personas... Pero para los que seguimos queriendo una cafetera express 'tradicional', las posibilidades de elección se han reducido drásticamente. Encontré pocos modelos entre los que elegir, teniendo en cuenta que tampoco quería gastarme mucho dinero en la compra.
Después de mucho pensar, decidí llevarme a casa la Philips Saeco HD8323 en El Corte Inglés. Era más dinero de lo que quería gastar (me costó 100 euros), pero dado que se trataba de una marca conocida y de una tienda con garantías, la compré.
Hay que reconocer que tiene un diseño muy bonito. El aspecto de los mandos cromados y el plástico negro es muy agradable a la vista. La coloqué en su sitio, la enchufé y me puse a leer el libro de instrucciones para ponerla en marcha. Aquí comenzó la odisea.
Llené el depósito de agua y coloqué los mandos como indicaban las instrucciones, pero aquello no funcionaba según se decía: El agua no salía por el tubo de vapor. Luego intenté poner el filtro en el portafiltros, pero no encajaba. Intenté hacer fuerza, pero no entraba hasta donde debía, así que no lo quise forzar. Así colocado, el portafiltros no encajaba en la máquina, por lo que no pude probar el funcionamiento con el filtro normal de café.
Después lo intenté con el filtro que hay para adaptar las cápsulas de café. Puse el portafiltros en la máquina y debajo fui a poner un vaso... ¡Y no cabía! En el espacio que quedaba entre el portafiltros y el suelo de la máquina, sólo cabía un recipiente con poco fondo. A olvidarme de poner una jarra pequeña para hacer los cafés algo más largos.
El remate fue poner en marcha la cafetera. El agua salió por todas partes, excepto por donde debía. Lo intenté unas cuantas veces, por si acaso había encajado mal el filtro o cualquier cosa, pero aquello hacía aguas. Así que con todo el dolor de mi corazón, desenchufé la máquina, sequé y limpié todos los componentes, lo embalé de nuevo y esa misma noche volví a El Corte Inglés a devolverla.
La dependienta se extrañó de que no encajase el filtro, aunque pudo comprobarlo por sí misma. Estuvo mirando la caja y vio el letrero 'made in China' en la parte inferior. Se disculpó diciendo que a veces las cosas fabricadas en China daban esos problemas de calidad. Intenté ver alguna otra máquina, pero no me convenció ninguna, así que me hicieron la devolución del dinero.
Lo malo de esto es que de momento sigo sin cafetera express (intentaré aguantar con la italiana) y que me siento un poco inútil por no haber podido utilizar esta supuesta maravilla de la técnica. También me siento estafado por la marca, por hacer que un producto que no es precisamente barato, pueda ser tan engorroso. Espero encontrar otra que me dé menos problemas.
10.01.2012 18:35
yo tengo una de cápsulas