Pues nada, ya era hora de comenzar a contaros un poquito de mi viaje de este verano a Brasil. Hice un opinión general sobre el país contando un poquito de todo y hoy me voy a dedicar más ampliamente a una de las ciudades más bonitas del país.
De las ciudades más conocidas y visitadas del país. Famosa por sus carnavales, sólo superados por Río, aunque según la mayoría de la gente son mejores y menos visitados que estos últimos.
La mayoría de la población es descendiente de africanos por lo que son de piel negra, mestizos y mezcla de todo tipo de razas. Influencia totalmente africana que se nota en la música, folklore, religión y manera de ser de la gente. Gente siempre sonriente, alegre, pachanguera, siempre de juerga, sensualidad a flor de piel, super acogedores, te hacen sentirte como en casa desde el primer momento.
Fue nuestro primer destino en Brasil, cosa que tenía sus ventajas y desventajas. Ventajas porque acabar un viaje en Bahía con la juerga que hay te deja un recuerdo inolvidable pero claro siempre se está más fresco al empezar un viaje y no hubiéramos podido resistir tanto ajetreo después de un mes de desierto, selva, cataratas, etc.
Estuvimos cinco días en Bahía y nos hubieran faltado unos cuantos más para poder disfrutar de todo lo que ofrece.
Llegamos por la tarde-noche y en taxi nos dirigimos al albergue. Si hubiera sido otro sitio nos hubiéramos cogido un autobús pero Brasil tiene muy mala prensa y una de las cosas en la que más se insiste es en la seguridad.
No voy a decir que no pasa nada y que no hay robos, ni muertes (en Río de Janeiro y Sao Paulo todos los días hay muertos por tiros) pero a nosotros no nos pasó nada, no vimos nada y no conocimos a nadie que le hubiera pasado nada, en todo el mes que estuvimos allí.
El Albergue Do Passo, nuestro alojamiento, se caracteriza porque es barato (lo más importante), sobre 2.000 pelillas, es céntrico: justo en el centro del Pelourinho, la zona vieja de la ciudad y lugar dónde ocurre todo. Y se conoce gente de todo el mundo con la que se puede intercambiar impresiones. En recepción gente muy maja y posibilidad de conseguir información de todo tipo.
Nos instalamos en una habitación para chicas, nosotras dos, Izaskun y yo, y en otra para chicos, Pepelu. Los albergues tienen estas cosas, ya se sabe, pero a nosotros no nos importa demasiado.
Nos dimos un garbeo por el centro y nos sentamos a tomar una cervecita en una terraza donde un chico tocaba y cantaba Bossa Nova. En todo Brasil hay gente que lo hace, en cada bar, restaurante, en cualquier esquina de la calle hay gente cantando Bossa Nova. Y qué bien cantan los puñeteros, madre mía. Recuerdo que estando en un bar a la noche en Bahía, una actuación en vivo de un chico que cantaba maravillosamente bien. Todo el mundo coreaba las canciones de pé a pá y hubo un momento en que el cantante pasó el micro a un espectador y luego a otro y a otro y cantó un montón de gente pero fenomenal de bien. Qué gozada, se nos pusieron los pelos de punta.
Bueno para no enrollarme demasiado voy a contar primero qué hay que ver en Bahía:
Salvador de Bahia de todos los Santos, se llama así porque se cree que fue descubierta por los españoles el día 1 de noviembre, día de todos los Santos.
La ciudad se divide en dos partes: la Cidade Alta y la Baixa. En la Cidade Alta se encuentra el centro histórico, el Pelourinho.
Salvador tiene la friolera de 364 iglesias. La Catedral está localizada en la Plaza Terreiro de Jesús, en el centro del Pelourinho. Aunque la iglesia más conocida es la Iglesia do Bomfin, a la que los bahianos tienen verdadero fervor. Hay una costumbre que dice que a todo el que llegue a Bahía se le pone una pulsera de la suerte en la que pone Iglesia do Bomfin, te la colocan y hacen tres nudos y por cada uno de ellos pides tres deseos. Cuando la pulsera se cae sola se te cumplen los deseos. Obviamente hay gente que para sacarse unas pelillas te persiguen para colocarte las pulseritas por algo de dinero. En los cinco días que estuvimos allí nos pusieron por los menos tres pulseras y cuando cogimos el vuelo de vuelta a España todos seguiamos con la pulsera colocada.
Otra de las iglesias más bellas es la de Sao Francisco, toda decorada con angeles y decorada con oro, del de verdad. Es impresionante.
Lo más interesante para ver en plan museos:
La Casa Museo de Jorge Amado, en el Largo do Pelourinho, escritor bahiano mundialmente conocido por sus libros en los que se describe la vida de las gentes de Bahía. Y el Museo Afro-Brasileiro,
La Plaza de Terreiro de Jesús es la más animada de la parte vieja. Siempre llena de señoras ataviadas con el traje típico de las bahianas, super vistoso, con turbantes de colores vivos en la cabeza y trajes blancos largos abombados. Vendedoras de acarajé: vestidas típicas de bahianas con mesas llenas de ollas grandes en los que guisan los acarajés y los venden. Acarajé: especie de croquetas hecha con frijoles. Se fríe al momento en aceite de dendé (aceite de palma) con pimienta y relleno de salsa de gambas. Una delicia. Estas vendedoras son una institución allí en Salvador. Todas tienen su sitio asignado, con el nombre de la señora y están incluso censadas.
Ya ya que estamos vamos a hablar de la gastronomía. La comida de calle es toda una experiencia. Muchos bahianos comen así y en cada esquina, plaza, playa hay multitud de vendedores de todos tipos. Los acarajés son los más conocidos y luego hay una especie de pintxos de queijo típico (queso), vendedores ambulantes con hornillos que tuestan el queso hasta que se pone todo doradito y blandito, ummmmmmmmmm, de muerte.
La comida bahiana es famosa en todo el país porque es excelente. Eso sí, tener cuidado porque todo está cocinado con el famoso aceite de dendé, o aceite de palma, que le da un sabor muy peculiar a las comidas pero que es bastante fuerte y puede llegar a cansar e incluso a que sepa todo muy parecido.
Hay un restaurante muy conocido en el Largo de Pelourinho, al lado del Museo Jorge Amado, que se llama Senac. Es famoso porque allí hacen espectáculos folklóricos para turistas y tiene un restaurante muy famoso también porque es en plan self service y todo con platos típicos de la cocina bahiana.
Os comento varios platos típicos: primero de todo la Feijoada, plato típico brasileño en general. Las fejijoas son alubias negras, un cocido digamos. Hay que tener cuidado porque la Feijoada no son sólo alubias sino que es una serie de platos. Las feijoas se guisan con carne. Se presentan primero los feijoas, luego en otro plato aparte la carne, otro plato con ensalada de col picada muy fina, otro plato con farofa (harina de mandioca frita con mantequilla, muy común y que come todo el mundo, todo absolutamente todo vienen con farofa) y salsas diferentes por todas partes. En fin, que cuando te has dado cuenta tienes las mesa llena de cosas que no sabes por donde empezar. Y esto no sólo pasa con la feijoada sino con todos los platos. Así que cuando vayas a un restaurante cuidadito con lo que pides, ser previsores sino sobrará comida a mansalva.
Otro de los platos bahianos es el Vatapá: guisado de marisco con salsa de pasta de mandioca, coco y aceite de dendé.
Moqueca: otro guisado con muchas hierbas diferentes, leche de coco y aceite de dendé, pimienta ......... y a mano un buen vaso de agua......... Puede ser de gambas, de ostras, de langosta, de cualquier pescado, ....
Como postre sobre todo frutas exóticas o “vitaminas” que son zumos con leche. Extraordinarios. También los hay con agua, “sucos”. De cosas inimaginables y desconocidas para nosotros, pero que están buenísimos.
Luego un buen cafezinho (café solo) que te dan gratis en todos los sitios. Todo buenísimo.
La bebida típica o más conocida es la Caipirinha, licor de caña, lima y azúcar. También hay Caipiroska, con vodka y Caipirissima con ron. La cachaÇa es la bebida nacional, licor de caña. Sólo es una bomba pero con hielito picado, azúcar y frutas, de lo mejor.
Si vas a la Cidade Baixa, tienes que coger el Elevador Lacerda y en un momento de encuentras en la playa. Justo al lado un fuerte realmente impresionante y el puerto. Al lado también el Mercado Modelo donde venden todo tipo de artesanía típica y a muy buen precio.
La Cidade Baixa es la parte nueva de la ciudad, hay una zona residencial y allí se encuentran las playas. Pasear por ellas e incluso intentar jugar al futbol con los tropecientos mil Ronaldos que encontrareis en ellas. Fliparás de lo bien que juegan y las virguerías que hacen.
Pasear por el Pelourinho: todas las casas son coloniales y están pintadas de colores pasteles, rosas, azules, amarillos, salmones, una preciosidad, calles empedradas, encontrarás cabinas telefónicas de multitud de colores y con formas divertidas.
Otra cosa que me sorprendió fue que hay muchos bares. Como aquí, en los que te puedes tomar una cervecita o caipirinha, en plan tasquillas. Por las noches y en cualquier día de la semana están a tope. Hay otros más grandes, tipo pub en los que suele haber música en vivo y ya luego los típicos bares con terraza al exterior.
En cuestión de diversión es una ciudad super animada. Hay gente a todas horas del día y de la noche. Pero por la noche hay mucha marcha. Casi todos los días encuentras algún espectáculo callejero o en locales al que acudir y pasártelo de miedo.
Al lado de nuestro albergue teníamos una escuela de baile y de batukada, tambores. Y a todas las horas del día estaban tocando los tambores a lo bestia y enseñando a bailar a la gente. Por las noches en el mismo sitio actuaban grupos. Es realmente alucinante como los chavales con tambores más grandes que ellos, que pesan un montón, bailando como locos a la vez. Menuda envidia. Todo el mundo bailando y bebiendo.
Un día a la semana, hacen una especie de batukada gorda. Son muchas las escuelas que hay y salen todos a la calle y por orden van tocando. Cuando acaban unos empiezan los otros. Todo el mundo en la calle bailando con el ruido ensordecedor de los tambores. Te ponen los pelos de punta. Suelen tener CDs para vender y sacarse unas pelillas.
Otro de los días hubo una actuación en Terreiro de Jesús de un grupo de samba muy conocido allí. Estaba hasta los topes y la pena fue que cayó una tromba de agua verdaderamente espectacular. Eso sí la gente allí siguió calada hasta los huesos y bailando como posesos.
Otro día venía a actuar un grupo famoso en todo Brasil llamado Olodum y vino gente de toda la ciudad, colas interminables y un ambientazo de miedo.
También hay que dedicar un par de días a dos de las cosas más interesantes que se pueden hacer en Salvador y que no hay que perderse por nada.
Una de ellas es ver Capoeira. Dicen que la Capoeira nació como símbolo de lucha contra la esclavitud en Brasil. Los esclavos aprendían a “bailar” capoeira para huir de sus apresores. Es una mezcla de acrobacias, arte marcial, baile, una mezcla de todo. Hay que ser extremadamente agil para practicarla y lleva muchos años aprenderla. Actualmente hay muchas escuelas de Capoeira en Salvador y lo mejor es acudir a una de éstas para ver cómo la practican. Nosotros fuimos a una de ellas y nos encantó. Hay varios músicos tocando tambores y un instrumento llamado berimbau. Luego están todos los participantes formando un medio arco y de dos en dos van saliendo a practicarla. Consiste en una especie de lucha-baile en plan arte marcial, uno ataca otro evita el ataque y mientras tanto el resto de la gente canta y alienta a los luchadores. Fantástico.
Otra de las cosas interesantes es el camdomblé: ritual heredado de Africa
Se practica en un Terreiro. Para verlo hay que contactar con alguien de la ciudad ya que se supone que no pueden acudir turistas así de cualquier manera, sino acompañados de algún parroquiano. En el hotel dónde estéis probablemente sepan. Nosotros conseguimos un número de teléfono al que contactamos, nos vinieron a buscar al hotel y nos llevaron a las afueras de la ciudad. Aunque también encontramos algún que otro turista, la mayoría eran parroquianos. El ritual por lo menos duró cuatro horas. Bastante sobrecogedor. El maestro de ceremonias invoca al dios, entra en una especie de trance, baila como loco durante horas y horas mientras la gente le aplaude, canta y baila, luego hacen un ritual de purificación para todo aquel que lo quiera. La verdad es que hay que verlo, no se puede explicar.
Por último, no perderse los carnavales, deben ser una auténtica pasada. Más bonitos que los de Río, según dicen.
No he comentado lo del clima. En agosto allí es temporada de lluvias por lo que de vez en cuando te puede caer una buena chaparrada. Pero la temperatura es excelente, media de 25 grados.
Se pueden hacer excursiones a los alrededores de Salvador. Hay playas maravillosas. Recomiendo especialmente Playa do Forte, paisaje idílico.
Una advertencia: cuidadito con la caipirinha. Por experiencia, pasando de cuatro es muy, muy peligrosa.
30.03.2005 17:55
Uffff, me has puesto los dientes largos, ¡¡ pedazo de viaje !!. Gracias por toda la información que das, creo que a la gente que lo visite le ayudará cantidad. Ciao.
13.05.2004 18:58
Me voy a Bahia dentro de un mes, gracias por los comentarios¡
20.01.2003 18:01
¿Te he dicho alguna vez que me encantan tus viajes? Muchas gracia por la lección de gastronomía, ya que desconocía todo sobre el "comercio" brasileño, por no decir que no tenía ni idea. Abundante y un pelín calórico, en definitiva, muy interesante. A ver cuándo continuas con las opiniones del viaje. Besos.