¡LEVANTATE, TENEMOS LA ETERNIDAD PARA DORMIR!

5  18.01.2008

Ventajas:
Hito de la ruta de la seda, y de los poetas y sabios

Desventajas:
no los hay

Recomendable: Sí 

almode

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"Y ahora, ¡pasea tu mirada sobre Samarcanda! ¿No es la reina de la tierra? Más altiva que todas las ciudades, cuyos destinos tiene entre sus manos" (Edgar Allan Poe).


Como continuación de nuestro viaje por Uzbekistán, y tras unas cinco o seis horas a través del desierto, llegamos procedentes de Bukhara a Samarcanda.

Samarcanda es el principal reclamo turístico de Uzbekistán, aunque como ya he ido comentando no el único.

Es cierto, que llevaba años soñando con encontrarme en esta mítica ciudad, pasear sus calles, su bazares, sus mercados y cómo no, verme ante la imponente plaza del Registan.

La primera y grata sorpresa fue el hotel President, donde nos alojamos, más que digno, pero sobre todo estratégicamente situado cerca de los monumentos más importantes. Ubicado enfrente del Gur Emir, donde se encuentra la tumba del Gran Tamerlan, Timur Lang o Timur el Cojo a quién la ciudad rinde un continuo homenaje. Fue él quién en el año 1.370 reconstruye esta ciudad y la convierte en la ciudad más próspera de todo Oriente. Su iluminación nocturna es realmente espectacular.

Alejando conquistó la ciudad en el año 327 (a.d) entonces conocida como Marajanda, y se casó con Roxana, hija de un Jefe Local.

Pero como he indicado la gloria de Samarkanda se debe fundamentalmente al Gran Tamerlan y a sus descendientes.

El monumento más importante de Samarkanda lo constituye la plaza del Registan . La plaza cuenta en tres de sus lados con tres madrasas (las madrasas son los lugares donde se imparten enseñanzas islámicas) . La madrasa de Ulug construida bajo los auspicios de Ulug Bey, nieto del Gran Tamerlán, el rey astrónomo, a quien se debe la construcción del observatorio Gurkhani Zij, donde podemos contemplar los estudios, avances y replicas de instrumentos que ya en aquella época se utilizaban.
La madrasa Sherdor donde podemos observar en su frente lo que supone una transgresión de las leyes islámicas, ya que está decorada por azulejos que forman la imagen de felinos y por último la madrasa Tilla-Kari decorada en tonos dorados
El conjunto del Registan hoy se ha convertido en un inmenso bazar y las antiguas celdas de los estudiantes han sido sustituidas por pequeños comercios, que ofrecen todo tipo de artesania, y como no de baratijas.
No obstante la belleza del conjunto se muestra implacable ante tal desatino.

Los azules turquesas de los azulejos al más puro estilo persa, los dorados, los maravillosos patios interiores, parecen mirar con desprecio a los vendedores y permanecen impasibles, sordos, a sus gritos de reclamo a los turistas.

Visita indispensable es la mezquita de Bibi-Khanim esposa favorita del Gran Tamerlan. Cuentan que aprovechando que su esposo estaba en una de sus múltiples campañas, y queriendo darle una sorpresa a su regreso, ordenó su construcción.
Conforme avanzaban los trabajos, el arquitecto encargado de los mismos, se enamoró perdidamente de la reina, y se negó a terminar el trabajo, si ella no le daba un beso.
En el ánimo de agradar a su esposo con la impresionante Mezquita, la reina le besó, pero al parecer el beso le dejó una marca que no pasó desapercbida a los ojos de Tamerlan que ordenó la ejecución del arquitecto y obligó a su esposa como castigo a llevar un velo cubriéndole el rostro.

Otra visita indispensable dentro de la ciudad antigua es el Shaki-Zinda . Conjunto de monumentos funerarios, en los que reposan los restos de personajes menores, cercanos al Tamerlan y su familia, pero dotados de una belleza excepcional, debido a la rica ornamentación de sus azulejos y filigranas.

La ciudad moderna fue construida durante la dominación soviética. Está jalonada de grandes avenidas, donde se ubican los grandes centros comerciales, la legaciones diplomáticas y los mejores hoteles.
La vida nocturna en Samarkanda se apiña en esta parte nueva, plagada de pequeñas terrazas donde puedes degustar la excelente "piva" cerveza uzbeka, a un precio irrisorio, menos de u euro medio litro, degustar las especialidades de la zona mientras contemplas como los jóvenes uzbecos sin un atisbo de timidez se lanzan a bailar en plena calle el último éxito del cantante local.
Samarkanda sigue sonando a leyenda, a las mil y una noche, al poeta persa Omar Jayyam, Avicena, mercaderes, guerreros mogoles, traiciones, y princesas.

Como lecturas recomendadas
Samarkanda de Amin Malouf
Rubaiyat de Omar Jayyam
La ruta de la seda de Bertrand Olivier.
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Atilacapicua

Atilacapicua

11.02.2008 15:46

A veces me asombro de mi propia ignorancia. Estaba convencida de que Samarkanda era una ciudad como Macondo, una de estas ciudades de invención literaria que acaban convirtiéndose en reales a fuerza de la personalidad que las otorga su "inventor". Ahora no me queda más remedio que releer tu opinión y darme una vuelta por Google, porque me acabas de decir que La Atlántida existe...Saludos

tiririri

tiririri

05.02.2008 11:55

excepcional opinión para uno de los lugares más excepcionales del mundo. Me ha gustado mucho. Saludos

otisblues

otisblues

26.01.2008 15:44

Hay una serie de ciudades que en el imaginario popular están asociadas a la aventura y el misterio: Katmandú, Lhasa, Benarés y...¡Samarkanda!, pronunciar en voz alta este nombre, ya sugiere paisajes llenos de exotismo y belleza; lugares mágicos y visitas deseadas...Recuerdo, hace algunos años, que me embarqué con la categoría de sobrecargo en el carguero "Asbestos D. Plower" que remontaba el Mississippi: Desde Charleston a New Orleans...en una escala que hicimos en Biloxi, conocí a una hermosa muchacha que deseaba, fervientemente, viajar a Samarkanda: quería empaparse de su misterio y su cultura. Supe, años después, y gracias al engrasador Terrence N. Handicup, también de Biloxi al igual que la muchacha, que ésta no había viajado a Samarkanda, como pretendía, y que oficiaba de "Bailarina de barra" en un local de Poughkeepsie, cerca de Nueva York...¿Por qué te cuento todo esto?...bueno...no sé...me acordé de la chica de Biloxi, supongo...

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