La catedral de los pobres

5  27.04.2006

Ventajas:
Espectacular y relativamente tranquila .

Desventajas:
Está en Barcelona y yo vivo muy lejos .  .  .

Recomendable: Sí 

Detalles:

Interés en general

Encanto

Ubicación

Relación calidad precio


larky

Sobre mí:

usuario desde:24.02.2003

Opiniones:517

Confianza conseguida:295

Comparte esta opinión en Google+
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 54 miembros de Ciao

El pasado domingo celebramos en Catalunya el día de nuestro santo patrón, Sant Jordi. Como de costumbre, libreros y floristas hicieron su agosto para que la ciudadanía cumpliera con la costumbre de regalar una rosa (a las señoras) y un libro (a los caballeros). Siendo, además, mi santo y mi cumpleaños, varios fueron los libros con los que tuve el gusto de ser obsequiado. Como no podía ser de otra manera, uno de ellos fue el que ha sido gran récord de ventas este año, La Catedral del Mar, una novela histórica ambientada en la Barcelona medieval del abogado Ildefonso Falcones, de la que oiremos hablar bastante en las próximas semanas y de la cual daré cumplida reseña a su debido momento. Tras llevar un centenar de páginas del libro y estando la fecha en que lo termine todavía lejana en el tiempo, me entró el gusanillo de escribir acerca de la que es para mí la iglesia más bonita de nuestra ciudad, Santa María del Mar, un templo que, además, tiene una significación personal para mí.

Como ciertos elementos que pululan por Ciao no dejan de recordarme (como si fuera motivo de escarnio) soy católico practicante. Lo de practicante es más bien teoría si la práctica se resume en ir a misa (y ojalá que la práctica sea algo más que eso), porque para lo de las misas soy bastante especial. Conozco mucha gente para la cual ir a misa es como cubrir un expediente: lo importante es ir, comulgar y salir satisfechos. Desde luego, para eso cualquier misa les vale. Yo soy bastante más exigente y procuro no asistir a aquellas misas en las que el cura reparte bendiciones como cupones o bien parece empeñado en remedar a Jiménez Losantos. Después de todo, una misa es un ágape y nadie quiere que la comida le siente mal...

Cuando empecé a salir con la que es hoy mi mujer, llevaba bastante tiempo sin asistir a un servicio religioso. Ella me llevó a Santa María del Mar, donde a las 7.30 de la tarde hay cada domingo un oficio en lengua castellana. Conocía, por supuesto, la iglesia, pero descubrí también una misa que no sólo era agradable en lo estético (con música de órgano en vivo y en un entorno espectacular) sino que era oficiada por un cura que se tomaba su labor pastoral como Dios manda y que se regía por la que, para mí, debe ser la principal virtud de un pastor de hombres: la indulgencia hacia sus prójimos. Nada de broncas en los sermones ni nada de aprovecharse de la situación para rebañar algunos votos para la derecha desde el púlpito o predicar la homofobia. Para eso ya tenemos la COPE...

LA CATEDRAL DE LOS POBRES

Durante los años que residimos en Barcelona, Santa María del Mar se convirtió en el lugar de peregrinación todos los domingos por la tarde. Allí encontrábamos un párroco enrollado, Mossèn Albert, una misa espléndida y un grupo pequeño de fieles que parecíamos hormiguitas desperdigados por la inmensa nave. Una cosa que no me gusta nada (y esto es habitual en las iglesias de los barrios ricos) es ir a misas en las que todos se conocen. En Santa María del Mar, pasto habitual de manadas de turistas, los fieles, salvo un reducido núcleo de vecinos y habituales, varían de misa en misa y con su variedad lingüística y racial atestiguan la diversidad de sus

Fotos de Santa María del Mar, Barcelona
  • Santa María del Mar, Barcelona Fotografía 4954692 tb
  • Santa María del Mar, Barcelona Fotografía 4954693 tb
  • Santa María del Mar, Barcelona Fotografía 4954695 tb
  • Santa María del Mar, Barcelona Fotografía 4954696 tb
Santa María del Mar, Barcelona Fotografía 4954692 tb
El interior, una maravilla...
orígenes. De esta manera, uno se siente a sus anchas y no bajo observación por parte del resto de la comunidad...

Lo curioso de esta parroquia es que, siendo la más rica de Barcelona, es también una de las que tiene unos parroquianos más pobres. Esta paradoja se explica por el hecho de que, pese a estar situada en un barrio habitado por personas ancianas de bajos recursos e inmigrantes, es el marco habitual de bodas de alto copete (es casi imposible encontrar una fecha libre) y también de conciertos de música clásica, actividades que proporcionan a la parroquia suculentos ingresos. En muchos aspectos, esta iglesia, como la bautiza Falcones en su novela, sigue siendo la catedral de los pobres. Los pobres ya no son los marineros de antaño, sino una gran comunidad de inmigrantes latinos, especialmente dominicanos...

¿LA SEGUNDA CATEDRAL DE BARCELONA?

En el corazón de los barceloneses, Santa María del Mar compite con la catedral y con la Sagrada Familia como la iglesia más querida. Como al templo ideado por Gaudí le queda todavía bastante para estar completo, no es cuestión de compararlos, pero sí que hay una rivalidad evidente con la sede catedralicia. Aunque la catedral es una obra arquitectónica impresionante, sufre de muchos inconvenientes en comparación con la iglesia marinera. Para empezar, tardó muchos siglos en ser completada y de, hecho, la fachada en estilo gótico es del siglo XIX. Por otro lado, siempre ha estado en un estado de conservación bastante precario, lo que conlleva continuas reparaciones con la presencia de andamios que la afean. Finalmente, el interior es bastante incómodo para los feligreses, la mayoría de los cuales no tienen una visión directa del altar, por lo que escuchar misa significa tener que verla por unas pantallas gigantes. Si a esto añadimos el abarrotamiento de turistas y curiosos y uno grandes carteles que rezan en varios idiomas 'CUIDADO CON LOS CARTERISTAS' comprenderéis que probablemente sería el último sitio de Barcelona en el que iría para escuchar misa. De hecho, las pocas veces que ido, he acabado siempre saliéndome antes de hora al claustro para mirar las ocas...

En contrapartida, Santa María del Mar se beneficia del hecho de ser una obra acabada hace muchos siglos, de tener una gran nave desde la que se divisa el altar desde casi cualquier sitio y de que su estado de conservación es envidiable (fue objeto de un remodelación ejemplar a mediados de los 90). Vamos, que no es un pastiche como la catedral sino una obra de arte armónica y proporcionada con una gran unidad estilística que le confiere una gran fuerza. Por añadidura, no sufre de la aglomeración permanente de turistas, aunque no escapa a la presencia de estos. Al menos, hasta ella no pueden llegar en autocar...

EL BARRIO DE LA RIBERA

Es imposible hablar de esta hermosa iglesia sin referirse al barrio que la circunda. Antíguamente extramuros, el pequeño núcleo pescador de Vilanova del Mar, fue encuadrado por la ampliación de la muralla que abrió la ciudad al mar en los siglos XII y XIII, convirtiéndose en el nuevo barrio de la Ribera del Mar. Como su nombre indica, por aquel entonces se encontraba a orillas del mar, que, desde entonces, ha retrocedido notablemente. Con la expansión catalana por el mediterráneo el barrio conoció un gran auge que llevó a la creación de una burguesía mercantil y al establecimiento de gran cantidad de artesanos en la zona (hecho que atestiguan los nombres de las calles que circundan la basílica), convirtiéndose en el corazón económico de la ciudad. De esa época de esplendor, junto a Santa María del Mar, han quedado como testimonio los grandes palacios que hay en la calle Montcada, principal vía burguesa de la Barcelona medieval, en uno de los cuales se aloja actualmente el Museo Picasso.

A partir del siglo XVI, con la construcción de un nuevo puerto, el centro de gravedad económico se desplazó hacia el barrio de la Mercè, actual zona de las Ramblas. La Ribera conoció entonces un amplio período de decadencia, que se agravaría tras el conflicto civil de 1714, cuando más de mil casas (prácticamente, la mitad del barrio) fueron arrasadas para construir la ciudadela, una gran fortaleza edificada por el poder real para prevenir futuras insurrecciones. Tras la demolición de esta en el siglo XIX, se construyó el Borne, el mercado central de abastos de la ciudad y a su alrededor florecieron diversos comercios y se construyeron viviendas burguesas, aunque el núcleo más antiguo del barrio seguía en pleno declive.

La apertura en 1907 de la Vía Layetana, una avenida que unía el ensanche con la zona portuaria, seccionó en dos el barrio gótico, aislando la Ribera del centro histórico de la ciudad. El barrio quedó dividido en dos partes que aún se perciben perfectamente: la parte antigua, un laberinto de callejas medievales y edificaciones ruinosas, y el Borne, a espaldas de Santa María del Mar, más activo comercialmente y con la presencia de numerosas edificaciones decimonónicas. Actualmente, la Ribera es una de las grandes zonas de ocio de Barcelona, con la presencia de múltiples bares y restaurantes y está en proceso de rehabilitación. La plaza del pórtico de la basílica y el Paseo del Borne, justo detrás de su ábside, son el centro de la vida lúdica de este barrio, que sigue teniendo un carácter marcadamente distinto al del resto de la Barcelona gótica.

LA CATEDRAL DEL MAR

Junto a las Reales Atarazanas y el Monasterio de Pedralbes, es la gran joya gótica de la urbe barcelonesa. En el lugar en que alza existía ya desde el siglo X una iglesia conocida como Santa María de las Arenas. La leyenda indica que en este mismo lugar descansaban los restos de Santa Eulalia, que serían trasladados más tarde a la catedral. El templo actual data de 1329 y fue terminado en 1383 con la colocación de la última piedra clave de bóveda. Es un testimonio de la pujanza de una nueva clase de comerciantes, armadores y marineros que florecieron en Barcelona en el siglo XIV. 55 años para la construcción de un templo de este tamaño es todo un récord. Aunque la población marinera, al alejarse el mar e inaugurarse el puerto, se trasladó a otras localizaciones, su devoción ha seguido fiel a la virgen que lo preside.

La basílica, que domina con su altura todo el barrio, tiene desde el exterior un aspecto macizo y bastante adusto, especialmente en la parte lateral, recta y prácticamente sin adornos y cuya rigidez sólo se ve perturbada por los contrafuertes, ya que no se emplearon arbotantes. Esta sensación de bloque compacto y poco grácil empieza a disiparse cuando uno se enfrenta al pórtico, aunque también carece de ese aspecto aéreo que caracteriza las grandes iglesias góticas europeas. Flanqueda por dos torres octogonales, la fachada destaca también por su sobriedad, con el rosetón enmarcado por dos robustos contrafuertes.

El interior de la basílica es espectacular por su elevación. Formada por tres naves, sin crucero y con un deambulatorio, ofrece una excelente visibilidad del altar mayor, sin los recovecos habituales en la mayoría de catedrales góticas. Aunque las vidrieras y rosetones no son notables por su tamaño, la disposición arquitectónica hace que la nave tenga una luminosidad diáfana y un aspecto muy despejado que impresiona a primera vista. Las nervaduras de los arcos están culminadas por unos tímpanos polícromos muy bien conservados, pero la ornamentación en general es muy parca. Es una iglesia austera, libre de obstáculos visuales y físicos, donde la gente se ve diminuta en comparación con la magnitud del espacio.

EL CANTO DE LA SIBILA

Una opinión sobre la basílica de la Ribera no estaría completa sin una referencia a este drama litúrgico tan peculiar que se interpreta cada 24 de Diciembre antes de la misa del gallo. El Canto de la Sibila es el drama más antiguo en lengua catalana (aunque también existen versiones en latín y occitano) de origen probablemente mallorquín o valenciano, que se interpretaba en la Edad Media en las iglesias del principado por Nochebuena y que actualmente atrae a Santa María del Mar un numeroso público. Este acto muy emotivo y arraigado en la conciencia popular es cantado habitualmente por un joven de voz blanca (antiguamente podía ser un castrati) vestido con una túnica y blandiendo una espada. Aunque la versión que se interpreta actualmente es del siglo XV, sus orígenes se remontan a la noche de los tiempos. En este drama, una sacerdotisa romana (sibila) profetiza el fin de los tiempos y el advenimiento de Jesús. Una extraña mezcla de cristianismo y paganismo que pone los pelos de punta...


CONCLUSIÓN: PERFECTA FUSIÓN ENTRE ARTE Y ESPIRITUALIDAD

Teniendo en cuenta de que esta iglesia es marco habitual de conciertos y actividades culturales, estamos en un ejemplo de cómo lo profano y lo religioso se fusionan perfectamente sin estorbarse. Contrariamente a la catedral, los cientos de turistas que cada día la visitan no suelen entorpecer los oficios religiosos y no son pocos los que se unen a las celebraciones (por añadidura, el mossèn suele intercalar frases litúrgicas en otro idiomas como cortesía hacia los visitantes; aunque su pronunciación es más bien mediocre, la iniciativa es cuanto menos simpática). Como iglesia marinera que siempre ha sido, regularmente concelebran misa con el rector capellanes de naves extranjeras que recalan en el puerto barcelonés. Para mí será siempre un lugar especial en el que uno puede perderse del bullicio que te rodea en Barcelona, cada vez más agobiante. Las misas, como ya dije, sin tener la magnificencia de las catedralicias, son muy brillantes con la música de órgano en vivo. Y, claro, el marco físico es incomparable...



Comparte esta opinión en Google+
Enlaces Patrocinados
Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios sobre esta opinión
ari1983

ari1983

28.01.2010 13:18

Muy bonito el sitio y una opi excepcional

anba1970

anba1970

11.09.2007 16:09

Excepcional comentario. Yo trabajo en un establecimiento hotelero y siempre que puedo recomiendo no perdérsela. Además el Canto de la Sibila es imponente, impresionante, y espectacular. Por suerte muchos prefieren la tradición española de cenar en familia y quedamos solamente tres o cuatro centenares de catalanes que cumplimos con nuestras tradiciones con este regalo para los sentidos... Por decir que voy cada domingo con el coche a misa desde la otra punta de Barcelona!!! Porque no cumplí mi promesa de ir andando a Montserrat!!! ;-D Esta es mi pena, peregrinar cada domingo!!! Porque me casé aquí, bauticé a mi hija y consiguió hacer allí la Primera Comunión. Todos echamos de menos a Mossen Albert... era fenomenal persona y excelente rector. No tenían nada que ver sus homiílas...

menmatre

menmatre

21.06.2007 21:10

Autoplagio, caballero. Poco útil para Vd. Tenga un buen día. Camaroes

Escribe tu comentario

máximo 2000 alcanzado

  Publicar el comentario


Evaluaciones
Esta opinión sobre Santa María del Mar, Barcelona ha sido leída 86880 veces por los usuarios:

"excepcional" por (40%):
  1. ari1983
  2. Linlun
  3. jaherma
y de usuarios adicionales 34

"muy útil" por (57%):
  1. areyus
  2. chistos84
  3. montanita
y de usuarios adicionales 49

"útil" por (1%):
  1. tonielo

"poco útil" por (1%):
  1. jon___jon

"nada útil" por (1%):
  1. menmatre

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.
Etiquetas relacionadas con Santa María del Mar, Barcelona