La verdad sobre el caso di stéfano

1  05.03.2001

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La llegada del argentino al Madrid estuvo precedida de un largo pleito que el barcelonismo aún explica como una cacicada del franquismo BERNARDO SALAZAR 1945 Alfredo Di Stéfano debutó con 19 años en la Liga argentina como jugador del River Plate ante el Huracán, equipo éste al que fue cedido la siguiente temporada, para regresar más tarde al River, donde en 1947 ya dio muestras de su enorme calidad al proclamarse campeón de Liga, máximo goleador del torneo con 27 goles y campeón con Argentina del Campeonato Sudamericano, en el que marcó cinco goles en seis encuentros. 1948 Este año significó un parón en su carrera. El sindicato de futbolistas argentino declaró la huelga de jugadores profesionales. El campeonato se disputó con aficionados y Di Stéfano tuvo que verlo desde las gradas. Volvió a jugar en mayo de 1949 con el entusiasmo muy mermado y una pésima relación con la directiva riverplatense presidida por Liberti. Visitó por vez primera Europa, al desplazarse a Italia para jugar un partido a beneficio de las familias de los jugadores del Torino fallecidos en Superga, y, de pronto, apareció la gran noticia en titulares de prensa. Agosto de 1949 “Alfredo Di Stéfano y Néstor Rossi se fugan a Colombia”. Sucedió el 9 de agosto de 1949. Colombia vivía en esos años una escisión en su fútbol. Dirigentes de DIMAYOR —el equivalente a la Liga de Fútbol Profesional en España— se habían separado de la Federación Colombiana y creado la Asociación Colombiana, que había comenzado a reclutar jugadores, fundamentalmente suramericanos, a golpe de dólar, y Di Stéfano fue uno de ellos, recalando en el Millonarios. Los clubes de la Federación protestaron ante la FIFA y lograron que este organismo no reconociera a los equipos de la Asociación. Pero el conflicto se fue alargando y la FIFA envió a Ottorino Barassi al Congreso Sudamericano, celebrado Lima en 1951. Barassi consiguió un acuerdo entre las partes afectadas, que inmediatamente fue conocido como el Pacto de Lima. En síntesis, el Pacto de Lima reconocía a los clubes colombianos la propiedad sobre los jugadores del conflicto, entre ellos Di Stéfano, hasta el 15 de octubre de 1954, pero les prohibía traspasarlos a cualquier otro club. A partir de esa fecha, la propiedad de estos jugadores revertiría a sus clubes de origen. Es decir, Di Stéfano era legalmente del Millonarios hasta el 15 de octubre de 1954, y después su ficha volvería a pertenecer al River Plate. (Anexo 1) Marzo de 1952 Este pacto y la consiguiente reincorporación a la FIFA de los clubes de la Asociación permitió a Millonarios realizar giras de exhibición por diversos países, entre ellos España, en marzo de 1952, y participar en el torneo organizado por el Real Madrid, como conmemoración de sus Bodas de Oro. Lo ganó y entre sus jugadores llamó poderosamente la atención su delantero centro, Alfredo Di Stéfano. La directiva madridista tanteó a la millonaria, que respondió sobre la imposibilidad de un acuerdo debido a una de las cláusulas del Pacto de Lima. En las Navidades de 1952, Millonarios visitó Chile y Di Stéfano aprovechó para viajar a Buenos Aires. Decidió entonces, no regresar a Colombia. Millonarios, esta vez perjudicado, protestó ante la FIFA y denunció que Di Stéfano, con contrato en vigor hasta el 15 de octubre de 1954, había percibido 4.000 dólares de la ficha en concepto de anticipo. La FIFA comunicó a las federaciones nacionales la anómala situación del jugador, advirtiendo de la imposibilidad de su fichaje. 1953 Por tanto, a comienzos de 1953, Di Stéfano se hallaba en Buenos Aires, en rebeldía con Millonarios, a quien pertenecía hasta el 15 de octubre de 1954, y con el compromiso de retornar al River Plate a partir del 1 de enero de 1955. Salto atrás: 1950 Cambiando de coordenadas de tiempo y espacio nos situaremos en España en 1950. La selección española preparaba su intervención en el Mundial de Brasil y contrató para jugar partidos de entrenamiento a un combinado de jugadores exiliados de países de la Europa del Este, que se le conocía como Hungaria por tener mayoría de futbolistas húngaros. Destacaba su delantero centro, Laszlo Kubala, y Real Madrid y Barcelona pusieron sus ojos en él. Comenzaron las negociaciones y el Madrid no aceptó la imposición de Kubala: que se contratase también como entrenador a Fernando Daucik, su cuñado. El Barcelona sí lo aceptó y se hizo con los servicios de Kubala, aunque por problemas burocráticos entre la Federación Húngara, la Española y la FIFA no pudo debutar hasta la primavera de 1951. Después de una temporada plagada de éxitos, en la que conquista la Liga y la Copa, a la siguiente (1952-53), tras los primeros partidos, a Kubala se le detectó una afección pulmonar y comenzó un largo recorrido de consultas, reconocimientos, análisis y radiografías. Cuatro meses más tarde, varios doctores manifestaron su pesimismo sobre el futuro deportivo del jugador. La desolación en el Barça fue enorme. Para mantener la supremacía alcanzada en el fútbol español había que buscar nuevas soluciones y el presidente, Enrique Martí, encargó al secretario técnico, José Samitier, el fichaje de una superfigura para paliar la baja de Kubala. Samitier entró en contacto con Di Stéfano, quien le comentó la situación en que se encontraba: con contrato con Millonarios hasta el 15 de octubre de 1954 y perteneciendo a River Plate a partir del 1 de enero de 1955. El presidente barcelonista orilló a Millonarios y se dirigió al River, logrando un acuerdo telefónico con el presidente de la sociedad bonaerense. Por cuatro millones de pesetas se hacía con los derechos del River Plate sobre Di Stéfano, es decir, desde el 1 de enero de 1955. 23 de mayo de 1953 Alfredo Di Stéfano llegó al aeropuerto de Barajas. Le recibió Samitier y sin pausa viajaron a Barcelona, tras pernoctar en Zaragoza. El jugador se instaló en Barcelona con su familia. Mientras tanto, el 22 de febrero había reaparecido Kubala y el Barcelona volvió a proclamarse campeón de Liga y Copa. Estos éxitos hicieron que el Barça fuera invitado a la Pequeña Copa del Mundo, en Caracas. Martí, el presidente barcelonista, quiso aprovechar el viaje y declaró a la salida: “Solucionaré el fichaje de Di Stéfano”. La entrevista entre Enrique Martí y Alfonso Senior, presidente de Millonarios, no acabó felizmente. Senior exigió 27.000 dólares (1.350.000 pesetas) por ceder los derechos de su club sobre Di Stéfano, cifra que a Martí le pareció exagerada. Sus declaraciones tras la fallida negociación resultaron explosivas: “El Barcelona está dispuesto a tener a Di Stéfano una temporada completa sin jugar. Millonarios debe rebajar sus exigencias”. ¿Fue entonces Alfonso Senior quien contactó con el Madrid o el club merengue quien tuvo la iniciativa? La realidad es que Álvaro Bustamante, vicepresidente madridista, envió a Bogotá a Raimundo Saporta con los 27.000 dólares que Alfonso Senior demandaba por la cesión de los derechos de su club sobre Di Stéfano. Hubo acuerdo y el Madrid se hizo con los derechos de Di Stéfano hasta el 15 de octubre de 1954. Saporta prosiguió viaje a Buenos Aires y visitó la sede del River Plate, donde pudo constatar que el Barcelona ya había efectuado un desembolso de dos millones de pesetas a cuenta de la cifra convenida (50%) y, por tanto, no podía el Madrid dar el golpe definitivo para hacerse con todos los derechos sobre el jugador, aunque sí obtuvo garantías de no beligerancia del River en un posible futuro conflicto. Considerando, por tanto, que Alfredo Di Stéfano era ya jugador madridista, Raimundo Saporta viajó a Barcelona y mantuvo una entrevista con el jugador en el Hotel Regina, donde le abonó sus primeras pesetas como integrante de la plantilla madridista. Ante este detalle, Di Stéfano, que se sentía abandonado por el club azulgrana desde que el equipo partiera hacia Caracas —no había disputado en todo ese tiempo más que tres partidos “festivos”, según sus palabras, en Masnou, Sitges y Palafrugell—, comenzó a ver la vida de un color más claro y mucho más su esposa, Sara Alicia, a quien ya se le había presentado la preocupación cotidiana de estirar las pesetas de la compra familiar. Agosto de 1953 El 7 de agosto regresó de América la expedición barcelonista. Enrique Martí volvía sin la Pequeña Copa del Mundo y sin resolver el caso Di Stéfano por no pagar lo que pedía el Millonarios. El 9 de agosto, Samitier abandonaba la secretaría técnica del Barcelona tras una entrevista con Martí, en la que no llegaron a un acuerdo para renovar el contrato del viejo mago barcelonista. Una semana más tarde, el presidente del Millonarios se reunía en Madrid con Santiago Bernabéu y cerraban definitivamente la operación del traspaso de Di Stéfano. Pero no estaba tan claro: - El Barcelona no podía tramitar la solicitud de licencia para Di Stéfano en la Federación Española de fútbol sin la cesión de derechos a su favor que tenía el Madrid. - El Madrid no podía tramitar la solicitud de licencia de Di Stéfano sin el visto bueno del River Plate, que a su vez había vendido sus derechos al Barcelona. La pescadilla se mordía la cola y la Federación Española, ante la cercanía del final del plazo para inscribir jugadores extranjeros para la temporada 1953-54, se dirigió a la FIFA. En su respuesta, el máximo organismo futbolístico decretaba: “Alfredo Di Stéfano no podrá jugar por ningún club español mientras su situación ante esta Federación Internacional no quede absolutamente aclarada”. El 24 de agosto de 1953 entró en vigor la nueva disposición legal de la Delegación Nacional de Deportes sobre prohibición de nuevas incorporaciones de jugadores extranjeros al fútbol español. Sólo cabía una solución: Madrid y Barcelona deberían ponerse de acuerdo para, contando con el beneplácito de la FIFA, buscar una salida al futuro de Di Stéfano. Todavía la directiva barcelonista hizo una última tentativa. El 26 de agosto se reunió en Madrid el vicepresidente Narciso de Carreras con Alfonso Senior. Fue Carreras, y no Martí, quien acudió a esta reunión por las malas relaciones que habían quedado entre el presidente del Barcelona y el del club colombiano. El presidente del Millonarios confirmó al vicepresidente del Barcelona que todo estaba cerrado a favor del Madrid. Narciso de Carreras llegaba tarde para enderezar el rumbo equivocado tomado por su presidente. Enrique Martí perdió los nervios y se dirigió unilateralmente a la directiva de la Juventus de Turín para traspasarle los derechos del jugador argentino. Este acto provocó la indignación de Di Stéfano, que no había sido consultado. Ante la negativa del club turinés a entablar negociaciones sin tener el consentimiento de la FIFA, Martí cometió otro gravísimo error: se dirigió al River Plate intentando la anulación del contrato firmado entre ambos clubes y la devolución del dinero (dos millones de pesos) ya entregado al club bonaerense, cosa que el River Plate rechazó. (Anexo 2) Enrique Martí y su directiva comprendieron que la solución pasaba por Chamartín y la FIFA. El organismo internacional designó mediador a Armando Muñoz Calero, ex presidente de la Federación Española de Fútbol. Éste decidió que Di Stéfano jugara para el Real Madrid las temporadas 1953-54 y 1955-56, y en el Barça las 1954-55 y 1956-57. Cumplidas estas cuatro temporadas, ambos equipos deberían ponerse de acuerdo sobre el futuro del jugador en España. (Anexo 3) El acuerdo se firmó pero seguía existiendo el grave inconveniente de la prohibición del fichaje de extranjeros desde el día 24 de agosto anterior. Barcelona y Madrid elevaron un recurso de súplica al general Moscardó manifestando que las gestiones y compromisos entre todas las partes habían cristalizado con anterioridad a la entrada en vigor de la prohibición. En la tarde del día 19 de septiembre, la Delegación Nacional de Deportes hacía público el siguiente comunicado: “Elevados a esta Delegación Nacional de Deportes, por varios clubs de fútbol, recursos de súplica con motivo de la propuesta hecha a la superioridad por esta Delegación sobre prohibición de fichajes de jugadores extranjeros profesionales de fútbol, y a la vista de las razones expuestas en las citadas súplicas, la Delegación Nacional, en sesión del día 18 del actual, acordó proponer a la superioridad que confirme dicha prohibición, con la excepción de aquellos fichajes que estuvieran en trámite de gestión con anterioridad al día 22 de agosto de 1953. El acuerdo cuyos términos están contenidos en esta nota lo ha confirmado la superioridad en todos sus extremos”. Por fin aparece una intervención de la superioridad jerárquica de la Delegación Nacional de Deportes, es decir, de un ministro del Gobierno español, que aprobaba tácitamente que Alfredo Di Stéfano, argentino, pudiera actuar dos temporadas en el Real Madrid y otras dos en el Barcelona. Ésta fue en todo este asunto la única intervención del centralismo franquista. Gracias a esta decisión, además de a Di Stéfano se les abrió las puertas a Faas Wilkes (holandés fichado por el Valencia), Andrés Prieto (chileno para el Español) y Carlos Ducasse (francés para el Valladolid). Los tres se encontraban en el mismo caso: sus fichajes se estaban tramitando antes de que se cerrara la importación de extranjeros. El presidente Enrique Martí se responsabilizó de sus errores en todo el caso Di Stéfano y presentó la dimisión el 22 de septiembre. Se nombró una Comisión Gestora, presidida por el ex presidente Agustín Montal (padre), quien convocó las elecciones que ganaría Francisco Miró Sans. (Anexo 4) 22 de septiembre de 1953 La ficha de Di Stéfano fue presentada al anochecer del día 22 de septiembre de 1953. Al día siguiente, Di Stéfano debutó en Chamartín frente al Nancy. El Madrid perdió 2-4 y la Saeta Rubia logró en el minuto 67 su primer gol como jugador merengue. Su actuación, tras nueve meses ausente del fútbol competitivo, no despertó grandes emociones. Su peso de 79,8 kilos estaba muy por encima del adecuado en buena forma. El domingo siguiente, 27 de septiembre, debutó en la Liga. Tras la quinta jornada, el Madrid aventajaba al Barcelona en dos puntos. El miércoles 14 de octubre, la Comisión Gestora, en su reunión semanal, decidió renunciar a todos sus derechos sobre Di Stéfano, siempre y cuando obtuvieran del Madrid la compensación económica por los gastos que toda la gestión había producido a las arcas barcelonistas. Bien fuera que a Daucik no le gustase el Di Stéfano que ya actuaba en el club blanco, bien que se considerase que bastaba y sobraba un Kubala totalmente recuperado como líder del equipo, o que Di Stéfano pareciera una persona especialmente conflictiva, Agustín Montal y Alberto Maluquer manifestaron que el Barcelona era demasiado importante para compartir un jugador con un club rival y negociaron en Madrid con Santiago Bernabéu la solución final del caso. El 25 de octubre, en la séptima jornada de Liga, se enfrentaron en Chamartín. Para ese momento compartían la cabeza de la tabla, con 10 puntos cada uno. Previamente al partido, resuelto a favor del Madrid por 5-0, con dos goles de Di Stéfano, se celebró una reunión entre directivos de ambos clubes, donde se firmó el documento que ponía fin al contencioso. (Anexo 5) Después de todo este asunto, ¿cómo se puede afirmar sin faltar a la verdad que la dictadura y el centralismo español impidieron que Di Stéfano jugara en el Barcelona? Mucha más intervención, favorable por supuesto, tuvo el Gobierno español para que Kubala, a quien rápidamente concedió la nacionalidad española, pudiese jugar en el club catalán. La culpa principal del fallido destino de Di Stéfano la tuvo Enrique Martí al no pagar a Millonarios el dinero (1.350.000 ptas.) que solicitaba el club colombiano. Las culpas añadidas fueron el abandono de Di Stéfano en Barcelona sin ningún apoyo del club, la no renovación por el Barça del contrato de Samitier, quien se había convertido prácticamente en el único amigo de Di Stéfano en la Ciudad Condal. La verdad que late en el fondo es que a partir de la recuperación de Kubala, el Barça perdió interés por Di Stéfano, cuyo fichaje era complicado. Bernabéu aprovechó los despistes del Barça y maniobró bien. Desde 1929 hasta 1953, año de la llegada de Di Stéfano, el Madrid sólo había ganado dos de las 22 ligas disputadas hasta la fecha, ambas antes de la guerra. Ninguna todavía durante el franquismo. Desde 1953 ha ganado 25 de las 47 disputadas desde entonces.

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Jamesis_Neldrett

Jamesis_Neldrett

05.03.2001 22:39

Como poodrás haber supuesto, soy del Madrid y no estoy de acuerdo contigo. Por eso he valorado así, si escribes más opiniones, no te preocupes, tendrán mejores valoraciones si estoy de acuerdo con ellas, por ejemplo esta.un saludo, Jamesis_Neldrett

valen007

valen007

05.03.2001 20:31

Buen comenraio. Pero sigo pensando que (como ya les he dicho a tus compañeros Jesús y Juan) que tal vez es un poco larga. Sin embargo, muy buen contenido y muy currada. Te he leído todas, espero tu respuesta.

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