Titanic, mi verdad

1  25.04.2012 (15.05.2012)

Ventajas:
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Desventajas:
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Recomendable: No 

allegro

Sobre mí: Me resisto a entrar porque, corto de tiempo en extremo, acabaría cediendo a la tentación de leer y e...

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Mi sección personal : vivir cada día

Mientras en los astilleros de Belfast empezaba a tomar forma la quilla de lo que sería el transatlántico más grande y lujoso jamás construido, en alguna parte de la costa de Groenlandia una enorme masa de hielo se separaba de la tierra firme y empezaba, ya como iceberg con una altura total igual a un edificio de 10 plantas, su viaje pasivo arrastrado por la fría corriente de Labrador hacia el Sur. Como en una tragedia Griega, el Hado ponía las premisas del desastre marítimo que en la noche del 15 de Abril de 1912 costó la vida a 1705 inocentes.

En todos los acontecimientos humanos aparentemente inexplicables o imprevistos, los Cisnes Negros según la afortunada definición de Nassim Nicholas Taleb, tenemos la propensión a buscar a toda costa un porqué racional, un cuadro completo, sin “porqués” no contestados y sin puntos oscuros de lo que pasó. Piénsese por ejemplo al asesinato del presidente Kennedy, que efectivamente no definiría aclarado del todo.

Como es obvio, la tragedia del Titanic no ha hecho excepción, hubo hasta hipótesis que serían humorísticas si el argumento permitiese una sonrisa. Personalmente, lo habrán entendido por la premisa, pienso que de los hechos esenciales relativos al hundimiento del grande barco lo sabemos prácticamente todo, y lo que no sabemos casi seguro no es relevante ni se sabrá nunca, engullido con muchos protagonistas por las aguas heladas del Atlántico Norte. En cambio, decisiones técnicas equivocadas y/o irresponsables (me viene a la mente el dicho Griego antiguo a quienes Zeus quiere perder, antes los hace necios) , errores humanos, casualidades se amontonaron en una concatenación escalofriante. Debo confesar que en algunos momentos, documentándome minimamente para elaborar esta opinión, pasaba desde la indignación a la conmoción pensando a la ligereza o la covardia de unos y al heroísmo y la abnegación de otros y la terrible muerte de tantos infelices.

En fin, trataré de resumir las informaciones que, leyendo aquí y allá, he recabado, y las conclusiones a las que personalmente he llegado. Las otras excelentes opiniones sobre el tema han tratado ya varios o mejor dicho casi todos los aspectos que se detallan.

El proyecto

El Titanic fue el segundo de una serie de 3 transatlánticos, de nombre Olympic, siendo los otros 2 el Olympic, que dió nombre a la serie, y el Britannic, el último a tomar el mar. Nótese que a este último barco se aportaron bastantes mejorías respecto al proyecto original de Thomas Andrews, jefe de proyecto y muerto en el naufragio. Mientras el barco se iba inexorablemente hundiendo, Andrews tomaba apuntes sobre lo que había que modificar en futuras construcciones, apuntes que confió a su asistente que se salvó. Todos los testimonios hablan de Andrews como de un héroe que no hizo la mínima tentativa para salvarse, colaborando al contrario todo lo que pudo.En su pueblo natal en Irlanda del Norte una sala memorial le recuerda.

Respecto a las dos gemelas del Titanic, su suerte fue muy distinta : el Olympic sufrió una colisión con un crucero de la marina Británica y volvió al astillero de Belfast para las reparaciones del caso, a lado del Titanic que se estaba construyendo. Pero, cuando volvió a estar en servicio, su carrera como transatlántico se interrumpió casi inmediatamente. Había comenzado la primera guerra mundial y el barco fue requisado por la marina británica como transporte tropas – capacidad 6.000 soldados – y se calcula que durante la guerra transportó la friolera de 119.000 hombres bajo las armas. Como anécdota, el Olympic fue el único navío no militar que logró hundir un submarino Alemán, en varias ocasiones esquivó, o los encajó sin que explotaran, torpedos enemigos y por su suerte y fiabilidad los soldados y marineros lo apodaron “Old Reliable” (viejo fiable).Volvió a cruzar el Atlántico centenares de veces como barco de pasajeros hasta 1935 sin problemas relevantes, y en ese año fue desguazado. El Britannic (tenía que llamarse Gigantic, pero después de lo del Titanic optaron por dejarse de mitología) no llegó ni siquiera a operar comercialmente, ya que cuando fue botado fue inmediatamente requisado para el esfuerzo bélico, transformado en barco hospital y hundido por una mina Alemana en el Mediterraneo. De las 1,100

Fotografías
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El Olympic en reparación a lado del Titanic en construcción
personas embarcadas, murieron 30.

Después de la paréntesis, volvamos al proyecto, que, en contra de lo sostenido por algunos escritores, no era malo, ni mucho menos. Lo que pasa es que, con la ansiedad de descubrir aspectos omitidos, muchos escritores olvidan el “estado del arte” en esos años, lo miran desde las perspectivas tecnológicas y ingenieristicas de años más tarde. Y así es fácil encontrar fallos, es como si un probador observara que un coche de los años 60 no frena bien porque le falta el ABS, que es normal en los vehículos actuales. Si una responsabilidad hay que atribuir a Andrews, es la de no oponerse tajantemente a exigencias estéticas de la White Star Line en perjuicio de la seguridad del barco y de sus pasajeros..En efecto, el consejero delegado Joseph Bruce Ismay estaba obsesionado por el lujo y la majestuosidad que debían caracterizar el Titanic.”Los pasajeros no van a pasear por el puente con hileras de lanchas obstaculizando la vista del mar”.Solución, fuera la mayoría de las lanchas salvavidas, ¡si este barco no puede hundirse!¿Y la existencia de las compuertas estancas no permite que los salones de primera clase y sus triunfales escaleras de acceso ofrezcan un golpe de vista digno de la corte del Faraón?Bueno, se rebajarán hasta que no sean de estorbo - y adiós estanqueidad.

Hay que notar que las normas de la época – demenciales a nuestros ojos - establecían que un barco pasajeros de más de 10.000 toneladas estaba obligado a tener lanchas salvavidas con una capacidad global mínima de un tercio del pasaje. Andrews en cambio había previsto lanchas en numero suficiente para la totalidad de pasajeros más tripulación. Y no, no se hizo así. Las lanchas del Titanic al final fueron 16, más 4 desmontables. Capacidad de cada lancha 65 personas. Por 16 = 1.040, más unas 130 totales en las desmontables. Capacidad teórica total 1170.
Pasaje + tripulación a bordo = 2.223.
Los ingredientes para la futura tragedia estaban servidos.

La construcción

Mucho se ha escrito sobre los problemas laborales en los astilleros que pudieron de alguna manera incidir en la fabricación y las carencias en los materiales y en los procesos de trabajo. Argumentaciones a toro pasado. En especial, se hace mención a la excesiva presencia de escorias y azufre en las composición de las planchas, que correspondían a los estandard de la época.Y el ejemplo concreto que nada se hizo fuera de lo normal es que el gemelo Olympic (construido antes del Titanic) fue declarado apto para el transporte de tropas según los rígidos criterios de la Royal Navy. Añadir que, después de la colisión mencionada del Olympic, que fue llevado al astillero de Belfast mientras a su lado se estaba construyendo el Titanic, hubo un “trasvase” de materiales destinados a este último para acelerar los trabajos de reparación del Olympic, que como sabemos siguió navegando hasta su desguace. También se debatió sobre los remaches de hierro en vez de acero que unían las planchas. Hay algo de razón, pero exclusivamente técnica : la tecnología de la época permitía la inserción mecanizada de remaches de acero exclusivamente en superficies perfectamente planas. Donde las superficies eran curvadas, no era posible. Y la fuerza muscular, por cacha que fuese el trabajador, no lograba insertar remaches de acero. De hierro, sí, y en todos los astilleros se obraba de forma similar.

La colisión. La necia arrogancia humana y los juegos del destino

Con algunos pequeños inconvenientes, finalmente empezó el viaje inaugural del grande barco, que zarpó desde Southampton, embarcó pasajeros en Francia, a Cherbourg, y en Irlanda, a Queenstown y se lanzó a todo vapor hacia New York. Era rápido, unos 23 nudos. Recuerdo que en mis viajes por mar, con transatlánticos muchos más modernos, en la pizarra donde cada mañana se indicaban los nudos recorridos y la ruta seguida en las últimas 24 horas, las velocidades medias eran de 19-20 nudos.

El destino había empezado a tejer su trama, con un hecho aparentemente de ninguna relevancia. El capitán Smith tenía confianza en el comandante en segunda del Olympic, de nombre Wilde, y pidió que fuera su segundo. El anterior comandante en segunda fue “degradado” a primer oficial y así toda la cadena de mando, hasta el tercer oficial que fue trasladado, y en ese momento no sabía que le había tocado la lotería. Ese hombre, recogiendo apresuradamente sus pertenencias, se llevó sin darse cuenta las llaves del cajón donde se conservaban los prismáticos. A nadie, cuando empezó la travesía, se le ocurrió forzar la cerradura para entregarlos a los pobres vigías que muertos de frío en sus puestos escrutaban diligentemente el horizonte para avisar a tiempo de eventuales peligros.

El nuevo comandante en segunda, por cierto, no se sentía a gusto en el barco. Su hermana recibió una carta puesta en el correo en la etapa Irlandesa que parece una premonición. Entre otras cosas escribía : este barco sigue sin gustarme. Me da una extraña sensación

Al servicio de radio del barco que navegaba orgullosamente seguro rumbo a los USA empezaron a llegar avisos de presencia de bloques de hielo de otros navíos, avisos siempre más insistentes, los primeros llegaron al puente de mando tempestivamente, después, algunos si y otros no. Un pequeño mercante, de nombre Californian, hasta se había prudentemente parado, y su operador radio fue maltratado por el colega del Titanic por sus mensajes de advertencia que lo estorbaban mientras enviaba a todo tren mensajes privados de los ricos pasajeros de primera. El último, enviado a las 23,00, 35 minutos antes de la colisión, informaba al Titanic que en su rumbo había un campo de iceberg, algunos de grandes dimensiones. Nunca fue entregado al puente de mando. Una avería de los equipos radio – hay que recordar que la transmisión radio estaba en sus albores – había retrasado varias horas el trabajo de los operadores, había que recuperar el tiempo perdido. En todo el drama del Titanic las transmisiones radio tuvieron una parte importante, con muchísimas luces y pocas sombras, las comentadas.¿habría cambiado algo sin estas?

Al recibir los primeros avisos de peligros de hielo, el comandante Smith se consultó con el consejero delegado Ismay sobre la conveniencia de reducir la velocidad, recibiendo una negativa. Ismay ya soñaba con la llegada triunfal a New York con un substancial anticipo respecto al horario previsto.22 nudos eran y 22 nudos tenían que ser. Como es sabido, la decisión del comandante en mar es indiscutible y inapelable, en mar el comandante es como un dictador cuyas decisiones no se discuten, se obedecen. Pero Smith - a pesar de ser uno de los capitanes más ilustres de la marina civil y haber comandado los barcos más prestigiosos de la época, hasta el punto que le llamaban el capitán de los millonarios - renunció a sus prerrogativas y el barco siguió a todo vapor hacia su triste destino. Se limitó, por precaución, a ordenar un desvío de ruta ligeramente hacia el Sur, donde en teoría el riesgo de encuentros con los temidos iceberg era reducido y a redoblar los vigías.

Después de cenar en una salita privada con un grupito de millonarios, justamente, pasó por el puente de mando, ordenó al oficial de guardia de reducir la velocidad en caso de neblina y se retiró en su camarote. Es conveniente matizar que en la investigación de las autoridades Británicas que siguieron al desastre todos los comandantes marinos que dejaron su testimonio afirmaron que ni en presencia de bloques de hielo acostumbraban reducir la velocidad, siempre que la visibilidad fuera perfecta.

Quienes seguían despiertos en la noche helada límpida y oscura eran los vigías que de pronto vieron perfilarse delante de la proa, a pocos centenares de metros, la grande masa de hielo de la que el mar, calmo como una balsa de aceite, no había revelado la presencia con sus bigotes de espuma fosforescentes visibles a más distancia. Frenéticos avisos al puente y decisiones probablemente desacertadas del oficial al mando, que ordenó “todo atrás” y “timón todo a babor”.Muchos comentarios subrayaron que si no se hubiese cambiado el rumbo y se hubiese colisionado con el iceberg frontalmente, el Titanic casi seguro hubiese hasta podido seguir, herido y con unas pocas victimas, su viaje, experiencias de otros barcos así lo atestiguan. Y quien sabe, posiblemente el cambio de rumbo hubiese sido suficiente – también se escribió que el timón era demasiado “pequeño” para las dimensiones del barco - si no se hubiese juntado con el terrible “todo atrás” que con toda probabilidad provocó ese fenómeno hidráulico llamado cavitación y disminuyó la presión sobre el timón, que desvió el rumbo un poco menos de lo necesario, quizás cuestión de centímetros. O cuatro compartimientos inundados en vez de cinco. La diferencia entre la vida y la muerte.

Si si si....la historia no se hace con los si. Eso es lo que pasó, y cuando el Sr. Andrews fue informado, mientras en las lujosas salas de primera clase y en las mucho más modestas de segunda y tercera todo parecía normal y nada hacía presagiar problemas, que cinco compartimientos se estaban inundando, tardó muy poco en sentenciar que el Titanic en un par de horas se hundiría. Se equivocaría de nada más unos 20 minutos.

El naufragio

Descontado que el transatlántico estaba condenado, quienes sabían, también sabían que gran parte de las personas embarcadas morirían, quien ahogado quien muerto de frío en aguas donde no se podía resistir vivos más de 10 minutos, a menos que sucediera un milagro.
Y el milagro hubiese podido ser el Californian, ya citado, que se encontraba a unos 10 millas, una hora de navegación, o hora y media considerando que hubiese tenido que proceder a baja velocidad por el hielo y el barco era bastante pequeño, 11.000 toneladas. Pero el operador del telégrafo sin hilos, después de haber sido maltratado por su colega del Titanic cuando le envió el aviso de hielo a las 23.00, ya mencionado, a las 23,30 se había acostado. Desde el Californian el personal de guardia notó señales luminosas en alfabeto Morse que el Titanic transmitía sin cesar. No las interpretó correctamente, como tampoco interpretó correctamente los 8 cohetes blancos (blanco significa solicitud de ayuda) que lanzó al cielo a intermitencia el barco que se estaba hundiendo. Fue despertado también el capitán Stanley Lord, no se sabe exactamente que pasó, pero Lord volvió a acostarse sin hacer nada, y solamente mucho más tarde , cuando el drama se había cumplido, en el Californian notaron cohetes verdes lanzados por otro barco, el Carpathia. Esta vez sí despertaron capitán y operador radio y, puestos en contacto con el Carpathia, se enteraron de lo sucedido. Para recorrer 31 Km. hasta la zona del naufragio, el Californian empleó 4 horas, nunca se justificó razonablemente el porque de tanta lentitud. En la investigación posterior, el capitán Lord fue objeto de una dura condena moral, no volvió a comandar nunca más un barco y hasta su muerte en 1962 trató, sin lograrlo, de limpiar su imagen. El Californian, por su parte, se perdió en 1916 torpedeado por un submarino Alemán al Sur de Grecia. Solo hubo una baja.

El otro barco más cerca, el Carpathia, y su capitán Arthur Rostron hizo precisamente lo opuesto. En cuanto se enteraron – y estaban bien despiertos a bordo – de los terribles problemas del Titanic, se dirigieron al lugar del naufragio a toda máquina y más, a pesar de los trozos de hielo. Desgraciadamente, estaban a 58 millas, tardaron 4 horas, nada pudieron hacer excepto recuperar los 706 supervivientes de sus lanchas salvavidas. El capitán recibió por su comportamiento la medalla de honor del congreso Americano y tanto él como toda su tripulación fueron debidamente homenajeados por agrupaciones públicas y privadas.
También el Carpathia terminó mal. Requisado a fines bélicos, fue hundido por un submarino Alemán en 1918, 5 maquinistas perecieron.

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Notarán que no he tratado los trágicos momentos que vivieron los supervivientes y los que murieron cuando el Titanic encontró su destino. Lo he hecho a sabiendas, ya que se dice que vale más una imagen que mil palabras, y me he dado cuenta que, Di Caprio y Weslett y comprimarios a parte, la película Titanic de James Cameron (que creo todos conocemos y que es la "responsable" del revival de interés moderno por el hundimiento del Titanic, la Encyclopedia Británica del año 1929 dedica 5 líneas al argumento ) calca con impresionante fidelidad lo que pasó, desde la vergonzosa y violenta separación entre clases hasta en la desgracia, al comportamiento estóico de algunos y cobarde de otros (como el consejero delegado de White Star, Ismay), al pánico y la confusión que costó la vida a unas 400 personas (los sitios vacíos en las lanchas, muchas fueron caladas semivacias, solo una volvió a buscar supervivientes, encontró 6) a los célebres 7 componentes de la orquesta que siguieron tocando hasta el último momento, concluyendo su conmovedora prestación con el himno religioso Nearer, My God, to Thee (más cerca de ti, Dios mio).Por desgracia, nunca fue una música más pertinente.

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Agradezco muchísimo Silvia, nuestra compañera SILVITTUS, que me sugirió realizar esta opi sobre el debate del mes.


Y a todos, gracias por leerme



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Comentarios sobre esta opinión
Rafagonzalez

Rafagonzalez

03.06.2012 14:14

Yo creo que nunca se sabrá con exactitud todo lo que pasó pero la verdad es que el curro que hizo Cameron con la peli es probablemente lo más similar a la realidad por lo que parece o no?... Un saludo

SOCIEDAD3

SOCIEDAD3

21.05.2012 12:46

Me a encantado tu opinion. Excepcional exposicion. Saludos

Marta-25

Marta-25

20.05.2012 13:35

jo, siento ser tan sincera, pero estás opiniones sobre el Titanic, personalmente me aburren, por ello mi valoración! Eso sí valoro el esfuerzo que se pone en los trabajos, es que sino pondría directamente nada últil, besos y perdón por ser sincera

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