Trinacria, esa desconocida
01.05.2004
Ventajas:
Cercanía, precio, variedad de ofertas
Desventajas:
Se necesita bastante tiempo para recorrerla entera
Recomendable:
Sí
 larky
Sobre mí:
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 140 miembros de Ciao
Describir en tan sólo unas páginas un destino tan rico y complejo como esta isla mediterránea es algo imposible, además que no he visitado la isla entera (¡ojalá!) y hay muchas cosas que no pude ver. Me limitaré, pues, a enumerar aquello que creo que realmente justifica el viaje y que a mí y a Margarita nos impactó especialmente. Nuestra estancia en Sicilia tuvo lugar hace casi tres años con motivo de nuestra luna de miel. Gozamos de una climatología otoñal excelente y nos lo tomamos con bastante calma, sin forzarnos a verlo todo. Ahí va, pues, un pequeño resumen de lo mucho y bueno que ofrece este acogedor rincón del Mediterráneo... PALERMO La capital de la isla y nuestro punto de arribo. La primera impresión es de caos. El tráfico es terrorífico. Tanto es así que acabamos chocando con un viejecito, sin que nuestro Fiat Punto de alquiler sufriera desperfectos. Menos de una hora después de aterrizar ya estaba en plena calle gesticulando como un italiano de toda la vida... Palermo no es una ciudad acogedora. La parte moderna es tan caótica como cualquier ciudad italiana, pero sin el glamour de las del norte del país, y la parte antígua, totalmente decrépita. Ello no obvia que aquí se amontonan muchos siglos de historia. La catedral o el Palacio de los Normandos son lugares que no pueden faltar en nuestra agenda. Pero lo mejor es callejear por el centro histórico y entrar en todas las iglesias posibles, ya que las hay de todas las épocas, eso sí, en un estado de conservación bastante precario la mayoría de las veces. A la célebre mafia no se la ve por parte alguna. Ya nos habían advertido que nunca jamás y por ningún concepto se meten con los turistas, la única fuente estable de ingresos de la isla, pero es que además ahora se han reciclado y se dedican a las finanzas, a lavar dinero y a rapiñar las subvenciones comunitarias. Tan sólo un domingo en el que entramos en una iglesia bastante céntrica nos encontramos con unos parroquianos bastante extraños y entre los cuales Vito Corleone no hubiera desentonado... Nuestro hotel se hallaba en el barrio de La Kalsa, un antíguo sector de palacios y residencias abandonados, en el que se alzaba originalmente una fortaleza árabe, uno de los lugares con más encanto de toda la ciudad si lo que a uno le gusta son las ruinas y el sabor de la decadencia. En esas callejas uno tiene la sensación de que puede toparse en cualquier momento con alguno de los protagonistas de El Gatopardo...
MONREALE A pocos kilómetros de Palermo y dominando toda su bahía se encuentra Monreale. Los barceloneses lo entenderán muy bien si se les dice que Monreale es a Palermo lo que Vallvidrera a Barcelona. La diferencia (que no es pequeña) la marca su impresionante catedral, uno de los puntos culminantes del viaje. De estilo normando, esta imponente iglesia del siglo XII, se alza hjunto aun antíguo monasterio benedictino. El interior es fastuoso, cubierto totalmente de mosaicos y el que conviven elementos normandos, bizantinos y árabes. La mezcla es sobrecogedora, así como lo es el claustro, un remanso de paz en el que destacan los capiteles de las doscientas y pico columnas de mármol que lo sostienen, con motivos muy variados y enorme calidad artística. Imprescindible. AGRIGENTO Esta pequeña ciudad de cincuenta mil habitantes en la costa sur de la isla no tendría nada de particular si no fuera porque en sus afueras se encuentra uno de los conjuntos monumentales más famosos de toda Italia: el llamado Valle de los Templos. Como bien dice su nombre (aunque más que una valle es una sucesión de colinas), en unos pocos centenares de metros se agrupan varios templos griegos, algunos de ellos muy bien conservados. Nosotros los visitamos al atardecer y era algo que ponía los pelos de punta. Y pensar que por aquí se paseaba Empédocles... La localidad de Agrigento, construida sobre un promontorio, puede parecer a primera vista la típica localidad sin interés alguno. Desde luego, la ciudad baja es un caos urbanístico de edificaciones modernas. Si se consigue superar esta imponente barrera arquitectónica (a nosotros nos llevó más de una hora, después de varios intentos fallidos de encontrar la forma, LA ÚNICA FORMA, de acceder a la parte amtígua), el turista descubre una agradable ciudad provinciana que es algo así como la Sicilia arquetípica.
VILLA ROMANA DEL CASALE Situada en las afueras de Piazza Armerina, en la única zona húmeda de toda la isla (por fín, ¡un bosque!), se encuentra esta antígua villa romana de un valor incalculable. Preservada por un cubrimiento de tierras que la sepultó en el lodo, no queda sino su planta ¡pero qué planta! Los mosaicos que cubren las cuarenta salas y cerca de 3.500 metros cuadrados de esta 'pequeña' finca de veraneo del emperador Maximiliano son algunos de los más brillantes y mejor conservados de cuantos existan. No es de extrañar que el lugar haya sido declarado recientemente patromonio de la Humanidad... SIRACUSA El punto álgido del viaje y uno de los pocos lugares en que he llegado a sentir escalofríos de emoción (los otros dos están en Berlín: el célebre busto de Nefertiti y el Museo de Pérgamo). Desde el exterior, la ciudad no hace presagiar ninguna sensación mágica. Es una localidad industrial, moderna y tan caótica como la cercana Catania, capital económica de la isla. Sin embargo, a medida que uno se acerca al mar, las cosas cambian. El punto neurálgico está en la isla de Ortigia (lo de isla es un decir, ya que está a poco más de tres o cuatro metros de la costa...), un auténtico concentrado de dos milenios largos de historia. En apenas un kilómetro cuadrado, se dan cita restos arquitectónicos y arqueológicos de todas las épocas posibles, sin que ni un solo edificio moderno venga a enturbiar la experiencia. Magnífico. Irrepetible. En 'tierra firme' también pueden encontrarse varios monumentos célebres: el teatro griego, uno de los mayores y mejor conservados, con una hermosa vista sobre la bahía, y la Oreja de Dionisos, una cavidad artificial que tiene una sonoridad extraordinaria y que era una de las mayores atracciones de la ciudad durante la antigüedad grecorromana. No os cuento más; me guardo más detalles para otra opinión, que esta ciudad maravillosa la merece.
Se me quedan en el tintero otras muchas cosas extraodinaria que, o bien no visité, o sobre las que ya he hablado en otras partes: Cefalú, Selinunte, Segesta, Ragusa, Taormina, el Etna,... En cualquier caso, espero que este breve recorrido os anime a visitar esta isla tan cercana a nuestras cosas y que, en los tiempos que corren, tampoco es un destino turístico excesivamente oneroso. P.S. Trinacria era el nombre griego de la isla. Su símbolo era una cabeza femenina rodeada por tres piernas, que representan los tres ángulos de la isla.
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06.02.2007 13:02
como me gustaría conocerla besotes
11.09.2006 11:06
Vaya, me ha encantado leerte, y me he quedado con ganas de más, donde están el resto de tus aventuras...????? alguien las ha leido. Me gustaría ir a Sicilia y relatos así son mucho más útiles y agradables que una guía de viaje no?? así que me encantaría leer más..
06.09.2005 11:48
Fui a Sicilia y el recuerdo es impresionante...que maravilla de lugar. Sólo de recordarlo me entra una nostalgia terrible. En esa tierra conocí a gente que jamás olvidaré...sniff snifff....