Esta es una de las reseñas de las que me cuesta escribir. En primer lugar, porque hace unos días que acabé el libro y no me gusta esperar tanto, ya que se me pueden olvidar detalles. En segundo lugar (y no menos importante) porque es el típico libro que según lo acabé, ya casi ni me acordaba de él. Me había hecho otra idea de él, pensando que era la historia de una bibliotecaria que reflexiona sobre su soledad en una pequeña biblioteca. Y bueno, la realidad es otra, como ya os contaré. Me llamó la atención que la protagonista fuera una empleada de bibliotecas, un lugar donde siempre quise trabajar (a pesar de tener que hablar muy bajo, algo impensable en mí, con el tono que utilizo tan elevado al hablar). Una biblioteca o librería (que no es lo mismo ni es igual) con tantos libros es el paraíso para los amantes de los libros como yo. Y un libro que hable de literatura, ya sea de escritores, de lectores o de lugares con libros es como abrir una caja con doble regalo.
SOPHIE DIVRY, LA ESCRITORA:
Nunca oí hablar de esta escritora, algo lógico teniendo en cuenta que es su primera novela (no sé si será por la crisis o qué, pero están saliendo muchas óperas primas últimamente). Afirma que le gustan las berenjenas o el aceite de oliva (gustos que comparto con ella) y odiar los coches o los ríos (a esto último me uno también. Nunca me gustó bañarme en uno). Quizá lo más llamativo sea que reconozca no tener móvil (todo el que se resiste a este invento asegura que se puede vivir sin él perfectamente). No aparece mucha información de ella en castellano, por lo que tampoco puedo escribir demasiado sobre la autora. Ya véis que tengo cosas en común con ella como que no le gusta leer un libro sin saber de lo qué va. Siempre tengo que saber algo del argumento, si no lo hiciera sería como entrar a una habitación oscura sin encender una luz.
ARGUMENTO:
La narradora de la historia (de la que nunca se llega a saber cómo se llama) trabaja en una biblioteca de provincias en Francia. Llegó ahí desde Paris, arrastrada por un amor que acabó. Ella quería ser profesora pero el destino la llevó a esa biblioteca. Un día, al llegar al lugar de trabajo, se encuentra con un hombre que se ha estado durmiendo toda la noche en la parte de la biblioteca donde le toca trabajar. Así, le empieza a contar a ese hombre toda su vida, pero será más que nada un soliloquio, ya que en ningún momento él intervendrá en la conversación.
En su particular diáolgo, que hasta se puede definir como una auténtica declaración de principios, reconoce ser fan de Dewey, el hombre que inventó la clasificación universal de las bibliotecas. Él fue a quién se le ocurrió dividir los libros por materias (que van desde la historia a las novelas pasando por las religiones) y darles unos números. Es lo que en castellano llamamos las signaturas y pueden ser 100, 200, 300. Pero hay una que no se utiliza: la 400, que es la de las lenguas y es algo que la protagonista no soporta.
A ella le corresponde la sección más olvidada y aburrida de la biblioteca: la de geografía. Pero, a pesar de todo, tiene un aliciente: está enamorada en secreto de un usuario fijo de la biblioteca que está preparando una tesis.
OPINION PERSONAL:
Si la escritora fuera española y no francesa diría que este libro está inspirado en una famosa canción de Joaquín Sabina titulada Como te digo una co… te digo la o…. No sé si la conocéis, pero esa que empieza con “ Borja , como te ajogues te mato ” y donde una mujer con perfil de “ Maruja ” mantiene una conversación en la playa con la de la toalla de al lado, pero en realidad la que habla todo el tiempo es la prota de la canción. Y habla de todo: de religiones: “ ponme una de cada que están rebajadas en El Corte Inglés ”, de política: “ sin ser socialista de las de carné” y hasta de la familia real: “ sin hijas bastardas no habría monarquías ”.
Todo esto lo digo porque este libro, me ha recordado todo el tiempo a esa canción de Sabina que hizo que digamos “ cienes " en lugar de “cientos”. Sigue la misma estructura: dialogo-monologo para reflexionar sobre la vida cotidiana. En este caso se hace una crítica de la cultura o de la historia de Francia. En este sentido, a veces se pueden escapar algunos datos o personajes franceses poco conocidos entre el público español.
El libro no está dividido en capítulos y ni si quiera en párrafos: sus 112 páginas forman un solo bloque, lo que puede dificultar en parte su lectura. Personalmente me gustan los capítulos o los puntos y a parte a modo de marcador para dejar la lectura. Cuando no hay divisiones así, no sabes muy bien dónde dejarlo. Aunque, dada su corta duración se lee en 2 sentadas y tampoco hay que dejar la lectura aparcada muchas veces.
Como os decía al principio es el típico libro que, al menos a mí, se me olvida rápidamente. Quizá sea debido a sus pocas páginas, lo que suele dar lugar a un contenido poco trabajado (por mucho que te digan que lo “ breve si bueno 2 veces bueno ”), ya que comprimir una novela en tan pocas páginas se puede convertir en un relato largo más que nada. Y los relatos no me suelen gustar demasiado. Siempre parece que se quedan muchas cosas en el tintero. Es como los cortometrajes: muchas veces se hacen más pesados que cualquier largometraje algo aburrido.
Otra razón de que me haya resultado bastante olvidable se debe a que no es una historia al uso con su principio, nudo y desenlace, sino que es una auto declaración de la protagonista sobre lo que opina de ciertos temas que ella misma se encarga de sacar. Por lo tanto, no es el típico libro que te enganche para saber que va a ocurrir en la siguiente página.
Lo que más me gustó fue, precisamente, la explicación que hace acerca del sistema que se utiliza en las bibliotecas para ordenar los libros. Ignoraba por completo que se tratase de un sistema universal y tampoco me había planteado su procedencia.
Por lo tanto, se puede considerar interesante en el punto que os comento del archivo pero pasable en lo demás. Y si alguien me pide que lo recomiendo o no, digo que al ser tan corto no está mal para ratos cortos o que no requieran mucha concentración. Por lo demás, me parece un libro que no destaca por nada en concreto. En cuanto a la protagonista, tengo que reconocer que te puedes identificar con ella y que hasta da la sensación que la conoces de siempre. Pasable.
DATOS TECNICOS:
Título: Signatura 400
Autor: Sophie Divry
Editorial: Blakie books
Nº de Páginas: 112
Año de Publicación: 2011
Lectura facilitada por la Biblioteca Municipal de El Llano de Gijón.
05.06.2012 22:30
:)). Besos, Ana.
26.05.2012 14:35
Hay novelas de pocas páginas que son excepcionales, como la de 84 Charing Cross Roads. Pero veo que no es el caso. Besos.
25.05.2012 16:36
Con retraso pero volví :)