miércoles, 01 de marzo de 2006
16:54
Son varias cosas las que hay en mi casa bajo el denominador común de regalos de una buena cliente de Ediciones El Prado. Debo de confesar que muchas de ellas ni siquiera me hubiesen pasado por la cabeza tenerlas o mejor dicho comprarlas directamente, sin embargo a la larga me han proporcionado un bienestar muy apreciable para mí y para mi comodidad.
Hace tres años aproximadamente que llegó a mi hogar acompañando a una colección de arte. Normalmente la editorial siempre hace un regalo, esta vez era un sillón de masajes. No le dí mucha importancia cuando me lo comunicó mi amiga de la editorial, quizás porque esta vez y después de varios buenos regalos, la idea de tener un sillón de masajes me parecia una extravagancia o quizás un snobismo; pero de todas formas vino porque estaba incluido en el lote de la enciclopedia de arte.
El día que llegó a mi casa casi me da un pálpito puesto que jamás pensé que vendría desmontado. Una enorme caja se aposentó al lado de la que contenía los libros y cuando prengunté al transportista sí tenía que montarla yo, casi me desmayo con la idea de abrir aquella caja enorme y encontrarme miles de piezas. Tragué saliva y una vez comprobada la colección me dispuse a meterle mano a mi sillón de relax.
Un montón de piezas de cuero negro quedaron dispersas por la alfombra del salón, cabecero, reposa pies, asiento y respaldo. Un sifín de cables y mandos que irían (supose) en su interior y un gran libro de instrucciones.
Poco a poco y con el plano explicativo en la mano me puse a unir piezas y se fue formando poco a poco lo que era el asiento, sobre una barra vertical se colocaba una especie de manillar donde iban atornilladas las piezas del sillón que a base de paciencia quedó totalmente sujetada. El reposa cabeza y el reposa piés quedó también debidamente colocado.
Quedaba la parte más fundamental; el engranaje que llevaría al sillón a ser un masajista particular y peculiar de mi persona. Cables estirados y miles de conexiones quedaron por fín colocadas, no sobraba nada; de modo que debía estar bien colocado todo.
La primera impresión que me dió fue muy buena, primero porque no ocupaba mucho espacio y después, que al ser todo negro le daba un cierto aire de elegancia dentro del cuero y la base de madera redonda.
Un conector a su izquierda con el diferenciador que le unía al enchufe debería de ser el puente de mando para recibir miles de caricias relajantes.
Coloqué la cartuchera a la derecha donde iba el mando a distancia, enchufé el conector y me senté..... pulsé On pero aquello no hacia absolutamente nada. Le dí a la palanca situada a la izquierda por la que el sillón se estiró totalmente dejándome como si una mullida hamaca anatómica se tratara; pero aquéllo no hacía nada a pesar de pulsar los botones del mando. No se encendía la luz, así que había algo que no encajaba.
Las nueve en el reloj y todavía el sillón no daba señales de masajes ni de vibraciones por ningún lado. Otro repaso general y una fijación en todas sus conexiones y de esta manera fue cuando mis ojos dieron con una bolsita que había quedado en el suelo. Faltaban las pilas para el mando¡¡¡¡¡.
Colocadas las dos pilas. Me senté sin tomármelo mucho en serio de que iba a funcionar, apreté el ON y ¡milagro¡, de pronto recibí como una corriente de aire caliente en los riñones. Miré el mando y vì dos luces encendidas justamente donde recibía el calor, fuí aprentando la tecla de pulse y las luces comenzaron a encenderse todas. Al poco tiempo por toda mi espalda se extendió un calorcete agradable que a modo de golpes de calor se situaban por la espalda, las piernas y en el cuello que quedaba colocado en un soporte a modo de almohada también de cuero. Las piernas en la posición de horizontal quedan sobre otro almohadón que tiene dos puntos más de vibración y calor. Realmente la cosa funcionaba y desde luego al ser invierno el calor era bienvenido. Pero ésto solo fue unos diez minutos porque ya se hacía sofocante tanto calor; de modo que quité la opción de calor y lo dejé sólo en vibración que fuí adaptando a mis necesidades físicas, quitando las dos de la cabeza que realmente te dejan como en una noria del mareo que dan.
Utilidad desde luego debo de reconocer que tiene para aquellos días en que estás tenso y con el cuerpo hecho polvo, relaja al máximo y por supuesto es benefactor para cuando tienes alguna molestia en la espalda o piernas. Es para lo que realmente lo uso y nunca suelo aplicarlo con calor, puesto que es algo que no me produce bienestar ninguno.
El lugar para colocarlo tampoco fue un problema puesto que tenía un rincòn en el dormitorio en el que podía conectarlo a la electricidad fácilmente y tenerlo como sillón accesorio para cualquier cosa. Y después le puse un detalle coqueto a modo de cojín para que su seriedad quedase un poco paliada con el adorno.
Realmente voy a confesar que comprarlo así por comprar jamás se me podía pasar por la cabeza; lo tengo porque me vino como regalo con mi adquisición literaria, sin embargo tengo que decir también que es un buen complemento para todos aquellos que quieran relajarse de un día de agobios o recibir calor, muchas veces consejado médicamente, en las zonas lumbares o en las piernas.
Sus funciones como he dicho anteriormente se basan en dar vibración a moso de masaje por catorce puntos de la espalda desde la cabeza hasta los tobillos en su posición horizontal. En posición de sillón recibirás masajes relajantes en la zona de los riñones principalmente. En la parte del cabecero tiene dos puntos de masaje aunque yo nunca los uso pues me produce una sensación extraña y de mareo.
En la zona de la espalda tiene 12 puntos de masajes o calor a lo largo de todo el cuerpo hasta las piernas en las que hay dos más. Todos estos puntos los puedes ir activando con el mando a distancia manualmente, indicandose en él con una luz roja. Posición de masaje o de calor también a elegir y un gráfico del cuerpo humano donde va indicando las zonas que van recibiendo los masajes/calor.
Posición de off cuando terminas, una manivela a la izquierda para poner el sillón de nuevo en su posición normal y se guarda el mando en una cartuchera que tiene a la derecha. Se deconecta de la luz y se deja hasta la próxima vez que sea usado.
Su matenimiento es nulo, simplemente pasarle un paño para el polvo como cualquier elemento de la casa y hasta ahora ni las pilas del mando se han tenido que cambiar. No ocupa mucho sitio, puesto que es de los modelos más sencillos que hay y sirve perfectametne como sillón decorativo sin parecer demasiado que es un sillón de masajes.
Su precio no lo puedo calcular siquiera, puesto que es un modelo que no he visto en los escaparates; sólo he visto otros modelos mucho más voluminosos que realmente tienen un precio elevado. En cambio me parece que las funciones son más o menos las mismas ocupando el doble de sitio.
Lo dicho, como un capricho personal para evitar molestias corporales y para relajarse es estupendo. Pero por los precios que he visto no es cosa que esté en todos los hogares teniendo en cuenta también que se necesita tiempo para poder beneficiarse de sus cualidades que desde luego son muchas para el bienestar del cuerpo.
X-WOMAN2006
23.04.2007 21:01
Muy buena opinion. No dejes de visitar las opiniones de los colchones. Gracias. Manvk.http://www.ciao.es/Pikolin__Opinion_1282562
16.06.2006 17:59
Algo así necesitaría yo para mis problemillas de espalda. Un beso
23.05.2006 15:21
Buena opinión, sigue así ;) >>---Z-e-k-k-e--->