Desde que saliera la serie de Flipper, protagonizada por un simpático delfín, estos animales han sido cada vez más explotados por el ser humano, ya sea en espectáculos donde se les ve dar saltitos y acrobacias o en crueles y sanguinarias matanzas. Nos sentimos fascinados por estos inteligentes animales que parecen estar siempre felices, pero, la sonrisa del delfín es la mayor estafa de la naturaleza.
Pues la cruda realidad es que estas tareas a las que son encomendados, les supone a estos animales una tremenda presión y estrés. Además, por cada uno de ellos que es seleccionado para el “espectáculo”, miles de sus hermanos, que no han sido elegidos, mueren a manos de pescadores sin escrúpulos.
Esta cruda y triste realidad es la que nos muestra este documental, líder de audiencias y galardonado por múltiples premios. Sin embargo, no es lo suficiente, por cada uno de nosotros que colabora con ellos asistiendo a esos espectáculos, morirán masacrados miles de delfines. Por eso, '''aunque muestra de forma patente y desoladora la crueldad a la que puede llegar el ser humano, o precisamente por ello. Aunque verlo pueda resultarnos duro, o crear una rabia infinita hacia las acciones que nos muestra, recomiendo altamente su visionado. Para abrir los ojos ante una realidad a la que muchos prefieren cerrarlos, quedándose tan solo con la superficialidad del asunto'''
Louie Psihoyos, cámara y fotográfo de la National Geographic, con la colaboración del activista Ricky O´ Barry, el que fuera el entrenador y responsable de la caza de las cinco delfinas jóvenes que usaron para el rodaje de Flipper, han dado vida a la realización de este documental, filmado en secreto en el 2007, con la ayuda de cámaras de alta definición que fueron camufladas en rocas, y micrófonos submarinos.
Nos muestran una cala de Taijí, en Japón, un lugar casi paradisíaco, probablemente uno de los más bellos del mundo, donde irónicamente, tanta belleza se mezcla con un gesto atroz y deleznable, la matanza de 23.000 delfines.
Ricky O'Barry
En la década de los 60, Ricky capturó y entrenó a los cinco delfines que protagonizarían Flipper. Y fue, precisamente, este trato directo con ellos, lo que lo llevó a sentirse fascinado por estos mamíferos sensibles, altamente inteligentes y con capacidad de tener conciencia sobre sí mismos. Una fascinación que fue extendiéndose por el mundo y que aún perdura hoy en día.
O`Barry vio morir a Cathy, una de las delfinas que daban vida al querido delfín Flipper. Cada respiración, cada inhalación de aire que estos animales producen, es completamente voluntaria. Así pues, llega a la conclusión de que Cathy, simplemente, se dejó morir, se suicidó debido al estrés producido por su vida en cautiverio.
A raíz de ello, la actitud del activista cambió por completo, dedicándose en cuerpo y alma a salvar a estos animales a que vivan en libertad, en mar abierto, dónde están preparados para estar.
EN EL DOCUMENTAL
Además de la ácida y dolorosa experiencia de O`Barry, se nos muestra como, en un lugar aparentemente enamorado de estos animales, tras unas barreras de púas, escondida tras los ojos del espectador ignorante de lo que hay detrás de cada una de esas “sonrisas” a las que anima y aplaude, se realiza, con premeditación y alevosía, alentados por las industrias que “trabajan” con la explotación de delfines, una cruel y salvaje caza por pescadores sin escrúpulos llamados por la suave melodía del dinero. Una realidad que se esconde bajo el manto de la noche. Una realidad que abastece a un mercado que, si paga mucho por los delfines que mueren, pagará muchísimo por aquellos vivos que puedan servirles en su espectáculo de “pan y circo”, que día a día llenan sus caudalosas arcas.
¿Y qué hace el gobierno? Cierra los ojos, lo encubre, detiene a todo aquel que quiera asomarse siquiera a presenciar esta salvajada. Miran para otro lado. ¿Ojos que no ven, corazón que no siente?
Los realizadores de este documental serán perseguidos por la policía, vigilados por los pescadores que dan caza al delfín, encarcelados...Pero las trabas que se presentan en su camino no consiguen achantarlos. La verdad está siendo objeto de manipulaciones y hay que llegar hasta ella. Y no sólo quitarle el polvo que sobre ella se cubre, no sólo desmantelarla, además, hay que mostrársela al mundo. Revelar que es lo que realmente está ocurriendo en esa cala. Mostrar las salvajadas que se ocultan tras el velo de inocencia que muestran de estos animales.
REFLEXIONANDO
Se suelen cerrar los ojos ante las verdades que en el mundo nos acechan. Estamos tan acostumbrados a que ocurran cosas ante las que no “podemos hacer nada” que nos hemos vuelto inmunes ante las noticias que día a día se pasean ante nuestra vista. Muchos pensarán “Bienvenidos al mundo real” ¿Qué puede hacer una sola hormiguita frente a todo un imperio levantado año tras año? ¿Qué puede hacer una persona de a pie contra enormes multinacionales?
¿Nada?
Pensemoslo bien. Parémonos a reflexionar. Un momento al menos. ¿Tan ocupados estamos que ni siquiera podemos detenernos un instante a pensar sobre ello? ¿Tan agusto estamos en nuestro profundo sueño que no nos atrevemos a abrir los ojos para ver lo que está pasando en el mismo mundo en el que vivimos? ¿Tan lejos está? ¿Tan poco nos importa? ¿Tanto miedo da la verdad?
Y, en el caso de que reflexionemos acerca de ello. En el caso de que nos planteemos que hacer ante semejante barbarie y nos sintamos simples hormigas impotentes ante lo que está pasando. Nos sintamos débiles e incapaces de parar esta matanza.
Aunque miremos la realidad, y nos acerquemos a ella. ¿Qué podemos hacer? Pueden que muchos piensen que se trata de poco. Pero granito a granito se forman las montañas, y si nos juntamos muchas hormigas podemos crear un hormiguero.
Quizás no vayamos a arreglar el mundo.
Quizás las cosas sigan como están por mucho que hagamos o intentemos hacer.
Quizás...
Pero...¿Quién dijo miedo?
¿Desde cuando nos detenemos ante cualquier cosa que el sistema quiera implantarnos?
Vimos pelear al Quijote contra molinos y lo tomamos por loco. Y, aunque realmente se tratara de gigantes, tal como él los veía, se le habría tomado por tal. Y es que vivimos en una sociedad en la que las cosas han dejado de importarnos. Egoísta como sólo sabe ser el ser humano, prefiere preocuparse de sus propios asuntos que preocuparse por las situaciones que están ocurriendo a Kilómetros de dónde se encuentra. Y yo me pregunto....'''¿Porqué?'''
Viendo estas imágenes me he sentido impotente y furiosa. Se que muchos preferirían no verlo. Abstraerse de esta sanguinaria realidad en la que hermosos animales son víctimas de fríos corazones llevados por el dinero. Y pensar que, mientras haya miles que lo “subvencionen” asistiendo a los espectáculos en los que nos ofrecen sus “simpáticas cabriolas”, aunque sufran estrés y por cada uno de ellos que contemplamos hayan muerto cientos y cientos de ellos, ¿qué se puede ganar o perder por uno que deje de contemplarlo?
Aunque sólo sea por principios, aunque sólo sea por saber lo que se esconde detrás, por conocer la verdad y tener conocimiento de causa de lo que realmente ocurre, se debería contemplar este video. Y, aunque tan sólo sea uno más el que decida intentar parar esto tras haberlo visto, me sentiré satisfecha de esta opinión. Pues, como antes os decía, puede que uno solo no haga nada, pero uno a uno, unidos, formando campaña, aunque sólo exista una remota posibilidad, se pueda cambiar el mundo.
¿Aplaudirías igual de fuerte después de conocer esto?
¡Piénsalo!
PARA VERLO ONLINE
http://www.cine-adicto.com/the-cove.html
PARA MAYOR INFORMACIÓN
Pasaros por la opinión de Jovipama acerca del mismo tema, que habla muy alto y claro sobre el mismo, además de dejar enlaces de lo más interesantes, os dejo el enlace a su opinión:
http://www.ciao.es/THE_COVE_Louie_Psihoyos__Opinion_1731877
CONCLUSIÓN
No pienses que no te interesa, o que no te llama la atención. Esto es algo que debe darse a conocer. Que debe saberse. Actúa en consecuencia a tus conocimientos. Informate antes de actuar. Difunde la verdad.
04.08.2010 22:08
Excepcional. no soy una ferviente amante de los animales, pero este tipo de torturas no son admisibles de ningun modo. Un gran negocio para muchos con el que es dificil terminar, pero con el que nosotros podemos ayudar no acudiendo a este tipo de parques tematicos.
13.07.2010 11:04
Valorada
12.07.2010 21:08
Yo soy animalista hasta la médula, soy activista y participo en todo lo que puedo, he visto imágenes de estas matanzas, pero no soy capaz de ver la película, sé que, aunque yo conozca el asunto, seguro que me pierdo salvajadas. No participo de espectáculos con animales, y eso que antes me gustaba mucho ir a zoos y demás, ahora no. Sin embargo, creo que es necesario hacer este tipo de películas, las cosas deben saberse, sean mejores o peores, como la investigación de Igualdad Animal en granjas de cerdos españolas. Debemos saber qué se vende, qué se come. Definitivamente, el hombre ha hecho de la tierra un infierno para los animales. Volveré.