Opinión sobre "Tampax Tampón Super Plus"

publicada 16/05/2003 | LadySylvia
usuario desde : 13/12/2002
Opiniones : 408
Confianza conseguida : 1
Sobre mí :
Excelente
Ventajas Es lo más cómodo
Desventajas Hay que gastarse una pasta
muy útil
Capacidad de absorción:
Comodidad:
Facilidad de uso:
Tamaño
Relación Calidad / Precio:

"VAMOS A METERNOS COSAS"

No sé si os habréis dado cuenta alguna vez de que las mujeres tenemos el cuerpo adorablemente lleno de agujeros por todas partes y para todos los gustos.

Indudablemente, todos ellos son multifuncionales.

Algunos fueron ideados para que EXPULSARAN cosas.
Otros, para lo contrario.
Pero casi todos ellos tienen usos para todos los gustos.

Cuando yo era muy pequeña se rompió un collar de perlas de mi madre y yo aproveché la coyuntura para meterme una en un oído. Como no había forma de sacarla, hubo que llevarme al otorrino.
Sabida es también la afición de todo tierno infante a meterse cosas en la nariz, sean dedos o florecillas silvestres, con las consiguientes secuelas desagradables.

Hay un orifico especialmente delicado, en el que caben todo tipo de cosas y por el que salen muchas cosas distintas también.
El intercambio de humores y flujos resulta, en él, continuo.

Hay niñas que a los pocos días de nacer tienen ya pequeñas reglas provocadas por las hormonas recibidas de la madre.
Esto se pasa rápido y suele ser muy pequeña la cantidad de sangre expulsada.

Tras ello, hay una cierta etapa de “tranquilidad” hasta que llega la menarquia.

Entonces comienzan los problemas porque, gracias a la tradición recibida de los judíos (que consideran que los días de regla son impuros) se rodea un hecho tan natural como la ovulación de un oscurantismo realmente simpático.

Parece ser algo tabú entre cierto tipo de personas el reconocimiento público de que tienen un sexo que palpita y está vivo, que ha sido puesto ahí para algo.
Uno de los tabús inconscientes que sufren muchas mujeres el la utilización de Tampax.

Hay quien cree que sea algo novedoso, pero se sabe que las matronas romanas introducían en su vagina un lienzo enrollado para que la sangre no manchara sus túnicas. Así pues, no hay nada nuevo bajo el sol.

Algún tiempo más tarde, la utilización de cinturones de castidad dificultó seguramente esta introducción de lienzos, por lo que se cree que es en esa época cuando cayeron en desuso. Había que poner el lienzo FUERA, ya que se denegaba el acceso al interior.

Pero tampoco estaban tan extendidos los cinturones de castidad, porque su inutilidad era manifiesta: igual que el herrero hacía el candado, hacía la llave y el molde.
Muchos herreros se hicieron ricos (jeje)
Tenemos una idea bastante distorsionada de nuestros tiempos pretéritos. Todas las generaciones sucesivas han pensado que descubrían el mundo sexual y que sus padres eran tontos del bote.
En la edad media (perdonad que vuelva a referirme a ella, pero es una época tomada como especialmente oscurantista) los delitos sexuales eran muy frecuentes. Eso se sabe por los documentos judiciales de la época. Las mujeres podían acusar a sus maridos ante los tribunales y lo hacían con frecuencia por adulterio, incesto y violación.
El delito conllevaba una pena económica A PAGAR AL CONDE DE TURNO, por lo que la autoridad no estaba demasiado interesada en que desaparecieran tales desmanes.

Pero volvamos a lo que íbamos. El uso de lienzos absorbentes ha sido utilizado a lo largo de los siglos también, aunque había hembras que preferían la introducción de esponjas que empaparan con mayor comodidad y limpieza. En otros lugares se ponían hojas al sol para que se secasen y que su capacidad de “empape” el flujo menstrual fuera el deseado. Esas hojas enrolladas en forma de puro, eran también introducidas en la vagina.
Y yo me pregunto, ¿por qué en tan distintas civilizaciones y culturas se ha utilizado el mismo método?

Y yo me contesto: porque las mujeres somos como niñas grandes y nos encanta meternos cosas por todas partes, sean mesas sillas o faroles de la Plaza Mayor.
Y porque, además, señores míos, andar con cualquier cosa colocada entre las piernas es, además de incómodo, poco eficaz.
No estoy hablando aquí de las mecheras, que son capaces de llevarse un aparato de televisión y andar como si no pasara nada. Las personas normales, no avezadas en los robos, no sabemos hacerlo.
Para colmo, una compresa sucia es un assssco.

Ahora no hace falta utilizar esponjas, hojas ni lienzos enrollados. Vivimos en la sociedad del Kleenex, del usar y tirar, todo se utiliza y luego se desecha.
Para estas ocasiones de las que estoy hablando se ha inventado el Tampax, marca registrada, pero que se utiliza como genérico, igual que el rimel, la primera máscara de pestañas que hubo.

El Tampax tiene diversas ventajas. Es cómodo de colocación, su uso resulta muy sencillo pues todas las cajitas traen una hoja de instrucciones muy bien construída, y es, sobre todo, limpio.
El inconveniente también existe, claro. Y es que debe cambiarse cada cuatro horas para prevenir infecciones.
Pero, vamos, no es para morirse, digo yo.

Yo recomiendo su uso desde la primera regla. Así lo hice yo, y estoy contentísima. Mi madre, que ahora tendría casi noventa años, usaba tampones con gran tranquilidad y me los dio sin problemas.
Eso conlleva también el que las niñas aprendan desde que tienen muy pocos años que las introducciones vaginales no tienen por qué ser algo traumático, sino de lo más natural.
Aún recuerdo las risas que hacíamos en casa cuando veíamos los “pañitos higiénicos” que usaban las muchachas, tendidos a secar. No nos cabía en la cabeza que pudieran usarse semejantes mamotretos.

Y ahora, incluso, cada vez que veo un anuncio de compresas en la televisión, me extraña que haya gente que las use.
Me parece una estupidez.

La marca Tampax, como todas por otra parte, tiene distintas absorbencias: Súper plus, súper, regular y mini.
Hay que fijarse en el tipo que necesitas para cada día. No en el tamaño, por dios, que hay mucha tendencia a decir que el mini es para las niñas muy jovencitas.
Eso de perder la virginidad por un Tampax me parece simplemente ridículo. Porque, además, si se pierde... ¿a quién le importa?

Como digo, hay que fijarse en la cantidad de flujo que hay cada día porque el súper plus es mucho más caro que el mini y resulta un gasto innecesario si ha de retirarse prácticamente limpio.
Indudablemente, es aconsejable llevar también un protege slip “por si por un por si acaso”, pero nada más.

Yo utilizo esta marca de toda la vida de dios (bueno, de la mía) y me va divinamente, así que no tengo más remedio que recomendárosla.
Me parece, sin duda la mejor, ya que hay otras que, a la larga, resultan más caras.

Y dejémonos de tonterías. Si llevas pantalones, no puedes usar otra cosa.

Evaluaciones de la comunidad

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Comentarios en esta opinión

  • elm0505 publicada 08/04/2006
    Una opi muy didáctica. :-D
  • Sonsoteikyo publicada 27/08/2004
    Sin duda alguna, quien inventara lo tampones ha sido el mejor personaje de la historia. Cuatro años he estado usando compresas, pero cuando finalmente me decidí a probar el tampax mi vida cambió!!! Lo más cómodo con diferencia!
  • Nurmi publicada 23/06/2004
    Buena opi. Alucino con que se pierda la virginidad con un tampón... es lo que me quedaba por leer xDD Saludos.
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Información técnica : Tampax Tampón Super Plus

Descripción del fabricante del producto

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