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En general, se trata de unos altavoces de muy buena calidad, pero con algunas peculiaridades que pueden hacerlos inadecuados para el gusto de determinadas personas.
Al sacarlos de la caja, el aspecto es bastante impresionante: la construcción del altavoz resulta pesada y sólida. Está realizada en contrachapado y tableros de media densidad, con un revestimiento vinílico de buena calidad simulando madera. La verdad es que a cierta distancia, realmente consigue engañar al ojo. Lo único que desmerece un poco son los bornes de los cables de conexión, que parecen algo baratos, aunque cumplen su cometido perfectamente. Posee dos juegos de bornes, para permitir el bicableado, y admiten conexión mediante bananas, removiendo un pequeño tapón de cada borne. Se suministran con puntas de descople roscadas, en caso de que se prefiera separarlos del suelo.
En cuanto a la disposición, se trata de unos altavoces de 2.5 vías, con tweeter situado en posición intermedia entre los dos woofers, y puerto bass reflex frontal. Si bien se suele considerar que el puerto trasero es mejor, el delantero tiene la ventaja de que permite aproximar más los altavoces a las paredes, lo cual puede ser importante si se dispone de poco espacio.
Una vez puestos a funcionar, lo primero que llama la atención es la definición del sonido y la estupenda imagen stéreo. Podrías decir con toda exactitud donde estaría situado cada instrumento, y apreciar hasta los más mínimos detalles de la grabación. La respuesta de los bajos es muy potente y natural. Y con ello empiezan las peculiaridaes: para mucha gente el sonido puede ser incluso demasiado natural: Tannoy se precia de ofrecer altavoces que no enmascaran ni añaden nada a lo que hay en la grabación, lo cual puede resultar algo chocante, habiendo como hay muchos altavoces que tienden a potenciar algún aspecto de la reproducción para hacerla más agradable o impactante al cliente. Comparados con otros, los F4 pueden resultar algo "secos" al menos de entrada. Asimismo, durante las primeras sesiones de escucha, pueden dar la impresión de que potencian demasiado los tonos medios, con algo de coloración que da un tono ligeramente nasal a las voces. Dicha coloración mejora mucho después de unas semanas de uso, pero es cierto que no llega a desaparecer del todo y puede hacerse patente con según que tipo de música.
Otra peculiaridad resulta de la disposición del tweeter: al estar situados entre los woofers, los agudos resultan "comprimidos" entre dos fuentes de graves, con lo que pierden algo de presencia si no tienes el oído justo el el plano del tweeter: la diferencia es ligera pero apreciable si pruebas de pasar a escucharlos de pié a estar sentado. Un fallo de diseño clamoroso consiste en la presencia de un travesaño obstaculizando el tweeter en la estructura de las rejillas protectoras. A pesar de reiteradas quejas de los usuarios, Tannoy no ha modificado el diseño de la rejilla, aunque es algo que puede solucionarse cortando el travesaño con un cutter, cosa que muchos usuarios hacen.
Asimismo, para sacarles el máximo partido hay que tener cuidado con la colocación: unos pocos centímetros más cerca o lejos de paredes o muebles tiene un soprendente impacto en la calidad del sonido. Estos altavoces parecen ser muy sensibles a la colocación.
En resumen: muy buenos, pero no para todo el mundo. Si los compras sin oirlos, puede que al ponerlos en casa te lleves una sorpresa desagradable: yo recomendaría que los probases antes. Por otro lado, desde le momento de su aparición han experimentado una subida de precio hasta el entorno de los 600€ que los hace menos competitivos que antes cuando podían encontrarse por 400€ o incluso menos!!! (los míos me costaron 330 ex-demo. Por ese precio, son una joya). Sin menosprecio a sus muchas cualidades, creo que para determinados gustos puede haber mejores alternativas.