La Mano Negra II: El proceso

5  26.06.2005 (27.06.2005)

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¿Realidad o montaje?

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En 1884 se celebraron una serie de juicios contra jornaleros de la campiña jerezana, acusados de pertenecer a una sociedad secreta ("La Mano Negra") a la que se atribuían los más horrendos crímenes.

Casualmente estos procesos coincidieron con una huelga general agraria donde el campo reivindicaba una jornada de 9 horas diarias y un salario mínimo.

Casualmente también el nombre de la presunta sociedad secreta lo difundió Oliver, capitán de la Guardia Civil, que años antes había propuesto a Madrid detener a los sindicalistas bajo la acusación de pertenecer a una banda de delincuentes.

Casualmente el juez instructor y el fiscal enviados a dirigir este juicio aplicaron el Código Penal, por vez primera en la historia de España, y condenaron a los procesados a garrote vil.

Casualmente la única prueba que se presentó fue un supuesto Reglamento de la Mano negra, encontrado por el propio Oliver. Normas escritas que, dado el alto índice de analfabetismo existente, carecía de sentido.

Fueron condenados, no por su pertenencia a la presunta La Mano Negra, sino por el asesinato de "el Blanco de Benaocaz", cuyo cadáver nunca se encontró. Casualmente se condenaron a siete personas por haber asesinado con una sola escopeta, no existiendo gradualidad entre asesino y cómplice, sino que todos fueron condenados como homicidas en primer grado.

Muchas casualidades de un proceso que creó la leyenda negra del campo andaluz, y que justificó la más intensa represión por toda Andalucía (más de 10.000 detenidos). Pero lo que aún no ha quedado totalmente clarificado es si aquel grupo de jornaleros de San José del Valle (hoy municipio, entonces barriada rural de Jerez de la Frontera) fueron cabezas de turco para amedrentar a los huelguistas o eran realmente unos fascinerosos. Juzga como quieras, estos son los hechos.

El 29 de enero de 1883 son detenidos más de 600 jornaleros en San José del Valle bajo la acusación de haber asesinado a Bartolomé Gago Campos "el Blanco de Benaocaz" en las cercanías del cortijo La Parrilla.
En el propio cortijo la guardia civil a los trabajadores del cortijo que se habían destacado como sindicalistas les encierra en la planta baja y les tortura. Al no obtener la confesión que querían les amenazan con someter al tercer grado también a sus mujeres e hijos, con lo que los jornaleros se declaran culpable del asesinato.
Este cortijo aún está en pie, aunque ahora no se dedica a actividades agrarias sino a alojamiento rural. Decorado con el mobiliario del siglo XIX es frecuentado por grupos de ingleses que buscan pasar algunos días en un ambiente romántico. Si pasáis por sus cercanías os recomiendo que lo visitéis, su dueño es una persona muy amable y os enseñará personalmente las dependencias de este inmenso cortijo.

Allí, en la planta baja, el suelo de terrazo absorbe la sangre de los interrogados: Pedro Corbacho, Francisco Corbacho, Juan Ruíz, Roque Vázquez, Bartolomé Gago Santos, Manuel Gago santos, Gonzalo Benítez, Rafael Jiménez, Gregorio Sánchez, Salvador Moreno, Agustín Martínez, Antonio Valero, Cayetano de la Cruz, José León, José Fernández Barrios y Juan Cabezas.

Acto seguido les llevan a pie hasta el penal de Jerez de la Frontera, a 60 kilómetros.

El 4 de febrero aparece un cadáver que es levantado sin orden del juez y los forenses informan que no es posible identificarle por su avanzado estado de descomposición (algo imposible dado que el Blanco había sido asesinado el 4 de diciembre). Yo he estado en el paraje donde se dice que se halló el presunto cadáver. Curiosamente es una zanja de terreno rocoso, donde para enterrar a alguien habría que usar dinamita, uno de los pocos sitios en el término de San José donde ningún lugareño intentaría enterrar un cuerpo. A pocos metros se levanta un pequeño cortijo, que ya existía en dicha época. Resulta muy raro proceder a enterrar un cadáver en la puerta de un cortijo habitado (así me lo aseguraron en el propio cortijo), y más aún en un municipio que está en plena campiña, rodeado de parajes solitarios. Por último nada se sabe del cadáver desenterrado, ni siquiera consta en los archivos que fuese enterrado en el cementerio local. Por lo que es factible suponer que jamás se halló ningún cadáver.

Pero aunque el presunto cadáver no fue identificado, el juez dió por bueno que era el del Blanco.

El día 5 de junio, coincidiendo con la huelga general, comienza el juicio de La Mano Negra. La única prueba real el supuesto Reglamento de la sociedad secreta, hallado en unas ruinas en 1878. Se presentan tres copias del mismo escrito y éstas no coinciden entre sí.

El juicio dura tres días y, aunque no hay ninguna prueba del presunto asesinato, se condena a muerte a 7 de ellos y al resto de detenidos a 17 años de cárcel. Fiscal y abogados defensores recurren la sentencia y el Tribunal Supremo el día 5 de abril amplía la condena de muerte de 7 a 15 encausados.
Ante el escándalo que tal atrocidad desató, el Consejo de Ministros reduce las penas a 7 ejecuciones y el resto a cadena perpetua. El Rey se negó a firmar las penas de muerte pero fueron ajusticiados el 14 de junio en la plaza del Mercado a garrote vil.
Un día después los jornaleros, apaleados, torturados, amenazados y asustados, vuelven a su trabajo abandonando la huelga general. En esas fechas todos los que se habían destacado ya están en la cárcel bajo la acusación de pertenecer a La Mano Negra.

En los autos se afirma que Pedro Corbacho era el jefe de una asociación secreta en La Parrilla, lo que era verdad porque los procesados formaban un pequeño grupo sindicalista, unidos en defensa de sus derechos laborales. Incluso destinaban una parte de su salario para una caja común, con la que socorrían a viudas, huérfanos y parados en la medida de sus posibilidades. Esa Seguridad Social casera fue uno de los argumentos que más fue utilizado en su contra como prueba de que eran una banda de delincuentes, puesto que reunían dinero para sus felonías.

Se afirma que Pedro Corbacho le debía 53 duros a Bartolomé Gago Campos y para no pagarle planeó su muerte. Pero también se dice que planeó su muerte porque había violado a una sobrina suya. Y asimismo que planeó su muerte porque era Bartolomé era un borracho pendenciero que pegaba a sus propios padres. Y finalmente que planeó su muerte porque iba a denunciar la sociedad secreta a la guardia civil.

Se afirma que encargó la muerte a Bartolomé Gago Santos que envió a Cristóbal Fernández y Manuel Fernández a entretener al Blanco en la Venta del Pollo mientras los demás preparaban una emboscada en el arroyo de la Plantera.

Se afirma que al llegar al sitio los hermanos Fernández deciden adelantarse a sus compañeros y le disparan un tiro por la espalda. Gregorio Sánchez, para evitar que siguiera gritando, le degolló.

Momentos antes de la ejecución Juan Ruíz se suicidó, por lo que se colocó en su lugar a Cayetano de la Cruz. José León logró esquivar la muerte haciéndose pasar por loco, siendo encerrado en el Penal del Puerto donde enloqueció por las palizas que recibió.

Los demás detenidos fueron distribuidos por los penales provinciales y africanos y los más conflictivos a una isla del Pacífico, de donde no volvió nadie. Un barco francés que pasó, algunos años después, por dicha isla-presidio dejó escrito en el diario de su capitán que la isla estaba vacía, por lo que es factible suponer que ni siquiera llegaron a dicha isla, sino que les arrojaron al mar en cuanto llegaron a mar abierto. Los supervivientes comenzaron a ser excarcelados en 1902.

El 30 de noviembre la Guardia Civil regresó a sus cuarteles, no quedaba nadie por detener. Se había hecho la paz de los muertos. Todos los participantes en estos hechos fueron ascendidos, el capitán Oliver es nombrado coronel del ejército. Se hizo el silencio en el campo jerezano, sembrando la leyenda de La Mano Negra, grupo de delincuentes que quemaban campos, talaban cepas, torturaban animales, incendiaban cortijos y asesinaban "señoritos". A partir de entonces toda idea reivindicativa fue catalogada de "terrorista" y su autor encarcelado y perseguido.

Capítulo III: La rehabilitación de los ejecutados. Próximamante en estas pantallas.
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La ejecución a garrote vil
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Comentarios sobre esta opinión
me_lo_como_to

me_lo_como_to

01.09.2005 00:58

Crea su apartado correspondiente y escrile ahí y no por fásciculos para ganar lecturas y puntos mala persona¡¡¡

Naturagirl

Naturagirl

20.08.2005 01:15

Había leído la opinión hace días pero no sé porqué se me pasó valorarla. Hay ocasiones que vengo muy cansada y debí cerrar la ventana tras leerla. Me he dado cuenta al leer la última parte... soy un caso. Besotes

Indiana25

Indiana25

24.07.2005 06:23

Excepcional y aun mejor documentado, nos has traído parte de una historia que la he leído, pero con tu lectura tan amplia y tan bien documentada ha sido un placer leerla, por lo bien que la narras, pero desgraciada por los hechos ocurridos, que como te dije anteriormente es necesario sacarlos a la luz para hacerle justicia. Besos Sl2s.

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