Marcus Sans

3  28.09.2005

Ventajas:
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Desventajas:
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Recomendable: Sí 

Alas.Doce

Sobre mí: Momo lo intentó, se dio la vuelta y caminó hacia atrás. Pero era muy extraño lo que le ocurría. Pues...

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Marcus Sans.

Supongo que primero debería presentarme. Me llamo Daniel López Tejada, tengo 26 años y soy farmacéutico. Tengo un amigo escritor, Marcus Sans, al que le ha ocurrido, hace no demasiado tiempo, algo extraordinario. Y me ha liado para que se lo escriba yo. Para que sea yo quien lo cuente.

Ustedes se preguntarán qué hace un farmacéutico como yo, sin ninguna experiencia en esto de contar historias, (ni en lo de las farmacias, la verdad) escribiendo la de Marcus Sans, habida cuenta de que el escritor, como ya he dicho antes, es él. Y yo les contesto que eso lo descubrirán casi al final de la historia, si es que sale tal y como tengo planeado escribirla, cosa que dudo.

Me van a perdonar que les vaya explicando el proceso al mismo tiempo que voy escribiendo, pero no puedo soportar la idea de verles a ustedes leyendo esto con la expectativa de que va a estar bien narrado. Por eso, para no engañar a nadie, escribiré tal cual me salga, y explicaré lo que hago y por qué creo que lo hago, y si en algún momento se aburren, les pido que sean pacientes conmigo y sigan leyendo, porque por muy mal que lo narre, la historia es buena. Porque es lo que le ocurrió a mi amigo Marcus, y es una historia que merece ser contada.

Una vez aniquilados mis fantasmas, podemos empezar.

Primero, toca hacer una breve descripción de Marcus.

Marcus es… Bueno, en realidad no se llama Marcus. Vamos, que Marcus, Marcus, se llama ahora, pero al poco de nacer, era Marcos. Sus padres, Olga y Marcos, tuvieron tras el nacimiento de su espléndido bebé una buena pelea. Olga quería llamar al nene (una bolita de tres kilos y medio) Olegario, como su padre, y Marcos, Marcos, como él mismo.

Y ya he dicho quien ganó.

Pero Marcos Sánchez no le parecía a mi amigo Marcus un nombre válido para un escritor. Después de mucho rumiarlo, decidió que, si algún día llegaba a publicar algo, lo haría bajo el seudónimo de Marcus Sans.

Me pidió, es cierto, mi opinión, antes de hacer su juramento ante si mismo y ante su Dios, y yo no me atreví a decirle que no me gustaba, que lo de Marcus Sans me parecía un tipo de fuente del word. Se está enterando ahora. Pero ya no tiene remedio, porque ya ha publicado su primera obra. Aunque nos costó más de un disgusto que lo consiguiera.

Esto es más complicado de lo que imaginaba.

A ver, ya he dicho que yo tengo 26 años, pero no que Marcus tiene 42, y que en el momento en que empieza esta historia (que en algún momento conseguiré que empiece) tenía 39 y estaba a punto de que se le pasara el arroz. Yo se lo decía cada dos por tres. Marcus, hijo, que se te pasa el arroz. Él se enfadaba, pero no hacía nada. Pero yo no le decía lo del arroz porque estuviera dejando pasar posibles relaciones con mozos de buen ver (pues sí, Marcus, sé perfectamente que eres homosexual, o qué te creías) sino porque acumulaba novelas, relatos y poemas sin hacer nada con ellos, sin colgarlos siquiera en una miserable página de internet, y yo, que era su más asiduo lector (su único lector, más bien) sabía que lo que Marcus escribía valía la pena, y por eso le decía, Marcus, que se te pasa el arroz. Y él se enfadaba.

Pero no hacía nada.

Sé perfectamente que he repetido la misma idea. Es que quiero fijarla en el lector. ¿Cómo se llamará a eso en el argot? ¿Reiteración?

¿Gilipollez?

Llevaba, en el momento en que empieza esta historia (ahora sí) dos meses sin ver a Marcus. Se había encerrado en su casa a cal y canto y me había dicho que no saldría hasta acabar con las correcciones de su novela más publicable. No me atreví a molestarle, porque, por una vez, parecía ir en serio.

Pero entonces fui aquella tarde al cine, a ver si conseguía meter mano a la Manuela (la nueva ayudante de papá, en la farmacia) y vi la película, y me olvidé por completo del coño de la Manuela, y ella se enfadó porque ella también quería que le metiera mano, pero le dije que se marchara. Porque lo que estaba viendo no podía ser. Y fui incapaz de salir del cine hasta que no se acabó la película. Y corrí a casa de Marcus, dispuesto a molestarlo por primera vez en dos meses, porque el muy cabrón no solo había corregido la novela, sino que se la había vendido a Amenábar.

Llamé al timbre unas setecientas veces, pero Marcus no estaba en casa, aunque yo eso aun no lo sabía. Luego sí lo supe, cuando me dijo Hola, que alegría verte, a qué no sabes de donde vengo. Creo que va siendo hora de utilizar los guiones de diálogo.

- Hola, que alegría verte, etc, etc.
- Hola, Marcus. -Bueno, esto no fue así, no sé por qué lo he puesto. En realidad fue algo más así: -¡¡¡Marcus, Marcus!!! ¡Acabo de ver la película! ¡Es la caña! ¡Nicole Kidman, precisamente ella! ¡Con lo que a mí me gusta esa tía! Debí haberlo imaginado, al ver el título. Los otros. Exáctamente como la novela. No sé cómo no caí.

Marcus puso cara de no estar enterándose de nada, y además lo dijo:

- No me estoy enterando de nada, Daniel. ¿De qué estás hablando?
- De la pedazo de película que ha hecho Amenábar con tu historia de fantasmas.
- Debe haber algún error.
- ¿Cómo?
- Precisamente vengo de correos. La acabé de corregir anoche. He ido a hacer fotocopias y a que me encuadernaran cuatro. Un ejemplar para mí, otro para ti y los otros dos son los que me piden en el concurso de Narrativa de Caja Madrid al que la he presentado.
- Pero… Pero…

Lo cogí del brazo y lo arrastré al cine. Tuvimos que esperar dos horas a que empezara la sesión de la noche. Marcus estaba convencido de que yo había exagerado, que esa película podía parecerse a su novela en algo, pero no en tantas cosas como yo lo pintaba. Yo le dije que esperara a verla.

Se la tragó enterita con la boca abierta y lágrimas en los ojos.
De alguna manera que no acertaba a comprender, le habían robado la idea.


Continuará...

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Os espero mañana.

Alas. Doce


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Comentarios sobre esta opinión
tippi

tippi

14.02.2006 18:55

Lo de ¿reiteración? ¿gilipollez? es sublime ^_^ Jo, sí que tengo trabajo para ponerme al día... Da igual, sarna con gusto no pica :)

morexosa

morexosa

12.10.2005 23:05

No deja de ser sorprendente, a pesar de saber que es ficción :D

Belthane

Belthane

09.10.2005 11:14

Ottia, menuda putada xDDDDDDDD Oye, me ha encantado esa forma de empezar tu historia. Consigues de verdad hacernos creer que el que escribe es un farmacéutico no muy ducho en esto de relatar :P Voy a seguir leyendo, a ver si me entero de cómo en Amenábar roba historias... MUAKS

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