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A la mañana siguiente me despertó el olor del beicon recién hecho de mi despertador. Es lo más friki que tengo.
Lo bueno de tener un novio carnicero es que nunca falta beicon en casa.
Quise despertar a Joserra pero vi que ya tenía los ojos abiertos.- Buenos días -dije.
- En aquel otro mundo yo no existía -saludó.
- Alguien está preocupado.
- Me da miedo que ahora te vuelvas heterosexual y te vayas por ahí a plantar la semilla.
- No temas. Prefiero desperdiciarla contigo.
- ¿Cómo pudo borrarme así de tus recuerdos? Es cruel.
- Si te sirve de consuelo, casi al final tuve alucinaciones de una polla gigantesca reventando el techo de la casa. Eso es que te echaba de menos.
- No sé si eso es un cumplido o me estás tomando el pelo.
- Mejor. Vístete, que nos vamos.
Había pasado media noche buscando información sobre la niña en Internet. La telaraña que cubría sus ojos había despertado la imaginación de toda Barcelona y un montón de tíos raros ya habían colgado de todo en la red, desde fotos de la niña (con su familia, en una acampada, en los coches de choque, en la Sagrada Familia) hasta lo que me interesaba a mí, la dirección exacta.
Pasamos un par de horas en el coche de Joserra, delante de la casa en cuestión, sin decidirnos. Había una furgoneta de una televisión local haciendo guardia y eso me tiraba para atrás. En un momento dado, unos reporteros salieron de la furgo y se fueron, posiblemente a almorzar. El conductor se quedó. Aprovechamos el momento esperando que el tipo que quedaba en la furgo no se entrometiera.
Con un montón de mariposas en el estómago llamé a la puerta. Al poco abrió una joven, con bastante recelo. Era idéntica a la versión adulta de Emma, la Emma de veinte años que quería que le hiciera el amor.- ¿Qué desean? -dijo, mirando a Joserra. - ¿Son de la policía? -añadió.
- Me llamo Isaac Besora y él es Joserra Vergara. Yo… conocía a Emma.
- ¿De qué?
- Soy enfermero. Estaba presente cuando murió.
Como si eso le bastase para fiarse de mí, abrió la puerta del todo y nos invitó a pasar.- Menos mal que alguien se acuerda de que hay otra niña que también ha muerto -comentó, sin ocultar su dolor.
La acompañamos a través de la casa hasta un patio posterior que daba a la otra calle, con vegetación lo suficientemente frondosa como para preservar la privacidad. Allí estaba el perro.- Me llamo Anna, soy la hermana de Emma. Es decir… lo era. Siento mucho no haber estado ahí cuando se fue, pero vivo en Londres y me enteré anteayer. Del accidente de coche, quiero decir. Emma murió mientras yo venía en el avión, dos días después de que muriera mi tío.
El perro no tenía patas y estaba echado sobre una plataforma con ruedas. Anna se percató de mi interés.- Nació así. Emma le construyó la silla de ruedas. Era una cría muy inteligente.
Me acerqué al chucho. No sabía muy bien lo que esperaba encontrar, pero no era un perro lisiado. Emma le había procurado una silla de ruedas canina a motor.- ¿Cómo la hace andar? ¿Un ladrido avanza, dos se para?
- No, coge esa palanca con los dientes y la dirige hacia donde quiere ir. Es un perro listo. Seven, ven aquí.
El perro levantó las orejas, mordió la palanca y el artefacto empezó a avanzar hacia Anna.- ¿Y como lo hace para…? Bueno, no puede levantar la patita -observó Joserra.
- Se tira de la silla hacia un lado. Se las apaña bastante bien.
- ¿Lo has llamado Seven? -pregunté.
- Seven of Nine, como la borg de Star Trek. Aunque en realidad fue el cuarto de seis - acarició la cabeza de Seven y el perro jadeó complacido. - Los demás nacieron enteros.
- Es un nombre apropiado para un perro medio cibernético -comenté.
Por lo menos ya sabía de dónde había salido el perro mecánico. Los borg son criaturas mitad humanoides, mitad cibernéticas. Seven se coló en los sueños de Emma con su plataforma con ruedas pero mucho más androide de lo que era en realidad.- Le gustaba a Emma Star Trek, ¿eh?
- Yo me enganché hace unos años. Acompañé a mi novio de entonces a la apertura de un parque temático treki en el Hyde Park de Londres y quedé alucinada. Me fui comprando todas las series y películas y conforme las iba viendo se las enviaba a mi hermana. Y se aficionó.
- ¿Te puedo preguntar algo? Te va a sonar muy extraño.
Joserra me lanzó una mirada de advertencia, pero tenía que preguntárselo.- Adelante. Pregunta -accedió Anna.
- ¿En alguna de las series o películas de Star Trek se habla de una… tela de araña? ¿Una especie de enfermedad o algo así? ¿O… un arma?
Anna no contestó enseguida. Joserra me dirigió su mirada de cabreo número tres.- Sé perfectamente por dónde vas. Crees que Emma mató a Mitra. Y tienes razón, posiblemente lo hizo ella. Pero me vais a tener que prometer que esto no saldrá de aquí.
- Descuida -dijimos Joserra y yo a la vez.
- Hay algo sobre la tela de araña en una novela de Star Trek. En realidad estaba releyéndola cuando habéis llegado. -Anna cogió un libro que descansaba sobre la mesita de jardín, junto a una cómoda silla de mimbre, y nos lo mostró.
- El efecto Entropía… -leí.
Lo había escrito una tal Vonda N. McIntyre. Anna había marcado algunas páginas. Nos leyó un párrafo.- "Todas las líneas de onda cerebral eran planas, tan planas como un muerto, solían decir en la facultad de Medicina, con aquel cinismo autoprotector de los jóvenes que todavía no se han acostumbrado a la muerte. Alfa, beta, delta, zeta, y todas las ondas menores hasta omega; todas las señales que podían dar indicios de vida indicaban que Jim estaba muerto. La tela estaba completa y había dejado de crecer por sí misma. No había nada que McCoy o cualquier otro pudiera hacer para detenerla. Así era como la habían diseñado. Los proyectiles de telaraña estaban prohibidos en todos los mundos de la Federación. Las armas que las disparaban eran sólo armas terroristas; mataban con seguridad y certeza y causaban una muerte lenta y horrible. Las hebras se ramificaban exponencialmente a lo largo de los axones y dentritas, subían por la médula espinal e invadían el cerebro. Las moléculas neurofílicas metalo-orgánicas se concentraban en el cerebelo, y tenían una afinidad tan grande con el nervio óptico que tras invadir y destruir la retina continuaban creciendo alrededor del ojo, por encima de la esclerótica y el iris, hasta dejar los párpados inmóviles y permanentemente abiertos." -Contempló la página durante unos segundos más y después cerró el libro. -Creo que ya es suficiente. Habla más sobre el arma, pero no hay duda de que es bastante similar a lo que le pasó a Mitra. Al bajar del avión no fui directa al hospital. Vine primero a casa para dejar las maletas y darme una ducha. Al fin y al cabo había hablado unas horas antes con el médico de Emma y me había dicho que estaba fuera de peligro. Cuando llegué a casa me encontré el cuerpo de Mitra en la cama de Emma. Llamé a la policía y ellos se encargaron de llamar a una ambulancia. Los padres de Mitra la habían dejado un par de semanas con el tío Mateo y Emma, lo hacen cada agosto, así que andaban de crucero y no sabían nada. La policía puso la casa en aislamiento preventivo (antes se le llamaba cuarentena) y nadie pudo salir de aquí, ni policías, ni enfermeros, ni yo misma, en 24 horas. Me comunicaron el fallecimiento de Emma pero no pude ir al hospital. Tenían que comprobar que lo que había matado a Mitra no era contagioso. La calle se llenó de curiosos y vinieron los medios de comunicación. Llevaban esperando un montón de horas, así que captaron de primera mano el momento en que sacaron a la niña.
- Es extraño que no le cubrieran la cara -dijo Joserra.
- La llevaba cubierta. Uno de los cámaras tiró de la sábana para captar un primer plano del rostro. Eso no lo sacaron en el montaje que salió en las noticias.
- Qué cabrones.
- La idea de que Emma pudo matarla me repugna, pero como es prácticamente imposible que una niña pudiera crear ese arma y utilizarla contra su mejor amiga, le voy a dar el beneficio de la duda. - Señaló la plataforma de Seven. -Esas son las cosas que hacía Emma, inventos demasiado rudimentarios como para matar así a alguien, ¿no creéis?
Le dimos la razón. Era mejor que no supiera las otras cosas "rudimentarias" que era capaz de hacer su hermana.- ¿Queréis beber algo?
Entramos en la casa y mientras Anna nos servía un par de refrescos me puse a observar a un gato negro que estaba atacando un juguete con las patas de atrás de un modo frenético en el sofá. Cuando me acerqué con intención de jugar vi que en realidad no tenía ningún juguete.- ¿Quieres quedarte con ella? -me preguntó Anna. - Soy alérgica al pelo de gato. A Seven me lo llevaré a Londres cuando venda la casa, pero no sé que hacer con ésta.
- Ya tenemos una gata -dijo Joserra.
- Pero nos encantará tener dos -dije yo.
Joserra me lanzó su mirada de cabreo número uno, que consiste en alzar una ceja. En la escala de miradas de cabreo vamos de menos a más. Uno es me tocas las narices, diez es te mato.- Se llama Tasha. Es un poco rara.
- ¿En qué sentido?
- Tenía un juguete, una pelotita con un cascabel dentro. A mi tío Mateo le sacaba de quicio el ruido del cascabel y se lo tiró a la basura. Emma me contó por teléfono que desde entonces Tasha ha seguido jugando con una pelota con cascabel imaginaria. La persigue tan a menudo y con tanta insistencia que a veces hasta me parece oír el sonido del cascabel.
Cerca de una hora después, cuando nos despedimos de Anna tras saciar su curiosidad sobre la muerte de su hermana (le conté lo estrictamente rutinario del asunto, no los hechos sobrenaturales) y nos metimos en el coche con una gata de más, Joserra dijo:- Espero no levantarme una noche a mear y encontrarme a Tasha levitando por el salón, porque saldrá por la ventana.
- Y volverá por el balcón.
- No te preocupes, no volverá.
- Levitando.
- Que no volverá.
Le di un beso paliativo y analgésico y dije:- Arranca y vámonos a casa.
(Sigue…).
22.01.2008 14:12
Uuy que cerca estamos del final eh? que cerca y que pena me da no volver a ver a Emma :-(
16.09.2007 15:47
Bueno....vamos avanzando en las pesquisas :) Con que telas de araña, eing? jeje :) Qué original :P
12.09.2007 21:47
jolines que imaginación que tiene er niño leñe!! Pues nada, a seguir con el temita, ahora ya tengo que dejar esto que tengo unos niños que suelen cenar y todo eso jajajjaa. besazos