Conclusiones erróneas, el cura y la babosa.

5  25.03.2008

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Conclusiones erróneas, el cura y la babosa.


El destello de energía duró solo un segundo y su madre quedó rota en tres pedazos. El padre entró al instante en la cocina alertado por el ruido. El adorable niño no le concedió tiempo ni para vomitar. Miró con curiosidad el resultado de su acto y decidió que podía hacerlo mejor.
El segundo destello borró a su padre de la faz de la tierra.

...

Evelyn estaba realmente ocupada cuando la pared oeste de cristal opaco de su despacho se iluminó y unas letras enormes le informaron de que tenía una llamada. Con expresión de fastidio separó las piernas y extrajo la babosa con cuidado. La dejó suavemente en su recipiente mientras el bicho se retorcía, se colocó el pelo y la falda y con la mirada dirigió el cursor que parpadeaba en la pared hasta el recuadro de Aceptar. De inmediato apareció el atractivo rostro de Jacobe, su subordinado.

- ¿Qué quieres? Estaba ocupada -le espetó.

Jacobe frunció el ceño.

- ¿Qué hacías?
- Estaba probando el 7-5-B.
- ¿El siete, cinco...? ¿La babosa?
- Exacto.

Jacobe enrojeció perceptiblemente.

- ¿Te estabas...?
- Masturbando, sí. ¿Tú no lo haces?
- No en el trabajo.
- Permíteme que ponga eso en duda.

Jacobe guardó silencio, mirando hacia algún punto fuera del alcance visual de Evelyn. Parecía cohibido. Ella comprendió que lo que no quería mirar era la babosa, que ahora se enroscaba plácidamente sobre sí misma dentro de su caja, sobre la mesa.

- No sé de qué te sorprendes, querido. Una parte importante de mi trabajo consiste en probar los juguetes. Y te recuerdo que tu trabajo es más de lo mismo.

Jacobe se estremeció, seguramente pensando en la posibilidad de que le hicieran probar a él el 7-5-B.

- ¿Qué querías? -Evelyn se mostró impaciente. - No tengo todo el día, bonito.
- Hay problemas con el niño.
- ¿Qué tipo de problemas?
- Se ha cargado a sus padres.

...

Evelyn cubrió la distancia que la separaba del laboratorio en cuestión de dos minutos, aunque éste distaba siete edificios de su despacho, dos de ellos todavía en obras. La compañía BioToys Corp. no dejaba de crecer. Según había oído comentar al salir de la última reunión de equipo, ya habían conseguido expropiar la iglesia, y en breve pensaban echarla abajo. Claro que no eran más que rumores.
El padre Gregory se oponía fervorosamente a contemplar el final de aquel su templo y después de haber presenciado tres incendios y otros tantos accidentes mortales, Evelyn tenía bastante claro que el buen pastor no se andaba con chiquitas.

Entró en el laboratorio como un vendaval y Jacobe le salió al paso.

- Te has dado prisa...
- Ponme al día.
- Esta mañana empezó a hacer destellos, unos cuantos días antes de lo previsto, y de un fogonazo partió en dos al gato.
- ¿Cómo? Se supone que no es más que control de energía fotolumínica. No debería hacer daño ni a una mosca. ¿Está grabado? ¿Puedo verlo?
- Ya no hay tiempo. Han ocurrido más cosas.
-Adelante, habla.

Mientras Jacobe le explicaba la situación avanzaban a buen paso por los interminables pasillos de la instalación.

- Al parecer, después de cargarse al gato, el desgraciado ha empezado a destruir el mobiliario. Ha dejado su habitación hecha un cristo. Luego ha ido a la cocina donde su madre, (el modelo, ehhh, aquí está, A-47), desayunaba y la ha hecho pedazos.
Acto seguido se ha deshecho del modelo paterno. No ha quedado nada de él. Nada a simple vista y nada bajo el microscopio.
- Con el dineral que cuesta uno de esos... ¿Qué está haciendo ahora? ¿Hay peligro de que se escape del escenificador?
- Hemos levantado campos de fuerza de nivel nueve. La última vez que lo he visto había... Bueno, suena un poco extraño. Había reensamblado a la figura materna.

Si aquellos prototipos hubieran sido androides lo que Jacobe acababa de decir habría tenido al menos su parte de lógica. Pero eran biocriaturas. Solo se diferenciaban del ser humano en el tamaño de sus cuerpos y en ciertas características extras propias del tipo de juguete que fueran a ser. Si el niño había desmembrado a uno, no podía volver a unirlo luego, así como así.

Cuando llegaron a la sala de vigilancia el panorama era espeluznante. El niño y un trozo de mamá tomaban el té.

...

Esperaron pacientemente a que el crío se fuera a dormir para meter en el escenificador un par de seres mecánicos que se ocuparon de limpiar la casa y de sacar al modelo materno, que no paró de dar gritos de "no sin mi hijo". El equipo de Evelyn no se explicaba cómo podía seguir funcionando, qué hacía aquella cabeza dando voces. Al cabo de unas horas, para ahorrarse problemas, la incineraron.

Evelyn tenía la frente apoyada en el cristal del escenificador. Observaba el sueño placentero de la criatura. Aún quedaban unos diez años para comercializar aquello, a no ser que la competencia les obligara a adelantarlo. Las primeras pruebas de un nuevo producto, de un producto de naturaleza inestable, siempre la traían de cabeza, pero estaba acostumbrada a lidiar con todo tipo de desastres.
Esta ocasión era diferente. Se enfrentaba a otra cosa, algo mucho más oscuro que un fallo de diseño.

El niño se removió en su cama y Evelyn se separó del cristal. Mientras siguiera allá dentro y los campos de fuerza activos no corría peligro, pero no se sentía segura tan cerca de él. Había volatilizado un bioser. No había quedado nada de él, pese a que los juguetes de la compañía eran resistentes. Estaban hechos a prueba de niños humanos. Era muy difícil partirles las piernas, por ejemplo. En comparación, los hombres eran frágiles y mucho más fáciles de mutilar. Notó que se le ponía el vello de la nuca de punta.

Dormido no parecía un peligro. Con su pelo verde, sus treinta centímetros de estatura y sus manos capaces de iluminar una habitación infantil, el prototipo era la mejor apuesta de futuro de la compañía. Era la evolución natural del gusiluz. Esperaba no tener que acabar destruyéndolo.

Jacobe la sobresaltó al ponerle la mano en el hombro.

- ¿Sigue durmiendo?
- Ahí lo tienes. ¿Algo nuevo?
- Hemos hablado con genética. Dicen que los datos son correctos. No hay explicación para lo que hacen sus destellos.
- ¿Puede haber evolucionado hacia otra cosa?
- La criatura es exactamente como la crearon.
- Pues tienen que haberse equivocado en algún sitio. ¿Qué dicen de la figura materna?
- Están enfadados por la incineración.
- Que se jodan. Que hubieran venido a por ella cuando los hemos llamado. Lo estaba poniendo todo perdido de sangre y ha mordido a uno de mis hombres.

Jacobe iba a decir algo tranquilizador cuando hubo un fuerte destello. Luego, quedaron a oscuras.

...

Se apostaron hombres del equipo de seguridad alrededor del perímetro del escenificador, con orden de destruir al niño si éste, asustado por el apagón, decidía salir de la casa y descubría que no era una casa. Evelyn estaba convencida de que, si la criatura decidía salir, convertiría una pared en polvo cósmico con la facilidad con que un niño humano arranca las páginas de un libro cuando coge una rabieta. Lo siguiente sería algo parecido al infierno de Dante.

Los de mantenimiento tardaron tres largas horas en recuperar los mínimos de energía, que, por supuesto, bastaban para iluminar tenuemente las instalaciones pero no para levantar los poderosos campos de fuerza que hasta el apagón habían mantenido la amenaza a raya. A esas alturas Evelyn ya había sido informada del sabotaje.

- Quiero que encuentren a ese cura de mierda y lo traigan a mi despacho ipso facto.
- ¿Piensas meterle la babosa por el culo? - a Jacobe la tensión del momento lo había desinhibido.
- Pienso arrancarle sus pedófilos dedos uno a uno.
- Si es un pederasta lo metemos en el escenificador y listo. Seguro que el niño le da su merecido.
- Jacobe.
- ¿Sí?
- Cierra la boca.

Cinco horas más tarde recuperaban la energía y restablecían los campos de fuerza sin que el niño hubiera representado el más mínimo inconveniente.
El padre Gregory seguía en paradero desconocido, pero Evelyn tenía la sensación de que se hallaba cerca, acechando, analizando, preparando el próximo golpe.

Durante todo el apagón habían mantenido a oscuras el escenificador, incluso al recuperar parte de la energía, con el fin de no despertar al pequeño bioser. Evelyn confiaba en que siguiera durmiendo.
Se llevó un chasco.

...

El niño se hallaba sentado en el suelo del salón, jugando a hacer castillos. Evelyn no reconocía las piezas que utilizaba. Los juguetes no usaban juguetes, eso dispararía los gastos navideños y los padres ya tenían suficiente con estar hipotecados quinientos años vista.

- Debe haber partido un par de sillas a base de destellos - dijo, más para sí misma que para Jacobe, que se encontraba a su lado.
- Mira eso - Jacobe señaló hacia una esquina del salón.

En el sillón, frente a la tele, un hombre leía el periódico.
Evelyn pensó incongruentemente que era el cura, el padre Gregory, el pastor que pretendía salvar su iglesia a cualquier precio, el que se había colado en el escenificador, antes de percatarse de que las posaderas de un ser humano no cabrían en aquel sillón a escala.

- ¿Quién ha decidido buscarle un modelo paterno sustituto a la mierda del niño este?
- Nadie -contestó Jacobe, tan intrigado como ella.

Avanzaron hasta el siguiente punto de control, que ofrecía otra perspectiva del salón. El bioser que leía el periódico no era otro que el modelo paterno que el niño había volatilizado.

- ¿También lo ha reensamblado? - Evelyn tenía de pronto muy mal aspecto. Parecía haber envejecido veinte años en el transcurso del último minuto.
- Estás pálida y ojerosa.
- ¿Ha vuelto a colocar sus átomos en su lugar por arte de magia? ¿Le ha dado vida por gracia de Dios? ¿Qué tenemos ahí dentro, Jacobe?
- Tenemos un problema.

Otra figura salió de la cocina con un plato de galletitas en una mano y un vaso de whisky en la otra. Se acercó al bioser del periódico, dejó las galletitas sobre la mesilla auxiliar, el whisky directamente en la mano del esposo y le besó el cabello. El modelo materno estaba intacto, como si nunca lo hubieran desmembrado ni incinerado.

- Jacobe, tormenta de cerebros dentro de cinco minutos en mi despacho. Todos los jefes de sección. Y, por cierto. ¿Soy yo, o esta escena familiar es grotesca y ridículamente machista?

...


- Necesito saber a qué nos enfrentamos -dijo Evelyn cuando todos tomaron asiento.
- Está claro que lo han alterado -dijo Ewan, de genética. - Lo que no se me ocurre es quién o con qué fin.
- El fin podría ser militar.
- Si fuera militar esto ya se habría llenado de gilipollas. El Niño ya mata, no sé a qué estarían esperando para llevárselo.
- Sea como fuere, tenemos que hacer algo -participó Jacobe. - El crío ha recuperado a sus padres, lo cual indica que ha causado deliberadamente un desplazamiento temporal.
- ¿Es eso posible?
- Es la única explicación posible.
- ¿Y por qué no nos ha afectado a nosotros? ¿Solo ha desplazado el escenificador al pasado?
- Quizá nos protegieron los campos de fuerza. La verdad, no sé cómo funcionan estas cosas.
- No me jodas. Los viajes en el tiempo son del todo imposibles, y mucho más los viajes temporales parciales. Además, antes del apagón el niño estaba aún solo. Lo que haya hecho para recuperar a los modelos paternos lo ha hecho con los campos de fuerza inactivos. Un desplazamiento temporal nos habría afectado a todos.
- A no ser que solo haya querido desplazar el escenificador.
- Yo creo que eso pondría en peligro el continuo espacio-tiempo.
- Esperad. Puede que no haya desplazado temporalmente el espacio donde habita. Puede que solo haya desplazado personas.
- No son personas.
- Bueno. Pero sabes a qué me refiero. Igual se despertó en la oscuridad, se sintió solo y rescató a los únicos seres que conoce, desplazándolos a ellos hasta el presente, no el escenificador hacia el pasado. ¿Me explico?
- Más mal que bien.
- A mí empieza a dolerme la cabeza.
- Anda, Evelyn. ¿Eso de ahí encima es una babosa? Qué callado te lo tenías.

La pared se iluminó al entrar una llamada. Evelyn la aceptó enseguida, contenta de poder desviar la atención suscitada.

- Jefa -era Mirty, su ayudante personal. - Hay novedades.
- ¿De qué se trata?
- Tres horas después del apagón general se consiguió restablecer parte de la energía.
- Lo sé.
- Bien. Siento que nos haya pasado esto desapercibido, más teniendo en cuenta la gravedad del asunto, pero con el follón, los chicos...
- Mirty, al grano.
- Cuando volvió parte de la energía las cámaras de seguridad del escenificador volvieron a ponerse en marcha. Tenemos grabado lo que pasó ahí dentro.
- Voy para allá.

...

Había alrededor de treinta personas apiñadas frente a los monitores cuando Evelyn y Jacobe entraron en la sala. Todos guardaban tal silencio que resultaba espeluznante.

Evelyn intuyó que fuera lo que fuese lo que contenía aquel archivo había impactado a sus compañeros.

Mirty buscó el punto exacto de la grabación mientras los operarios hacían sitio a los recién llegados.

La imagen mostraba al niño, dando vueltas de aquí para allá con una toalla en la mano, como desorientado.

Los colores eran demasiado brillantes debido al filtro nocturno de las cámaras, pero por lo demás la grabación se veía y oía perfectamente.

El niño recorría la casa en la oscuridad. El habitáculo carecía de puertas y ventanas para evitar que el niño deseara explorar el exterior. En realidad lo ideal era que el niño no supiera que existía el exterior. Era muy incómodo responder a las preguntas de un prototipo angustiado.

En la grabación, la criatura dejaba de dar vueltas en la oscuridad y empezaba a quitarse la ropa. Hacía un pequeño montón con sus prendas, extendía la toalla en el suelo y se tumbaba boca abajo. Evelyn se preguntó si era necesario estar desnudo para viajar en el tiempo.

Durante un minuto no pasó nada más. Evelyn estaba a punto de pedir a su ayudante que adelantara la película hasta el meollo cuando la espalda del niño se abrió (la abrieron desde dentro) y asomó un bracito ensangrentado.

- Nuestro amiguito ha dado a luz a sus padres esta noche -anunció Mirty.

...

Habían pasado tres semanas desde aquel primer parto y ya estaba todo preparado para el lanzamiento. Se había trasladado el escenificador con sus numerosos y extraños habitantes al interior de la nave, sin que se percataran siquiera del desplazamiento. La SLWU (Unión Mundial de Científicos por la Vida) había decretado al niño y a su creciente familia como formas de vida hostil. Habían sido condenados al destierro inmediato.

Mientras la nave se alejaba hacia el espacio exterior sin rumbo específico Evelyn se frotaba las manos, complacida. Nunca nadie sabría que en aquella nave viajaban, junto a la nueva raza, un cura engreído atado a una cama y cierta babosa a la que echaría mucho de menos.

J. K. Vélez
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Comentarios sobre esta opinión
morexosa

morexosa

02.04.2008 23:59

Uys, estoy entoavía traumatizada con la babosa, puajjj, qué asquete. Espero que no se haga realidad porque no sería capaz de... con una... arghhh! El relato es la caña. ¿Cómo lo haces para representarlo tan bien en nuestras cabezas? Jo, me he quedado con ganas de "ver la peli" :D

maria03

maria03

29.03.2008 03:23

La leche, qué relato más.....curioso, y ya está? No tiene continuación? Pues....pues....sí, hay curas realmente engreídos, no te creas, pero vamos que....me has dejado un poco como ....a medias :( jo....

clavelrojo

clavelrojo

26.03.2008 13:25

hay que ver que imaginación tiene mi niño madre!!. está genial la verdad pero oye, 33 centimetros el niño??? pues sí que es pequeño, y de esa miniatura de niño salen dos adultos?? te has equivocado con la estatura??, que mi hijo al nacer midió 50. En finsss por lo demás muy bien, pero haberle dejado la babosa a la tal evelyn no?? jajjajajaa. muakssssss Y por ciertoooo ya era hora de que dieras señales de vida mal amigo!!!! y otra cosa PRIIIIIIIIIIIIIIMEEEEEEEEEEEEER en coment claro.

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