Carta a una amiga
04.07.2012
Ventajas:
Empatía
Desventajas:
Inapreciables
Recomendable:
Sí
 MINAYAI
Sobre mí:
El comienzo de una nueva andadura. Termina un ciclo y empieza otro, distinto, diferente. Adelante! A...
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Hoy quiero con esta humilde carta, agradecer a mi amiga Ana tantas cosas, que dudo ser capaz de expresar con simples palabras mi profundo agradecimiento. Su paciencia infinita para soportar este carácter mío, tan inestable a veces, tan pragmático otras, tan absurdamente irritable en ocasiones y tan melancólico, reiterativo y paradójico las más. Pasar una tarde con ella es observar como se desprende una hoja de su rama, admirarte con cualquier elemento urbano que le llame la atención. Es, escuchar con atención su amena charla sobre cine, literatura, sicología, música clásica, sus impresiones personales sobre valores como la amistad o entrar en dialogo sobre temas de la vida cotidiana. Contemplar una exposición sobre pintura a su lado es dejar volar tu imaginación para al final darte cuenta que en realidad nada es lo que parece, pues tu atención no es capaz de permanecer atenta a la obra de ese artista polifacético de principios de siglo que es Ramón Gaya. Mas, hay algo en el ambiente imperceptible, que te ilumina y te inunda de sensaciones agradables, de paz y de armonía. Ajenos al sentir popular, sentados en la terraza de una vieja taberna junto a la insigne y venerada basílica granadina, vamos desgranando uno a uno los temas de conversación que a ambos nos interesan. El tiempo se detiene para brindar con un buen Rioja sobre el valor autentico de una sencilla amistad. En su generosidad desmedida, tiene a bien cumplir con la promesa que me hízo de prestarme la famosa novela de Hermann Hesses, El lobo estepario y otra pequeña sorpresa: Cartas a un joven poeta de Rainer María Rilke. Me causa realmente admiración y sorpresa su proverbial memoria y su admirable sentido sobre el cumplimiento de una promesa. Conozco muy pocas personas, por no decir ninguna que acuda a una cita con puntualidad germánica. Pero ella es así, educada, sencilla, alegre, interesante, divertida y sobre todo muy cumplidora. A nuestro alrededor, gran ambiente festivo. Tremenda algarabía que se convierte en un gran clamor, exaltación pública de una voluntad popular reflejada en las pantallas de televisión y en los atavíos que exhiben sin impudicia los viandantes, los visitantes, gentes de todos lugares y condiciones que no sienten mas inquietud que esta: La roja y el campeonato europeo de fútbol. Mi buena amiga no entiende como un simple deporte sea capaz de arrastrar tan ingente cantidad de personas, pues todo se reduce al deambular de unos chicos vestidos con pantalón corto y a los deseos profundos de toda una marea de gentes. Tiempo que tal vez podría verse enriquecido con la lectura de algún libro, la contemplación de una bella pintura o el deleite sonoro de un movimiento de Bach. Con todo esto a nuestro alrededor, mientras nosotros ajenos al festejo popular intentamos mantener una conversación inteligente, lográndolo por momentos hasta conseguir la concentración necesaria para conseguir abstraernos del mundanal ruido, para gozar de nuestros temas preferidos de conversación. EL cine, la literatura, la música clásica... Difícilmente se pueden transmitir ciertas sensaciones que inexplicablemente te van envolviendo, consiguiendo con su deleite encoger el tiempo, retorcerlo para moldearlo a nuestro antojo, para conseguir elevarte a un plano superior donde nada extraño es capaz de distraerte, pues estas envuelto en un manto divino, prodigio excelso apenas entendido por un puñado de almas sensibles. En un momento, inesperadamente sentimos cierta agitación en el aire que nos zarandea, consiguiendo remover los elementos que reposan sin vida sobre nuestra tabla de Flandes particular, consiguiendo al fin insuflar vida imaginaria a esa copa medio vacía que yace inconsciente sobre la mesa, derramando algunas gotas de esa sangre de dioses olimpos que componen el buen vino de la Rioja. Mas, nada importa cuando andas envuelto en paz, serenidad y armonía, gracias a esa buena compañía que el cielo a tenido a bien concederme en esta tarde gloriosamente futbolística de domingo. Tengo que reconocer algo importante, mis tardes con Ana son realmente enriquecedoras. Charlamos sobre conocidos y reuniones con personas que pensamos pueden ayudar a ahuyentar nuestra a veces, inasumida soledad y no puedo por menos de intentar explicar el motivo de mi ausencia y mi desdén hacia esas reuniones, tan de moda últimamente... Inconscientemente, le explicíto mi conducta... Voy rehuyendo la compañía de personas de aspecto y conversación vulgar, pues nada me aportan. Antes al contrario, abundan en mi propia desazón y siento que el tiempo no transcurra mas aprisa para dejar atrás historias mundanas y vulgaridades sin limite. Tal vez por eso y debido a tal motivo, mis salidas festivas son cada vez más escasas. Siento en mi interior, gran tedio y desolación cuando escucho exclamaciones ciertamente vulgares y prefiero ni tan siquiera referenciar ninguna de las expresiones tan común y reiteradamente aludidas y que escuchamos a diario por personas que además de ser capaz de tal cosa, aún sumen y presumen de su necedad y de su profunda vulgaridad, rayana en la más absurda satisfacción en demostrar su parte animal, sin razón y sin sentido. La noche de San Juan, el entierro de la sardina y o cualquier otra fiesta popular son motivos para la reunión de personas que en nada se parecen a nosotros, salvo quizás o tal vez en la monotonía de sus vidas. Mas, no obstante nuestra soledad es acogida por voluntad propia, encontrando en nuestra singularidad alegría y conocimiento interior que distingue nuestra conducta y nuestro deambular por la vida. Nuestra relativa soledad es elegida y aprovechada en beneficio propio para avanzar en nuestro propio conocimiento y sensibilidad, las suyas son producto de su incapacidad para relacionarse, abandonándose a la más triste de las sensaciones, convirtiendo esos momentos que podrían ser enriquecedores en simples ocupaciones de un tiempo perdido. Inexplicablemente va cayendo la tarde, apenas sin sentir, sin darnos cuenta, pues la conversación es mas que amena, es apasionante y entretenida. No hay nada en la vida que se asemeje al placer de compartir la compañía de una bella dama, inteligente, culturalmente inquieta y sentir la empatía que se produce con el debate y el sentir de ambos sobre los temas que nos ocupan. Para mí, es un gran descubrimiento y un verdadero placer leer esas cartas a un Poeta de Rainer María Rilke. Hago la observación ahora, porque ya he leído las diez que componen su obra. De tal forma, que próximamente y si mi ánimo entra en disposición, escribiré seguramente alguna reseña o dictado a tal efecto. No dudo, que estoy seguro será del agrado de algún amable lector como lo ha sido del que humildemente les referencia. Parece mentira... ¡Casi seis horas con Ana! Si he de ser sincero, no conozco a nadie a quien pueda seguir absorto, embobado como un niño, tanto tiempo. Y es que, ella es muy especial, tan apasionante y singular que a su lado el tiempo se detiene y a tu alrededor la realidad se distorsiona hasta tal punto que poco a poco va desapareciendo, desvaneciéndose despacio, inapreciablemente sutil hasta desaparecer misteriosamente, quedando tan solo tu atención centrada y absorta en sus palabras y en su profunda y cálida mirada. No es extraño que en tales circunstancias seamos incluso capaces de degustar un gazpacho casero compuesto de tomate y sandía, producto imaginativo que tiene a bien ofrecernos amablemente la cocinera del local. Es de noche cerrada, el tiempo es agradable, no hace excesivo calor pues sopla una agradable brisa de verano que nos refresca y se agradece. No hay mas remedio que retirarse, pues el camarero va apilando el mobiliario que compone la pequeña terracita. La tarde pasó, efímera y fugaz cual ave migratoria que vuela ilusionada en pos de una nueva vida para volver a empezar aquella tarea para la cual se ha preparado largo tiempo. Dicen, que la mejor terraza de Granada podría ser la del paseo de los tristes o tal vez, la del Kiosko de las titas. Yo, solo sé que para mí, la mejor de las terrazas granadinas fue una pequeña tabernita de la Carrera de la Virgen, una tarde de domingo, precisamente el día en que “la roja” hacía vibrar todo un país entero. PD.- Sirvan estas pocas líneas para agradecer a mi buena amiga, su agradable compañía, su amistad y su inapreciable sentido del saber y del sentir. Y, gracias Ana, por aportarme motivos para proseguir mi afición favorita, que es en esta vida mi mayor satisfacción personal.
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15.07.2012 21:21
Preciosa carta llena de ternura y de sencillez hacia esa mujer que te hace que la vida sea diferente, que todo lo veas de otro color y que tú te sientas agusto a su lado. Besos, Ana.
07.07.2012 02:13
Has descrito con una bonita mezcla de sencillez y ternura una tarde en una buena compañía , de inteligentey amena conversación, en un lugar acogedor, ....y claro que sí, es toda una experiencia, en la que el entorno se desdibuja como también se desdibuja el tiempo, las horas. Nos alegramos mucho de que estés viviendo estos momentos tan preciados como preciosos....no es del todo fácil conseguir estar tan a gusto, tan compenetrado con una persona tal como nos has contado. Por ti y por Ana, por vuestra amistad! Un abrazo! : )
05.07.2012 02:20
Bonitas palabras dedicadas a lo que parece una amistad muy enriquecedora, por tanto muy merecidas. Saludos :)