Un encuentro fugaz

3  23.06.2004

Ventajas:
Una mirada romántica sobre eventos que no han pasado

Desventajas:
No siempre exponer la tristeza te libera de ella .  Te hace más vulnerable

Recomendable: No 

luismco56

Sobre mí: ¡¡INGENIERO!! ^_^

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Yo era un niño y vos bajabas serenamente de la cima del cerro, impactante delante de un fondo de montañas nevadas. Desde ese inicial mundo blanco (parecías nacer de él), el sendero casi barroso por el rocío matutino te traía hacia mí.

La mañana era fría, y el cielo era de un azul límpido. Yo me quedé en extasis, viendo tu rostro blanco y tu pelo rubio, con chapecas atadas con moños. Yo tendría que haber seguido haciendo mi vida de niño (como vos) pero con ese impudor que sólo posee la inocencia o la desvergüenza más grande, me acerqué y te hablé.
Tus padres estaban acampando sobre la cima (el cerro era bajo y plano), y aunque nos vieron, nada dijeron. Era otro tiempo, un tiempo de confianza que no volverá.

Nos sentamos en el prado, mirando al río seguir tranquilamente su viejo cauce. Me hablaste de tus padres, de tus hermanos, del colegio primario al que habías empezado a ir en aquél otoño. Yo te contaba de mi padre, de mi madre que no vivía ya, del colegio al que iba y que quedaba a cinco leguas de casa, y al que llegaba en un parejero del capataz de la estancia de mi padre.

Movido por un impulso que no sé de donde surgió, crucé el río, pisando las piedras como otras mil veces antes, corté unas margaritas silvestres que había frente nuestro, volví donde ella y se las regalé.

La niña sonrió con ternura infinita y en su sonrisa por primera vez me sentí distinto. "¿Cómo te llamás?", le pregunté. Ella volvió a sonreír y me respondió. Entonces escuché un grito a lo lejos. Carla alzó sus hombros y me dijo: "Me tengo que ir. Pero te voy a dar algo para que te acordés de mí". Y entonces se acercó al río, metió su manito en él, sacó un canto rodado y me lo dio. Luego se despidió y yo la vi irse, y algo que no pude describir desde mi conocimiento de niño me hizo sentir triste. Nunca más, o eso creo, al menos, la volví a ver.

Aún conservo esa piedra y cada vez que la veo o la toco, creo que hay algo en mí aún puro e inmaculado, aunque la vida me ha llevado por otros caminos que los que mi padre, recto y justo, hubiera aprobado. Quizás la sonrisa de esa niña sea lo último que vea, lo último a lo que me aferre antes que la oscuridad total me ciegue para siempre.
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Comentarios sobre esta opinión
Helisa

Helisa

24.12.2004 02:33

un momento hermoso,ciertamente.Un saludo

CHIARA94

CHIARA94

22.07.2004 21:39

Un precioso relato, un bonito amor de infancia perfectamente descrito por ti. Por ahí abajo leo que no se qué de que manía con morirse, jajaja, pero a mí me ha gustado mucho hasta el final. Un beso.

alfita

alfita

26.06.2004 19:09

Una de las cosas mas bonitas que he leido ultimamemnte y posiblemente mas sinceras. besos

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