Excavando en la inmundicia

1  29.11.2011

Ventajas:
Fomentan la lectura

Desventajas:
Simplemente, es detestable y un insulto a la inteligencia

Recomendable: No 

Detalles:

Calidad y consistencia de programas

Rango horario

Cantidad de avisos publicitarios

más


FredoMcClane

Sobre mí:

usuario desde:28.11.2011

Opiniones:30

Confianza conseguida:1

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Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 2 miembros de Ciao

Como profesional del mundo de la comunicación, (aunque no informativa, pero sí promocional) comprendo y me subordino al poder de las audiencias en televisión. Soy completamente consciente del poder de cambio y sugestión que sufren las cadenas de televisión debido a las buenas o a las malas audiencias. Incluso comprendo que las audiencias de apenas un par de semanas, determinen un cambio total en la parrilla de temporada de una cadena.

Comprendo que, aun considerándose impuros, muchas cadenas apuesten por una programación "basuril" para contentar a ese margen de la audiencia que, desgraciadamente, reclaman consumir esa mierda. Pues, se aseguran un público perpetuo, que se fascina y maravilla con esos contenidos ofensivos, irrelevantes y profundamente vejatorios para sus protagonistas.

Puedo, incluso, entender que en un afán por recabar aún más audiencia, se exploten dichos contenidos en horarios prime-time, o que, incluso, se pague por "exagerar" las argumentaciones de los participantes, para darle así más bombo y platillo al asunto.

Lo que ya no entiendo, ni soy capaz de comprender, es que una cadena "seria", con un puesto fijo entre los medios responsables, denigre sus contenidos y rebaje su programación hasta las cuotas más bajas de la pestilencia humana, por el mero hecho de "tener más audiencia".

Podría comprender un incremento de ese tipo de contenidos en una situación de "semi-quiebra" de la empresa, en la que solo tendría cabida una solución desesperada para una situación desesperada. Pero que, Telecinco, en un momento en el que sus acciones se cotizaban a la alza, cuyos índices de audiencia superaban con creces a los de la competencia (sobre todo en el horario de tarde) y, cuyo profesionalismo y entereza jamás fue puesta en tela de juicio, apueste por ese tipo de contenidos de una forma generalizada (pues todos los programas de telecinco se nutren de ese estercolero que llamamos finamente "prensa del corazón"), llegando incluso, a subordinar los informativos por debajo de estos programas. Que, por otra parte, desde la incorporación de Pedro Pirqueras y su particular sentido de comunicar la información, ha bajado hasta el final en el ranking de telediarios españoles. Es algo que supera mi entendimiento y que, por inri, me hace preguntarme que clase de inútiles regentan la dirección de esta santa casa.

A día de hoy, las acciones de Telecinco han bajado a algo menos de 4 puntos (cuando, hace apenas cuatro años, se cotizaban a casi 11), debido a casos como el de la Noria, muchos de los anunciantes han retirado parte o toda su publicidad de la cadena (pues, a pesar de las audiencias, el target del espectador de telecinco es siempre el mismo: Público de clase media-baja. Entre los 30 y los 55 años. Con un nivel cultural bajo. Normalmente mujer. Por lo cual el espectro de población que toca, aunque elevado, es solo una parte de la muestra representativa de la sociedad española. Es decir, nadie que no cumpla dichos requisitos la ve).
Lo peor, para mi ver, es el bajo prestigio de los profesionales de la cadena. Me imagino que rostros tan populares como Sara Carbonero, o, especialmente, David Cantero, se estarán arrepintiendo del día que cambiaron sus contratos en otras cadenas de mayor prestigio periodístico, pero menor remuneración, por unos ceros más al mes en sus cuentas. Creo que, el día que Paz Padilla restransmitió el anuncio del fin de la violencia de ETA en Sálvame, fue el día en que el poco prestigio periodístico de Telecinco se fue a pique.

Telecinco ya se ha rendido a la telebasura. Así de simple. En todos sus aspectos ha sucumbido al facilísimo mundo de la prensa amarilla generalizada. La zafiedad, las malas maneras, la información irrelevante y un desprecio total por todo lo que denote un pequeño atisbo de culturalidad, reina en telecinco. Incluso su informativo se ha convertido en un subproducto de un programa de sucesos, al estilo del extinto Impacto TV, pero con lenguaje más elaborado.

La gran mayoría de las productoras audiovisuales, las encargadas de vender series y programas a las cadenas, desconfían de Telecinco (esto no me lo invento, estas mismas productoras me lo han dicho en el transcurso de mi trabajo). Ya no se fían de ella, pues son muy exigentes con los contenidos (todos tienen que ser de carácter "basuril", es decir, no compran series que no sean de ese estilo y que busquen el mismo target que los programas del corazón), y, por tanto, si ese público potencial que se busca no le interesa, directamente la suprimen, independientemente del contrato realizado (Telecinco es la más chula de las cadenas. Como tienen grandes cuotas de audiencia, se creen poder hacer lo que les venga en gana). No apuestan por nuevos formatos, ni nuevos géneros. Solo quieren aquello que funcione, en su máxima expresión. Cualquier cosa nueva que no consiga los mismos índices de audiencia que un programa de corazón, en menos de dos semanas, es suprimido de la parrilla. Así pues, Telecinco solo apuesta por programas y formatos que tengan éxito comprobado. Es decir, en telecinco solo podrás ver cosas que ya existan, pues sus productores solo buscan el beneficio por ingresos por publicidad, y el contenido se las trae al pairo.
La única serie con éxito de la cadena es Aída (que ya va por la 10ª temporada) y en Telecinco ya se rumoreaba que si no conseguía más audiencia, podía terminar en una o dos temporadas. (Ni se cuestionan el introducir nuevas series para no apostar por una sola)

Telecinco se dará muy pronto contra el muro de la realidad. No es consciente de su imagen social, no se da cuenta de la imagen que está ofreciendo y cree poder rectificarla cuando todo se vuelva demasiado malo. Sus productores (claramente ignorantes en la profesión, y meros comerciales que basan el éxito exclusivamente en datos cuantitativos) creen vivir en la abundancia del share aumentado, pero no enteran de que el sistema SOFRES, así como todos los audimetros, son un sistema de medición de audiencia desfasado, pues su muestra (las personas que tienen un audimetro en su casa y representan a toda la sociedad española) sigue siendo la misma de antes de la TDT. La cual era suficiente para representar lo que España veía en 6 canales, pero para nada, representa lo que España ve en una oferta de más de 30 canales. Simplemente, SOFRES ya no se corresponde con la realidad. Todas las cadenas han visto esa realidad, Telecinco aún no.

En una época en el que los grandes grupos mediáticos buscan dispersar a las audiencias en sus distintos canales (Así Antena 3 destina su canal principal para lo "serio", Neox para la juventud y la infancia, Nova para las mujeres y Nitro para...las reposiciones ochenteras) Telecinco hace lo propio, pero siempre desde el mismo punto de vista. No existe diversidad en sus contenidos o canales, todo es la misma mierda. La siete repite lo de telecinco, y FdF repite las series de éxito de la cadena (o de Cuatro) una y una y una y otra vez (Friends ha sido retransmitida integramente, las 10 temporadas, casi 8 veces desde Julio de este año), Divinity (la gran apuesta de Telecinco, y una de las pocas esperanzas para los antibasuriles) se ha convertido en una fusión de FDF y La Siete. Repiten lo del corazón de Telecinco (lo cual no tiene mucho sentido, pues para eso está la Siete) y, además, siguen el "esquema lógico" de repetir las series una y otra vez de manera masiva (hasta 5 capítulos seguidos de Mujeres Desesperadas).

Los programas "juveniles" han sido sustituidos, casi exclusivamente, por "realitys" o "talk´s shows", al estilo de "Mujeres, hombres y viceversa". Espectáculos totalmente preparados, donde los diálogos de besugo y las conversaciones plagadas de patadas al diccionario reinan. Cosechan audiencias considerables, lo cual solo me lleva a preguntarme...¿Somos gilipollas los jóvenes de este país? ¿Por qué nos interesa esta mierda, totalmente falsa, poco preparada y que roza el absurdo lógico?

Seguramente ese sea el problema real. Los espectadores de telecinco. ¿Por qué ven esta mierda? ¿Cómo pueden defender este tipo de contenidos? Sinceramente, no lo entiendo, pues luego todo el mundo dice estar asqueado de Telecinco pero luego toda la sociedad se hace eco de lo ocurrido ahí.

Siento asco. Asco de ver lo que echan por la tele, y asco, de que esa mierda, tenga el éxito que tiene.

Me pone enfermo.
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Comentarios sobre esta opinión
FredoMcClane

FredoMcClane

29.11.2011 20:42

Bravo, bravo! aplaudo tus palabras como compañero de causa e ideales televisivos. Telecinco ha sido controvertida, pero al menos, antiguamente, tenían ciertos límites de contenido, aún pesando las cifras de la audiencia, se la jugaban más con series míticas y, sobre todo, TOLERADAS y con guiones y argumentos más solidas (lo siento, he sido fan de El Comisario, aunque luego degenerase, me pareció una apuesta arriesgada de telecinco. Una serie policiaca a lo española)

otisblues

otisblues

29.11.2011 19:24

... Por tanto, ¿cómo no va a tener un espacio despreciable como "Sálvame" una presencia masiva en la parrilla de Tele5? ¡Ése es su programa estrella! El que mejor representa los "valores y principios" de Tele5. Es, sencillamente, la "Joya de la corona" de este inmenso estercolero llamado Tele5. No hace mucho, a su consejero delegado, el abyecto Paolo Vasile, se le preguntó dónde radicaba la ética de la cadena; al respecto contestó: "La ética la marca la audiencia". Con esto creo que queda meridianamente claro todo. Un saludo.-

otisblues

otisblues

29.11.2011 19:20

... Toda una suerte de indocumentados, de ignorantes, de chulescos personajillos, inundaron la parrilla televisiva para asumir el papel de "colaboradores"... Hasta el punto de que, hoy en día, la abanderada del canal (y uno de sus mayores activos) es Belén Esteban, cuya estulticia y supina ignorancia, pasa a ser, desde la perspectiva de quienes la patrocinan, "espontaneidad y cultura popular"... Por tanto, ¿cómo los informativos no van a seguir la filosofía que es seña de identidad del canal? ¡Claro que sí! Y, entonces, Pedro Piqueras hace de ellos un grotesco recorrido por el morbo, por la noticia insulsa, por los sucesos tremendistas; despreciando la información general, política, económica o cultural. En esta alucinante deriva, es normal que que busque más el impacto que la sustancia: para los deportes se elige a la guapa Sara Carbonero; para el telediario al atractivo David Cantero: pero la filosofía no cambia; sólo se la envuelve con "papel de regalo"...

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  1. saranatalias1

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