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Después de recorrer las calles de la ciudad, con los ojos enrojecidos por el llanto y el corazón palpitante de rabia (además de una ligera asfixia causada por el asma) me dejé caer sobre el primer banco que encontré en mi camino. Intenté tranquilizarme y pensar con calma los acontecimientos que se habían desarrollado esa misma tarde.¿Por qué, Lucía? Mi Lucía, mi tesoro, mi florecilla silvestre…por qué me has traicionado? ¿Acaso no significaron nada aquellas siete veces que nos juramos amor eterno delante la tenue llama de una vela?
Llevábamos tanto tiempo esperando éste día. El día en que por fin iríamos juntos al circo. Conseguí las entradas totalmente gratis, después de estar dos meses acosando a la taquillera con canciones de Bustamante. Finalmente me las entregó minutos antes de que dos señores con bata blanca la metieran en una ambulancia.Poco después entrábamos bajo aquella inmensa y colorida carpa, los dos juntos cogidos de la mano. Estabas tan hermosa! Llevabas un bonito vestido corto estampado de flores, que dejaba adivinar una silueta con formas redondeadas y de vez en cuando, con el movimiento casi etéreo de tus caderas, también el elástico anaranjado de lo que parecía ser tu ropa interior. Te compré una bolsa gigante de palomitas y un refresco bajo en calorías, con la intención de compartirlo contigo e intercambiar indirectamente nuestros fluidos. Nos sentamos en las gradas, y tu aprovechaste que las luces se apagaron para rozarme ligeramente con una rodilla desnuda. No podía parar de mirarte, perdiéndome en tu rostro angelical, de piel pálida, blanca y pura como la nieve, y tu sonrisa deslumbrante que me desarmaba y me dejaba como flotando en una nube.
Nada me hacía pensar entonces lo que iba a suceder una hora después, cuando en medio del primer descanso, me dijiste que ibas a ir un momento al aseo. Sentado en las gradas, terminé con la bolsa de palomitas, el refresco, un paquete de tabaco y una bufanda de tres metros a ganchillo que hice mientras esperaba. Entonces empecé a preocuparme y salí en tu busca, pero los aseos estaban desiertos. Mi preocupación aumentaba por momentos y decidí recorrer el recinto, casi desesperado, preguntando a todo el mundo si te habían visto.
Me dirigí en primer lugar a "El hombre imán", pero no pude sacar nada en claro pues llevaba un juego entero de cucharillas, un destornillador y diez chinchetas adheridos a su rostro. Luego les tocó el turno a los enanos saltimbanquis, pero no hubo forma de hablar con esos maleducados que no cesaban de dar botes como si fuesen pelotas de goma. También hablé con Jack "el sodomita" que amablemente me mostró la razón de su apodo, con Rita "la mujer clavo", que en ese momento estaba muy ocupada sosteniendo un cuadro en la pared, "el hombre llama" que tuvo la delicadeza de apagarse para hablar conmigo, y Marta la domadora de gallinas, que en ese preciso instante estaba domesticando un huevo.Nadie te había visto, y mi desesperación estaba rozando la locura. Entonces fue cuando decidí llamar a tu teléfono móvil. No contestabas, pero a lo lejos pude escuchar el inconfundible tono musical que días antes habías grabado en tu móvil: "apatrullando la ciudad" del Fary. El sonido de la música me llevó hasta una caravana en la parte trasera del recinto.
Fue en ese instante cuando te escuché y sentí que se me helaba la sangre. Tus aullidos eran terribles y pensé que allí dentro tenía que estar sucediendo algo salvaje. Alguien te había raptado y sin duda te estaban sometiendo a una especie de tortura a juzgar por tus gritos desesperados. Sin pensarlo dos veces, tomé carrerilla y empujé la puerta con todo el peso de mi cuerpo, sin percatarme de que la puerta ya estaba abierta.
No podría explicar el dolor que sentí al encontrarme con aquella horrible imagen (fueron dos dolores, el de la imagen y el de mi colisión contra la pared de la caravana tras mi entrada precipitada). Allí estabas tu, desnuda, retozando en la cama con Jack "el sodomita", los enanos, la domadora y un repartidor de pizza que pasaba por allí. Y eso sin contar con cinco personas más que esperaban su turno haciendo cola al lado del baño. No podía creerlo. Tu, mi Lucía, mi dulce Lucía fornicando descaradamente con todos los miembros del circo y los que no lo eran delante de mis desorbitados ojos. Y pensar que me habías jurado que eras virgen. Habíamos pactado pasar dieciocho años y tres dias de puro y respetuoso noviazgo, hasta el día de nuestra boda. Te había ofrecido toda mi paciencia y mi respeto, admirado por tu pureza, por tu inocencia…
Allí parado ante la dolorosa escena, estaba petrificado, sin poder reaccionar ni moverme. Incluso me pellizqué el bazo (y digo bazo y no brazo, pues esa es una cualidad innata que tengo desde que era pequeño) con la esperanza de que todo fuese un mal sueño, pero no fue así. Ni siquiera te habías percatado de mi presencia, hasta que al terminar tu décimo segundo orgasmo múltiple reparaste en mí, y tus ojos se encontraron con los míos.Tu mirada se tornó dulce, y sentí que una oleada de ternura inundaba mi cuerpo. En ese momento pensé que tal vez podría perdonarte. Sí, tal vez no eras consciente de tus actos. Quizá estuvieras momentáneamente poseída por el espíritu de una ninfómana que moraba por allí, o un grupo de científicos locos te hubiesen inyectado un virus sexualmente activo en los aseos. Al fin y al cabo no era tan descabellado, esas cosas sucedían cada día, solo había que mirar los programas de televisión para darse cuenta.
En tus labios se dibujó una sonrisa y con un gesto me pediste que me acercara. Sabía que ibas a hablarme. Tal vez escucharía una explicación, una disculpa temblorosa y después un abrazo. Saldríamos de allí los dos juntos y yo borraría de mi cabeza aquel oscuro recuerdo. Lentamente acerqué mi oído a tus labios, apartando los cuerpos desnudos que encontraba a mi paso, no quería que forzaras demasiado tu vocecita, pues se te notaba exhausta, y escuché con atención lo que deseabas decirme:-Cariño, ponte a la cola y espera tu turno…
26.05.2008 20:24
Por fin he comprendido la famosa y usual frase de las mujeres de: "Voy al baño a enpolvarme".
11.05.2008 17:54
Verdaderamente el mundo del circo da para mucho, para un novio con semejantes aspiraciones y una novia que no está preparada para una espera tan larga, para unos personajes secundarios tan descabelladamente bien descritos y para un final sin parangón... aunque me he quedado con la duda de lo que hizo el narrador después de semajante declaración ; P
04.05.2008 00:03
Ja ja ja, muy buena la historia, y cierto que esas historias pasan a menudo, no sólo en la tele , está claro que la gente cree lo que quiere creer y justificaciones más absurdas he oído para disculpar un novio/a infiel, jaja. Pero también cómo quería que la pobre criatura esperase 18 años para sucumbir a esos placeres, jeje. Saludos