Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 4 miembros de Ciao
Se despertó sobresaltada. Al intentar abrir los ojos sintió que los tenía hinchados como dos globos a punto de explotar, aunque ya puestos no sería lo único que explotara esa tarde. La cabeza le pesaba el triple de lo acostumbrado y se sentía como ida.
Se encontraba tumbada en la cama encima de un montón de fotos viejas y de algún que otro paquete de tabaco acabado. La ventana de la habitación estaba abierta de par en par y por ella entraba un sol radiante que le dañó los ojos al mirar.
No tenía ni idea del momento en el que se quedó dormida y como lo había conseguido después de llevar 3 días enteros sin poder pegar ojo. Solo recordaba aquel mensaje en el contestador. El estómago le dió un vuelco solo de recordarlo. Todo había cambiado tanto en estos últimos seis dias...
Decidió tratar de incorporarse de la cama para levantarse por lo menos a cerrar aquella ventana y tapar aquel sol que parecía reirse de ella ¿era el sol feliz? Siempre dando luz al mundo y sin tener ninguna preocupación excepto si las nubes lo tapan y no puede cumplir su función. "Ójala pudiera cambiarme por el sol ahora mismo". En realidad se cambiaría por cualquier cosa, lo único que no quería ser era ella misma.
Cerró la ventana y fue hacia el frigorifico para beber algo. Llevaba una camiseta de tirantes y un short que su hermana le había regalado para su último cumpleaños. Se sentó en el sillón y cogió su móvil que estaba encima de la mesita. Tenía 10 llamadas perdidas; 2 de su hermana, 3 del trabajo y 5 de Juan... Empezó a respirar profundamente para intentar relajarse y poder pensar con claridad, pero dudaba conseguirlo. No sabía cuantas horas llevaba durmiendo pero solo deseaba conseguir dormir de nuevo para evitar pensar en todo lo que había pasado.
De nuevo comenzó a llorar. En los tres últimos días había llorado más que en toda su vida, ella que se creía super fuerte y odiaba llorar... la suerte fue que nadie podía verla, ya que se había encerrado en el piso y no había dejado entrar a nadie. ¿Por qué la vida de una persona podía cambiar de la noche a la mañana? Eso debería de estar controlado de alguna manera, y es que a veces parecemos muñequitos que alguien maneja a su antojo, solo por diversión, para darle un poco de emoción a la vida rutinaria. Volvió a respirar profundamente y a duras penas empezó a recordar lo que había pasado aquel martes paso a paso...