La Patrulla X(IX)

4  12.09.2003 (19.09.2003)

Ventajas:
Un muy buen cómic

Desventajas:
Contaminado por su versión en cine

Recomendable: Sí 

Detalles:

Implicación del lector:

Género de cómics preferido:

Calidad de los dibujos:

Calidad de la historia:


Abad_de_Carfax

Sobre mí:

usuario desde:09.11.2001

Opiniones:456

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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 43 miembros de Ciao

Como la mayoría de personas que han ido a ver ‘La liga de los hombres extraordinarios’ al cine, yo salí pensando:

1) que la película era un truño descomunal, y
2) que tenía que leer cuanto antes la novela gráfica de Alan Moore y Kevin O’Neill en la que se basa la peli, porque
3) lo de usar personajes de novelas famosas para crear un grupo de superhéroes de época me parecía algo muy sugerente y con muchas posibilidades.

Pues bien, ya me he leído el cómic, que cuando se me mete algo entre ceja y ceja... Y, bueno, digamos que ha sido un poco extraño, porque ya iba contaminado de la decepcionante experiencia fílmica, así que todo lo que me recordara a la prescindible cinta de Connery actuaba como freno a mi apasionamiento por el cómic. Porque, aunque ‘LXG’ sea una mala adaptación, resulta que ambas historias tienen demasiado en común como para ignorar que la película es justa heredera del cómic. De hecho su esquema argumental es casi idéntico a lo descrito en los tebeos. Por otro lado, también es verdad que la película la pifia, precisamente, en todo lo nuevo que pretende aportar sobre la historia y los personajes.

En ‘LXG: el comic’ un tal señor Campion Bond requiere los servicios de Wilhelmina Murray para que reúna a un grupo de personajes bastante extraños. El primero de ellos es Alan Quatermain, un mítico explorador que ahora languidece en Egipto adicto perdido al opio y hecho una piltrafa humana (como se puede ver, nada que ver con el arranque de la película). En El Cairo también conoce a un pirata sangriento conocido como Capitán Nemo, que tiene un calamar metálico capaz de transportarlos por debajo del agua grandes distancias. De ahí viajan a París, porque en su lista de capturas exóticas dice que tienen que ir a buscar al Dr. Jekyll, que trisca por la calle Morgue de la capital francesa sembrando el terror (en una alusión inequívoca al relato de Poe, que muchos han criticado que aparezca en la peli, pero que en el comic es mucho más directa y está más desarrollada). Por último, de vuelta en Londres, tienen que resolver un misterioso misterio en una escuela femenina, donde las chicas se quedan embarazadas por obra y gracia del Espíritu Santo, que no es otro que el señor Griffin (no Skinner, como en la peli), también conocido como el Hombre Invisible.

Como se puede ver, la superpandilla de héroes es bastante similar a la de la película, con la excepción de Tom Swayer y Dorian Grey, que para el alivio de susiky1 sólo sale en el cómic en forma de retrato en una pared (cosa que, de hecho, ya da que pensar).

Una vez constituido el grupo, se pasa a la acción. La primera aventura de la Liga consiste en detener a un chino maloso que opera en el East End londinense y que lidera una poderosa red de crimen organizado. La crisis se desencadena cuando ‘El doctor’, que es el chino en cuestión, roba un elemento antigravitatorio llamado cavorita, que le permitiría atacar la ciudad desde el aire, haciéndose amo y señor de la capital del imperio británico.

Total, que, como se puede ver, el argumento no es muy p’allá. Pero es que la gracia de ‘LXG’ no es esa. O precisamente sí. Me explico.

Si algo sorprende de ‘LXG’ es por su sentido del humor. Eso es un rasgo del que la película carece casi de forma absoluta, a excepción de los chascarrillos del Hombre Invisible que, por otro lado, son mejor obviables. En las reseñas de los autores se nos dice que Alan Moore es escritor y ex artista de circo, y que escribió obras con títulos como ‘Cocaína y remo: la vía segura hacia la salud’ antes de “perecer, en 1904, a causa del desdén generalizado”. De Kevin O’Neill se nos cuenta una rocambolesca historia sobre que se trata de un boxeador que quedó en coma tras un combate pero al que si se le enchufan unos cables galvanizantes a su cerebro es capaz de dibujar con la mano derecho exquisitas ilustraciones. Siguiendo con este tono, cada capítulo de ‘LXG’ acaba con un texto en plan teaser escrito con barroca prosa decimonónica que imita el estilo de los vendedores de feria: “Llegamos a la conclusión angustiosa de nuestro fantástico relato. Iremos más allá de las fronteras del espectáculo humano en nuestra descripción de esta batalla por la soberanía celestial. Si no eres ningún cobarde entonces no te pierdas nuestro efusivo desenlace, ¡por el amor de Dios!”. Aunque mi favorito ese ese en que avisa que el contenido del próximo número puede ser demasiado fuerte para las precoces mentes de los lectores, y recomiendan a sus madres que lean el número antes de cederlo a sus hijos, por si encuentran contenido que los pueda afectar.

Por eso, da la impresión que Moore y O’Neill se aburrían y decidieron crear la saga de héroes más disparatada que pudieron concebir. De ahí que se animaran a usar un Mr. Hyde en plan Hulk o un Nemo Inspector Gadget. La concepción de ‘LXG’ parece más una gamberrada que un tributo a los clásicos. Pero eso sí, no se me confundan ahora los lectores, que tampoco convierten el asunto en un circo ni en un desfile de gags. De hecho hay más humor absurdo en historietas de héroes como la Patrulla X o los Vengadores, con esas réplicas tan mordaces como gratuitas. Y además, ‘LXG’ resulta, en algunos casos, reconfortantemente fiel a los personajes.

Es el caso de Mina Murray que, como en el caso de la película, es en quien más me fije, más que nada porque tengo el personaje muy presente de la novela. La Mina de ‘LXG’ resulta muy verosímil como Mina de ‘Drácula’ de Bram Stoker. Ambas comparten un carácter fuerte, rebelde con la misoginia de la época y potenciado en el cómic por la mala experiencia con su marido (pues en el tebeo aparece como una pionera en el divorcio, dejando en la cuneta al soso de Harker). La Mina de ‘LXG’ es una mujer de fuerte carácter, capaz de liderar el grupo y ofrecer réplicas contundentes a los miembros de la Liga, ganándose su respeto. Y eso sin descubrirse en ningún momento como vampira o posible bicharraca, como sucede en la peli a las primeras de cambio. Sobre el resto de personajes, aunque los desconozco más, se puede comentar lo mismo. Las relaciones entre ellos están muy bien trabajadas y sus personalidades se describen en un par de escenas muy bien hilvanadas en la trama. Al contrario que en la película, los personajes del cómic tienen personalidad propia, y no como simples extractos de una novela que se ha convertido en clásico.

Otro aspecto remarcable de ‘LXG’ es el gráfico, como no podía ser otro modo. Aunque personalmente las ilustraciones de Kevin O’Neill no me acaban de matar. Lo que sí le rezonozco es un sentido de la espectacularidad muy acorde con el tono de la historia. Las páginas de ‘LXG’ están salpicadas de viñetas enormes que ocupan página o página y media, con una creatividad visual sorprendente. Pero lo que más y mejor contribuye a hacer de este comic una delicia para la vista es el uso del color de Benedict Dimagmaliw, quien es presentado en el tomo, siguendo la coña esta de presentador de feria, como el ‘rajá del arcoiris’ (qué gayfriendly!) que nos sorprende a todos con su uso del ‘policromopticón’.

Así que ‘The league of extraordinary gentlemen’ (se ha respetado el título sin traducirlo) es una obra muy recomendable, tanto si se es seguidor habitual de cómic como si no. En España hay (que yo sepa) dos ediciones. Una en números sueltos y otra agrupada en unos tomos de formato similar a los clásicos de ‘Astérix y Obélix’. El primer volúmen de estos tomos, que es lo que yo me he leído, incluye los seis primeros números sueltos de la serie, todos juntos y con sus portadas al final (otro ejemplo de guasa, pues el último de ellos resume la historia en forma de aleluya -viñetas con pareados debajo, al estilo del siglo XIX-). Además, incluye información sobre los autores y la obra (en plan serio, claro) y un relato de Moore ‘en prosa’ ilustrado en blanco y negro por O’Neill. Vamos, que la cosa está muy cuidada, no en vano se publica bajo la colección ‘America’s Best Comics’. Y cuesta 11,95 euros, que por 170 páginas de papel satinado en color, con tapa dura, creo que está muy bien.

Sobre todo si ya has pagado 6 euros por ver la horripilante versión cinematográfica...

Un besote ruidoso y pecador.
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Comentarios sobre esta opinión
bullseye00

bullseye00

05.11.2010 13:23

Una buena historia con un Moore y un O`Neill en plena forma

el-nazgul

el-nazgul

02.04.2004 16:40

Has hecho un comentario buenísimo, a mí me gustó mucho más el cómic aunque reconozco que la película me pareció entretenida... aunque sólo fuera porque la idea de la Patrulla X del siglo XiX me pareció cojonuda. Pero desde luego que no hay color entre una cosa y la otra. Y tienes razón en lo de Mina, es genial que en el cómic no se muestre como vampira ni una sola vez; la peli lo da todo hecho, es demasiado explícita. Un saludo!

Spawn

Spawn

10.10.2003 15:58

Me encantó

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