Hace algunos días un amigo me dejó un comentario a una de mis primeras opiniones, la que hice sobre la revista Tiempo hace ahora más de dos años.
Al leer el comentario quise revisar la opinión, cuyos detalles ya no recordaba. Al hacerlo, me quedé bastante sorprendido. Fueron varias cosas las que me llamaron poderosamente la atención.
En primer lugar, era la undécima opinión que escribía y tan sólo llevaba dos semanas en Ciao. Eran los bríos del comienzo, los mismos que observo en muchos de los nuevos opinantes de esta comunidad. Después, fui espaciando las opiniones más y más, demasiado diría yo. Ahora me he propuesto escribir al menos una todos los meses; no sé si lo haré; cuando el tiempo escasea, el que dedico a Ciao prefiero invertirlo en leer opiniones.
La opinión había sido evaluada por dieciséis miembros de Ciao. Por entonces, ese número de lecturas me parecía suficiente; me sentía orgulloso de que alguien se dignara leerme y me llenaban de satisfacción las calificaciones “muy útil”. No es que en ese sentido las cosas hayan cambiado sustancialmente. No. Si escribimos es porque esperamos que alguien nos lea y cuantas más personas lo hagan, mucho mejor. Las evaluaciones positivas siguen despertando la vanidad de nuestro ego, pero toda esta parafernalia se vive con más calma, desde la perspectiva que el tiempo nos va dando.
Lo que realmente me causó impresión fue la vigencia de la opinión. Si la hubiese escrito hoy habría dicho prácticamente lo mismo.
A continuación pondré la primitiva opinión, a la que sólo le he añadido una “s” para que una adjetivo concordase con el sustantivo correspondiente (se ve que cuando la escribí, este detalle me pasó inadvertido). Luego añadiré algunos comentarios de actualización.
OPINIÓN ORIGINAL (14 de febrero de 2002).Hace años que vengo comprando semanalmente la revista Tiempo (de hoy). Me enganché con una promoción en la que regalaban un CD musical, pero luego me dejé cautivar por su información seria, nada sensacionalista, su línea editorial y sus opiniones.
Sus colaboradores fijos tienen calidad. A mí me agradan en especial José Oneto y el incombustible Cándido.
Sus reportajes suelen ser de la máxima actualidad y, a veces, se anticipan al devenir de los hechos y lanzan previsiones precisas, que acaban por cobrar realidad. Algunos temas, como los sucesos del 11 de septiembre, son tratados en profundidad con mucho acierto y rigor.
Las páginas de Economía son valiosas, aunque al profano le pueden resultar aburridas.
La revista tienen un formato A4, es manejable y su extensión oscila entre cien y ciento sesenta páginas.
La inevitable publicidad está bien distribuida y no resulta molesta.
Semanalmente viene acompañada por algún tipo de promoción (colecciones de música clásica, opera, zarzuela, juegos de ordenador, cursos de idiomas, enciclopedias audiovisuales en CD-Rom, etc). Actualmente, llevamos un largo periodo en el que regalan una película en DVD (sonido Dolby Digital en inglés y español y subtítulos en castellano). Creo recordar que la película de esta semana es la número 54 de una colección de cine americano de hoy. No son grandes películas pero por 3 euros (precio conjunto con la revista) no se puede pedir más. Para practicar inglés resultan útiles.
Hasta aquí lo bueno. Ahora comento lo que no me gusta.
Echo en falta algunas páginas de humor gráfico. La crónica mundana (resumen de noticias de la "prensa del corazón") me resulta insoportable, aunque comprendo que tenga un lugar en la publicación. En periodos estivales y vacacionales, en general, baja mucho su nivel; se ve que acusan la falta de noticias, pero podrían suplirla con otro tipo de información. Como toda publicación tiene una línea editorial, por lo que la imparcialidad e independencia es cuestionable; claro que éste es un mal de todos los medios de comunicación.
Mi recomendación es que, si te gusta leer temas de actualidad, la compres.
COMENTARIOS DE ACTUALIZACIÓN (27 de marzo de 2004).Sigo comprando semanalmente la revista y persiste el concepto que de la misma tenía antes: la información es seria, nada sensacionalista; los colaboradores tienen calidad. La fidelidad a una publicación es síntoma de que nos satisface.
Si en la opinión primitiva hablaba del rigor y acierto en el tratamiento de lo acaecido el 11 de septiembre de 2001, hoy he de decir que con el mismo rigor y acierto se han tratado los sucesos de otro 11, el del presente mes de marzo, tan amargo como aquél, pero mucho más cercano y doloroso para nuestros corazones. Tristemente, la historia parece repetirse. Sobre ellos y sobre las elecciones generales se hicieron certeros análisis en la revista de la pasada semana. En la de la presente se dan detalles de cómo, quién y dónde se organizó la matanza; se especula con el futuro gobierno y sus inminentes proyectos; se examina la imagen del perdedor. Trae además una separata de 84 páginas a base de fotografías y comentarios a pie de las mismas en las que se revisa el perfil humano y político de José Luis Rodríguez Zapatero.Las secciones de la revista siguen siendo las mismas: Cartas al director, La diana (repaso rápido en pequeños comentarios de las noticias de la semana anterior), Actualidad (nacional, internacional y económica), Cultura, Opinión, Sociedad (incluye entre otras cosas la crónica rosa), Opinión y algunas páginas dedicadas a temas diversos como motor y gastronomía.
Con cada revista se sigue regalando un DVD. Tras una reciente serie de cine español de la transición, que me ha encantado, ahora ofrecen títulos de la década de los noventa y de nacionalidades variadas, agrupados en la colección “Cine para todos”.
Los puntos negativos a los que aludía en la primitiva opinión se mantienen. La revista sigue costando tres euros.
MI REFLEXIÓN FINAL.Por fortuna, sobre la revista “Tiempo” parece no pasar el tiempo. Ojalá que dure mucho y se mantenga, cuando menos, como hasta ahora.
Paz y Bien.
17.02.2007 19:04
Alguna vez la he ojeado y me pareción un poco espesa de leer.
10.02.2007 19:51
Hace un tiempo la compraba, pero hace mucho tiempo que no lo hago.
06.04.2005 00:26
Opino como tú parece que por Tiempo no pasa el tiempo. Yo también soy asiduo lector.... y coleccionista.