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Guía "maltratadora", tour "Italia siempre Italia", de Panavisión

1  30.08.2009 (11.03.2010)

Ventajas:
Quedan anuladas por la mala educación continuada de la guía y el autobús incomodísimo .

Desventajas:
guia maltratadora y maleducada .  Cero en atención al cliente de Panavisión y El Corte Inglés .

Recomendable: No 

Detalles:

Variedad de la oferta

Relación calidad precio

Atención al cliente

Eficiencia


ASTURIASXANA

Sobre mí:

usuario desde:30.08.2009

Opiniones:1

Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 4 miembros de Ciao


Resumen de la carta enviada a Panavisión y El Corte Inglés (sin respuesta después de 3 meses, por cierto).

Contratamos un circuito con “El Corte Inglés”, tour-operador: Panavisión. El día 10 de mayo, a las 15:30 horas, llegamos al hotel “Colony Roma”, de Roma.
Llegamos en autobús; no nos acompañó “la guía”, llamada ...CIAO NO ME PERMITE DAR NOMBRES Y HE TENIDO QUE EMILINARLO... (por suerte, según pudimos saber poco después); ésta ya había llegado, hacia las 13:30, con otro grupo de “viajeros” (para nosotros, sufridores).
Subimos a la habitación y, nuestro primer encuentro con ella fue en el pasillo, donde nos preguntó “qué hacíamos allí”, “que si no nos dijeron que esperásemos abajo” (algún comentario negativo hizo ya en nuestro primer encuentro respecto del personal del hotel en cuanto a que “no se enteraban”, pero que no puedo reproducir literalmente). Entonces dijo que, en hora y media, nos veríamos en el hall (a nosotros la verdad es que ya nos parecía perder demasiado tiempo ya que, poco a poco, consumíamos, de mala manera, parte del primer día en Roma pero, por supuesto, en ese momento nos los tragamos y no dijimos nada).
A las 5 de la tarde, por fin, nos reunió y comenzó a “hablar” (mas adelante nos dijo que “le pagaban por hablar” –será probablemente así, pero seguro que no para decir tonterías o ser prepotente y maleducada con los clientes de Panavisión). Tras aproximadamente 10 minutos comentando lo cara que era la vida en Roma, a qué precios estaba la vivienda y lo que costaba un plato de pescado (según ella 140€ ¿?; ya desde entonces parecía que no nos animaba a volver a visitar Italia, sino todo lo contrario) me decidí a pedirle (creo que total educación) que nos explicase cuáles eran los planes, horarios y qué íbamos a hacer, ya que la tarde pasaba rápidamente.
Me contestó, en un tono déspota y cortante, que ella tenía que hablar y decir lo que tenía que decir, por suerte no recuerdo exactamente sus palabras pero me dejó cortada ya que el tono empleado fue, como dije, cortante y déspota y no creo que mi pregunta justificase tal actitud. Le contesté que me parecía muy bien pero que yo había pagado un viaje con un dinero que me costó mucho ahorrar y que quería aprovechar el tiempo y que estaba impaciente (e ilusionada en ese momento) por conocer Roma.
Siguió hablándome en un tono fuerte, con el único fin, a mi sentir, de amilanarme y dejarme en evidencia delante de los demás. Como vi que el tono se elevaba y no tenía ninguna intención de escucharme, le dije que siguiese y que me iba a callar únicamente por respeto a las demás personas que allí se encontraban (en este momento dejé de sentirme viajera y cliente, sino más bien un niño de cole –a quien de todos modos no se debería tratar así- o un pobre viejo indefenso que traga por todo –esa sensación tuve de la mayoría de las personas que allí estaban ya que eran casi todas muy mayores-, disculpo decir que, no obstante, tampoco se les debería tratar así, en ningún caso).
Ella continuó con sus “explicaciones” y, con la misma prepotencia y despotismo, nos dijo que “no iba a consentir PELEAS ni MALAS CARAS”. No dábamos crédito a lo que oíamos y entonces, tanto mi hermana como yo (a pesar de que me había prometido no volver a abrir la boca para evitar una situación tan denigrante como la anterior y no amargar las vacaciones a los demás aunque yo sentía que ya me las habían chafado), no pudimos más que decirle que con quién pensaba que estaba tratando, que no éramos niños, pero ella elevó aún más el tono y continuó hablando, impidiendo en todo momento que pudiésemos manifestarle nuestro malestar e ignorando nuestras razones. Fue imposible conversar con ella y, a partir de ahí, comenzó nuestro calvario ya que, aunque deseásemos pasar de ella, en cada viaje en autobús, no desaprovechaba ocasión para soltar pildorazos o decir barbaridades (tanto por sus malos modales como por su ausencia de conocimientos).
Como ya he comentado, la media de edad de las personas de nuestro grupo no bajaba de 60 años (salvo 2 ó 3), lo que en ese momento nos hizo pensar que este personaje (no nos parece adecuado llamarla guía) está acostumbrada a abusar de estas personas que, dada su edad, son bastante dependientes (y ahora estoy convencida de que por eso eligen este tipo de viajes) y por eso nadie se atreva a replicarle.
Entramos en una discusión que se elevó de tono ya que, como dijimos, ella no permite hablar y cada vez lo hace más alto para impedir que manifestemos nuestra opinión (además ella en ningún momento reconoce que su actitud no es precisamente la más adecuada y en varias ocasiones a lo largo del viaje nos repitió que ella sabía que trabajaba muy bien, vamos, que le importaba un comino lo que pensásemos).
Cuando por fin se acabó esta “reunión” se nos acercó una señora andaluza que nos dijo que ella estaba completamente de acuerdo con nosotros pero que no había hablado a causa de que su marido prefería que no lo hiciera y que, en el autobús, hacia el hotel, aún había sido peor. Otra señora nos dijo que no lo había hecho “por no marcarse” (como se ve ya le tenían miedo –más tarde su marido sí se quejó y le confesó a Isabel que, aunque los demás callaran en ese momento –nosotros no estábamos presentes pero nos lo contaron a posteriori-, todos la criticaban).
Así, se nos fue toda la primera tarde y, finalmente, nos fuimos a cenar (respecto de los hoteles quisiéramos hacer algún comentario que dejo para más adelante).
A medida que el transcurría el viaje, hablando con más personas, nos enteramos de que no habíamos sido los primeros en tener problemas, ya en el hotel los tuvo con otras del grupo que llegó más temprano. Y, un día sí y otro también, tenía discusiones con unos u otros.
La tónica de todo el viaje, en cuanto a la actitud de la “guía”, fue la misma; paso a relatar algunos de sus comentarios para que Vds. puedan juzgar (y que, les puedo asegurar, no los realizó en tono de broma):
• Que nosotros nunca sabíamos en qué habitación se alojaba y que ella escuchaba lo que hablábamos (como amenazando de que cuidado con lo que hablábamos sobre ella que se iba a enterar).
• Que el que no estuviera contento… (que se fuera).
• Que para la “mierda” que habíamos pagado qué queríamos (se refería a los descuentos para personas mayores de 55 años que, para colmo, en nuestro caso, ni siquiera era así; de todos modos, nada justifica semejante comentario).
• Que tenía favoritos…(como si fuéramos niños de cole!)
• Que si alguien quería hacerse guía (como nadie le contestó, dijo: “¡sí, normal”; no entiendo como ejerce esta profesión si tanto la odia).
• Le echó la bronca (como suena) a una señora por levantarse en el autobús, explicando lo peligroso que era (que entiendo que es verdad, pero su eterno problema es la forma de decir las cosas); para colmo, a los dos días, es ella quien que promueve que la gente ande de paseo por el autobús de adelante para atrás, y viceversa, para contar chistes, micrófono en ristre (no hay quien la entienda…; evidentemente considera que lo que ella hace, aunque sea la mayor burrada, siempre está bien).
• Que no tenía obligación de dejarnos en el aeropuerto (al regreso, en Milán), que podía dejarnos donde quisiera o, incluso, en otra terminal! (siempre en tono de amenaza –por eso, otro calificativo que creo le va bien es “vengativa”) ya que esto vino motivado por las quejas de varias personas respecto a la pérdida de tiempo en Milán, que, por su culpa, no pudimos visitar porque nos tuvo dando vueltas de un lado para otro, hasta agotar el poco tiempo de visita que teníamos. Nos animó, por cierto, a que reclamásemos y, en tono chulesco, que lo hiciésemos contra ella, personalmente. Por más que insistíamos en que no era nada personal, ella, erre que erre, que lo hiciésemos contra ella personalmente (y creo que, evidentemente, por una vez, tenía razón).
• También nos dijo que si alguno pensaba que no volvería (a Italia) o, si lo hacía, no sería con la misma compañía (siempre demostró no importarle para nada nuestro bienestar y mucho menos si quedábamos o no contentos con los servicios de Panavisión, no le importaba absolutamente nada). Por cierto, comentó, por si se nos ocurría elegir DIJO EL NOMBRE DE OTRA AGENCIA DE VIAJES, que también “era suyo”; aprovecho la ocasión para preguntarle si es cierto ya que nuestro próximo viaje, en septiembre, teníamos proyectado realizarlo con ESA AGENCIA pero debemos reconsiderar nuestra decisión (aunque hasta ahora viajamos con ESA AGENCIA y no tuvimos problemas pero, por si acaso…)
• En el avión, de regreso a Madrid, le dijo a la azafata que “cómo la ponía a su lado -de una señora mayor del grupo-, que llevaba 7 días aguantándonos” (a grito pelado, como siempre).
• Al conductor del autobús, RETIRO SU NOMBRE (muy bueno, por cierto) le hacía comentarios, micrófono en ristre, como que no nos gustaban ni Italia, ni su comida, ni los italianos; y nada más lejos de la realidad; lo que no nos gustaba eran ella y las comidas de los hoteles (excepto Venecia). Desgraciadamente ESE CONDUCTOR suponemos llevará esa falsa opinión de nosotros (confiemos que ya la conozca y sepa con quien trata ya que le hizo algún otro comentario, a él personalmente, a nuestro juicio, fuera de tono, muy chabacano, muy en su línea).
• No ahorró calificativos negativos contra Zapatero (entre otras cosas por haber, según ella, cerrado el aeropuerto de León), además de relatarnos un encuentro ... en las aulas de la Universidad de León entre él y su esposa cuando ambos estudiaban. Tengo que decir que, lejos de lo que cada uno opine de Zapatero (o Rajoy), esta persona debería tener más tacto y procurar no molestar u ofender con sus comentarios malintencionados a ninguno de nosotros y respetar cualquier ideología política o de otra clase.
También puso a caldo a LA MUJER DE UN FUTBOLISTA… a quien tachó de fea, horrorosa, como un caballo y varios calificativos más. He de decir que, aunque no sea precisamente la persona que más admire, me dio lástima y casi me solidarizo con ella ya que la saña que empleó LA GUIA en calificarla no se justifica hacia nadie. De los pijos no voy a comentar sus opiniones que, además, ¿a quién le importan? Estos son solo algunos ejemplos de su verborrea venenosa. Pero esto no fue lo peor:
• Llamó SUBNORMALES al personal de recepción del hotel de Florencia, varias veces y con rabia, todo a causa de que nos habían despertado un cuarto de hora más tarde (la rabia de su voz no la puedo reproducir).
• En Milán llamó idiota a un compañero que le había dicho (según ella) que podíamos coger el tranvía en un lugar y luego no fue así (era evidente que no podía ser allí ya que, aunque nosotros no conocemos Milán -y gracias a ella seguimos sin conocerlo) donde pretendía que lo cogiésemos nos llevaba en sentido contrario al deseado. Por cierto, allí también nos dijo que no podíamos subir al metro todos ya que, debido a los atentados terroristas, se asustarían al ver tanta gente (53 personas) y cerrarían la estación (de verdad pensaría que nos tragábamos estas películas? Sin comentarios!). El caso es que, gracias a ella, nos perdimos la visita a Milán. Cierto es que llegaba el Giro pero eso no impedía, evidentemente, que pudiese dejarnos en otro lugar y, como decía el folleto, disfrutar de nuestro tiempo libre.

En fin, podríamos contar multitud de situaciones más pero, unas porque ya no las recordamos y otras porque hicimos lo imposible por pasar de ella para que no nos arruinase del todo el viaje, pienso que, como muestra, ya es suficiente. Porque, además, demostró ser una persona bastante inculta (otros compañeros de viaje seguramente le explicarán mejor las “patadas” que dio a la historia), amén de que en mi opinión se comportó de forma prepotente, maleducada, déspota, vengativa y desconocedora de su profesión, la cual, en nuestra opinión, no se merece ejercer.

Muchos de los “viajeros” nos confesaban, cada día que pasaba, que estaban completamente de acuerdo con nosotros y le puedo asegurar que muchos de nosotros no haremos NUNCA MAS un circuito y mucho menos con Panavisión (todo gracias a LA GUIA, no vaya a ser que nos la encontremos…; otros detalles del viaje estoy segura de que serían más llevaderos y hasta perdonables si ella hubiese tenido otra actitud).

Esta persona se notaba que no estaba a gusto en su trabajo y nosotros no éramos más que un incordio para ella. Una noche que nos dejó en el hotel preguntó si sabíamos a dónde se iba ella (como diciendo por fin me libro de vosotros y, repito, el tono no era de broma sino sumamente sincero) y alguien, con, a nuestro juicio, muy buen criterio le contestó que “a freír espárragos”, lo que provocó unas risas generalizadas (ese era nuestro verdadero deseo, aunque sea triste decirlo; en cualquier otra circunstancia las risas estarían fuera de lugar pero, en este caso, era lo mínimo que se merecía, ya había perdido el respeto, a pulso, de muchas personas que sintieron esta oportunidad como un pequeño desahogo).

Al margen de lo que respecta a la “guía” (me parece innecesario incidir más en ello), me gustaría comentar otros aspectos del viaje que, si no fuese por ella, incluso podrían hasta perdonarse ya que, aunque se corresponden con lo ofertado en el folleto, nos parecen mejorables:

• El hotel de Roma “Colony Roma”: su mayor defecto para nosotros y para casi todos los demás, es que la comida era bastante mala y teníamos que comer en un sótano pequeño y muy feo (sin decoración y oscuro), en dos mesas alargadas. Las judías de la primera noche estaban frías, el desayuno no era buffet y carecía de jamón y queso como se ofertaba en el folleto. El hotel era bastante antiguo, aunque limpio, y en él tuvimos que soportar otro inconveniente: el segundo día nos quedamos sin agua caliente, mandaron un “técnico” –una persona con alicates y poco mas- que nos dijo que en 10 minutos tendríamos agua caliente; no fue así, tuvimos que ducharnos, después de una hora, en otra habitación; pedimos que nos cambiasen de habitación e inmediatamente lo hicieron (esto puede pasarle a cualquiera pero sumado a lo que veníamos padeciendo, le aseguro que fue peor).
• El hotel de Florencia “Delta Florence”: Situado a 15 km. de Florencia. Mal comunicado (solo un autobús que tardaba ¾ de hora en hacer el recorrido) y, para colmo, situado en medio de la nada (ni un pueblo, ni un restaurante, ni un bar ni nada). Esto implica que la visita a Florencia se reduzca a la mitad. La comida también bastante mala. No podíamos sentarnos los cuatro juntos, sino que debíamos separarnos y sentarnos en sitios que quedaban libres lo cual, a nosotros, nos pareció muy mal ya que si viajamos juntos es para disfrutar juntos de todo y no con desconocidos.
• El hotel de Venecia “Brioni Mare”: Mejor, aunque bastante alejado. Tengo que decir que, el primer día, por la tarde, le preguntamos a LA GUIA si había autobuses y vaporetos a Venecia y no contestó que “toda la noche, que Venecia no podía quedar incomunicada”. Compramos los tickets (uno para ese día 17,50€ y otro para el siguiente, otros 17,50€). Cogimos el autobús (1 km. hasta la estación de autobuses) con intención de coger el nº5 (20 min.) hasta el embarcadero y, allí, el vaporeto y volver a la hora que nos pareciese oportuno. Pero cuál es nuestra sorpresa cuando comprobamos al llegar a la estación de autobuses que ¡a partir de las 11, dejaban de prestar servicio! Así que utilizamos, cada uno, un ticket de 17,50€ para viajar 1 km. a la estación de autobuses, ida y vuelta (un viaje muy interesante…). No quisimos pensar en ese momento que LA GUIA nos hubiese dado la información mal de forma deliberada, aunque trabajo nos cuesta ahora pensar lo contrario. No nos habíamos apuntado a esta excursión (a Venecia por la noche) con Panavisión dado que, como comprenderán, procurábamos pasar el mayor tiempo posible lejos de semejante personaje.
• Las comidas mejoraron a partir de Bolonia (LA GUIA decía que gracias a ella…). Mucha gente ya se había quejado de ellas.
• El autobús MUY INCÓMODO, poquísimo espacio entre los asientos, para viajar tantos kilómetros y, cuando alguna persona reclina el respaldo, como así nos pasó, y tienes que ir todo el viaje ESPARRADO (literalmente), le juramos que no es plato de gusto. Ya sin reclinarlo dábamos con las rodillas en el asiento de delante, así que puede imaginarse la tortura.
• Las guías locales, tanto de Roma, Florencia como Venecia, muy buenas.

Según publicidad de Panavisión (extraída de la web y del folleto):
Nuestros hoteles de 3*** y 4****, limpios, cómodos, son cuidadosamente seleccionados.
Nuestra forma de operar auto gestionándonos directamente todos los servicios nos permite tener control directo sobre todos ellos y prestar al cliente la mejor atención. Además la compra directa de los servicios redunda en un beneficio en el precio final para el turista.
Tiene más de 200 empleados en plantilla, además de contar con 260 guías preparados académicamente por PANAVISION TOURS. Todos ellos poseen un excelente conocimiento de Europa y se dedican de manera exclusiva a nuestra empresa.
Nuestro Tours incluyen:
• La asistencia permanente de nuestros guías
• Autopullman de lujo durante el recorrido terrestre
• Todas las comidas que consideramos necesarias, pensando en la mayor comodidad del cliente
• Un número amplio de visitas, no sólo de las capitales sino también de otros lugares de no menos interés para obtener un amplio conocimiento del destino. Como ejemplo, basta decir que en el Gran Tour de Europa de 29 días, se incluyen 26 visitas.

En mi opinión, en lo que se refiere a hoteles (sobre todo el de Florencia), algunas comidas (hasta Bolonia exactamente), la guía (SOBRE TODO) y el autobús, su publicidad no se corresponde en absoluto con lo que se nos había ofrecido.
Esta mala experiencia nos ha convencido de NO REALIZAR NUNCA MÁS UN CIRCUITO y mucho menos con Panavisión (no vaya a ser que nos topemos con ESTA GUIA…).

Es terrible decirlo pero nos hemos sentido maltratados psicológicamente y, en ningún momento, como sería normal, clientes de Panavisión, sino personas SECUESTRADAS Y ROBADAS. Nunca un guía nos había tratado tan mal, ni en otros viajes que hemos realizado (ni siquiera en los viajes de estudios del Colegio o del Instituto).

El haber elegido “El Corte Inglés” como agencia de viajes nos daba, a priori, una garantía pero, pasados 3 meses ni Panavisión ni El Corte Inglés se han dignado a contestar.

Juzgad por vosotros mismos y, si elegís un circuito a Italia, con Panavisión, exigid que la guía no sea...LO SIENTO, NO ME ESTÁ PERMITIDO DAR NOMBRES ASÍ QUE....SUERTE, QUE NO SEA ELLA!


PDT. PANAVISIÓN Y EL CORTE INGLÉS SÓLO SE DIGNARON CONTESTAR CUANDO REMITÍ UNA QUEJA A TRAVÉS DE LA OFICINA DE CONSUMO, YA EN ENERO DE 2010, PRECISAMENTE POR ESTO, POR NO HABERME DADO RESPUESTA, PERO CONSIDERAN QUE TODO ESTUVO MUY BIEN....




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Comentarios sobre esta opinión
javpegher

javpegher

31.08.2009 09:59

En mi viaje por Italia, al revés que el tuyo, fui con Condor. También me toco en desgracia una guia mala. No pudimos ver Verona, la Catedral de Siena, a unos compañeros que habían pagado ver Roma de noche los quiso dejar en el hotel.

saranatalias1

saranatalias1

30.08.2009 22:40

excepcional gracias por la opinion

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