Aunque ésta no es para mí la mejor opción para alojarse en Tudela (Navarra), me parece que este hotel tiene las suficientes cualidades como para reseñarlo y tenerlo en cuenta en un viaje a la capital de la Ribera.
Su mayor inconveniente es que no se encuentra, como parece deducirse de su presentación, en la misma ciudad de Tudela, sino que está mucho más cerca de Arguedas, población a unos veinte kilómetros de la capital, por lo que es imprescindible desplazarse hasta allí en coche. Frente a otros hoteles, cercanos a la estación intermodal, estar tan lejos de los nudos de comunicación le resta interés, al menos en mi opinión.
Sin embargo, el resto es bastante aceptable. Está ubicado en un paraje casi mágico, como es Las Bardenas Reales, un semidesierto sorprendente que descubrieron antes que nosotros los franceses y que, desde hace años, tiene mucho turismo nacional e internacional. Las vistas de las Bardenas desde el hotel son espectaculares.
Asimismo, la arquitectura del hotel es sorprendente, pues no es un edificio tradicional el que nos vamos a encontrar, sino un lugar casi de película de ciencia ficción: unos cubos que se integran en el paisaje y que nos recuerdan que Navarra es pionera en el turismo ecológico y rural.
Las habitaciones son acogedoras y presentan las comodidades tradicionales. Si acaso, la recepción es demasiado convencional para un hotel tan singular como éste. Se abrió al público hace unos dos años.
En cuanto al precio, lo contraté por casualidad y me aproveché de una oferta. Me costó la habitación noventa euros la noche (era una doble) y me gustó la experiencia, si bien, debido a su ubicación, no he vuelto a repetir y no creo que lo haga.
Lo recomiendo para curiosos y personas dispuestas a vivir nuevas experiencias (y, claro, con coche).
Ahora sí que va la opinión de este hotel, que está bien ubicado, pues está junto a la Plaza de Toros, cerca de la estación intermodal y a la entrada de la carretera de Zaragoza a Tudela.
Es un hotel bastante convencional, que queda un poco lejos del centro histórico (a unos quince minutos).
Fue renovado hace poco tiempo y, sin ser nada especial, resulta acogedor y suele estar lleno de público nacional y de origen francés. A mí no me gusta apenas, ni la recepción ni las habitaciones, ni el precio (unos cien euros), pues se puede alojar uno igual de bien por menos precio en el Hotel Santamaría o por más y mejor en el AC Tudela.
No lo recomiendo porque es demasiado convencional.
04.04.2009 09:44
jeje perdonado