Hola a todos!
Hace ya un tiempo que escribí una opinión sobre el que entonces era el sistema que empezaba a experimentar, y hoy en día es el de uso habitual en los tres equipos que tengo en casa. Por supuesto, hablo de Ubuntu Linux.
Después de pasado algo más de un año, me gustaría contrastar mi opinión de novato de entonces con la del usuario con algo más de experiencia que soy ahora. No en vano he dispuesto de quince meses para probar, experimentar, hacer, deshacer, indagar y todo lo necesario si bien no para conocer el sistema a fondo, por lo menos sí para desenvolverme con la soltura
suficiente. Me gustaría también ver hasta qué punto se ha cumplido todo lo que en principio este nuevo sistema prometía. Paso a contaros.
***** Evolucionamos
Por supuesto, desde entonces hasta ahora, mi sistema ha experimentado una serie de cambios, empezando por la actualización de la versión de Ubuntu: pasé de Hoary (5.04) a Dapper (6.06). Actualmente existe una más reciente llamada Edgy (6.10), aunque si lo que buscas es estabilidad se recomienda la Dapper, ya que tendrá soporte y actualizaciones para varios años, cosa que las demás no.
Los cambios más evidentes entre mi antigua y mi nueva versión son:
- un lavado de cara (la apariencia visual es más atractiva, y el navegador de archivos y los menús son más completos),
- mayor estabilidad, rapidez de carga y rendimiento (que además se nota a simple vista, no son necesarios engorrosos programas que lo midan),
- versiones más actuales de los programas instalados, y repositorios más actualizados.
Seguro que hay más, pero a simple vista esos son los primeros que saltan.
Y salvando esas diferencias, no hay nada que lo haga diferente en cuanto al manejo. Si tienes una versión anterior es el momento de cambiar a Dapper (si eres osado, incluso a Edgy, aunque yo creo que vale la pena sacrificar un poco de innovación a cambio de estabilidad). Sin miedo.
***** ¡El algodón no engaña!
Quince meses es tiempo más que suficiente para llenar un ordenador de porquerías: restos de desinstalaciones mal hechas, virus, troyanos, spyware,
malware y otras lindezas que en el mejor de los casos hacen al sistema lento y pesado. Por tanto, ha llegado la hora de comprobar qué tal en este punto. Cabe decir que no utilizo antivirus alguno, para Linux hay pocos y los que hay están pensados para máquinas que proporcionan servicio a estaciones Windows. Aunque es cierto que existen virus para Linux, son casi inexistentes, y debido a la arquitectura del sistema no pueden hacer nada sin permiso del administrador, por lo que nos encontramos ante un sistema muy seguro. Tampoco puede escribirse, borrarse ni modificarse un archivo en el disco duro sin consentimiento del administrador, lo que nos pone a salvo de esos programas recalcitrantes que desde internet se nos instalan sin nuestro permiso (y sin nuestro conocimiento) con vaya usted a saber qué aviesas intenciones. Pero no quería creérmelo sin más, quiero comprobarlo por mí mismo.
Resultado del análisis: nada. Ni un virus, ni un troyano, ni un spyware, ni basura, ni nada. Y después de todo este tiempo y de montones de instalaciones y desinstalaciones de programas, el ordenador funciona como el primer día, ni se ralentiza, ni se hace pesado, ni nada, es como si lo hubiera instalado ayer mismo. Recuerdo que cuando utilizaba Windows tenía antivirus actualizado y comprobado con frecuencia, anti spyware, limpiadores de registro y demás herramientas, y aún así de vez en cuando algo se colaba. Pero eso ya es historia, como decían en el anuncio, "el frotar se va a acabar". Un rotundo 10 en este apartado.
***** Instalaciones... ¡que viene el coco!
Posiblemente hayáis oído que el tema de las instalaciones y las desinstalaciones en Linux es terrorífico. Bueno, esto podía ser cierto en distribuciones antiguas, pero ¿en Ubuntu? Hasta mi hija de nueve años instala y desinstala a su antojo.
En Ubuntu disponemos de varias maneras de instalar programas. O bien compilando directamente el código fuente, o bien mediante archivos autoinstalables (.sh, .deb) o directamente desde repositorios. La única que
nos puede dar problemas es la opción de compilar nosotros mismos (los famosos archivos .tar.gz), ya que habrá que seguir una serie de pasos
y además, dependiendo de lo que vayamos a instalar, tendremos que tener una serie de programas instalados para que el asunto funcione. Pero probablemente instalar de esta manera nunca será necesario, a menos que
seamos desarrolladores de software y tengamos interés en conocer el código fuente.
Las otras formas de instalar son por archivos autoinstalables (.sh y .deb). En .sh suelen venir los programas comerciales y propietarios, y .deb es el
sistema de paquetes propio de los sistemas basados en Debian, como es Ubuntu. Se instalan con un doble click, al estilo de los setup.exe de
Windows.
Y finalmente, los repositorios. ¿Que no sabéis lo que es? Lo cuento abajo, en mi antigua opinión. Sólo añadir que es el mejor invento del mundo después del cocido madrileño y la paella valenciana. Fantástico. Es más fácil aún de instalar y desinstalar que el anterior, ya que nos ahorra el trabajo de tener que buscar el programa en internet.
***** Yo juego, tú juegas, él juega...
...pero nosotros no jugamos, al menos no tanto como nos gustaría. Lamentablemente la asignatura pendiente de Linux sigue siendo el tema de los juegos, aunque también hay que reconocer que esto no es achacable al sistema en sí, sino a que los desarrolladores de juegos aún no prestan atención a
nuestro sistema favorito. Y aunque ya hay alguna tímida incursión de los videojuegos comerciales en Linux (las sagas Unreal Tournament y Quake, Doom 3 y Neverwinter Nights, por ejemplo), la inmensa mayoría de los programas comerciales sólo se hacen para Windows. Claro que tenemos multitud de juegos
libres nativos para Linux, pero aunque muchos de ellos son muy divertidos, a nivel técnico muy difícilmente pueden compararse a los juegos comerciales.
También contamos con herramientas para ejecutar juegos de Windows, como es el caso de Cedega, pero tiene tela para hacerla funcionar, no van todos los
juegos, y además es de pago. A mí no me supone mucho problema porque no soy de mucho jugar, pero si me apetece echarme unas partiditas, lo que hago es
arrancar desde Windows. Al fin y al cabo, ya me lo colaron por narices cuando me compré el ordenador, algún rendimiento tenía que sacarle, ¿no?
***** Y lo mejor para el final
Señoras y señores, tenemos el gusto de presentarles... ¡al auténtico escritorio 3D!
Si has oído hablar de XGL y Beryl, ya sabes de lo que hablo. Si no, sigue leyendo...
Con algún que otro contratiempo, pues aún están en fase de desarrollo, conseguí instalar XGL y Beryl. ¿Que qué es eso? Pues son un respectivamente servidor gráfico y una aplicación, que en conjunto proporcionan al escritorio de Linux unos efectos impresionantes y la capacidad de moverse en 3D. Puedes agregar efectos a los menús y a las ventanas, como una apariencia flexible, que se nota cuando arrastras los objetos, y se tambalean como si fueran de goma. Puedes dar a las ventanas el grado de brillo, contraste, cantidad de color e incluso transparencia que quieras, dependiendo de si es la ventana seleccionada o está en segundo plano. Puedes mostrar con un sólo movimiento del ratón todas las ventanas que tengas abiertas, colocadas en orden y en tamaño pequeñito, para que selecciones aquella con la que vas a trabajar (muy útil y muy vistoso para cuando quieres cambiar de ventana).
Puedes poner los bordes de las ventanas transparentes, o puedes dar un efecto fantástico al intercambiador de ventanas (el famoso Alt+Tab). Pero lo mejor está por llegar: el llamado Cubo.
El Cubo gestiona los escritorios de Linux de una manera increíble. Como algunos sabéis, en Linux existe la posibilidad de trabajar con varios escritorios a la vez, por motivos de organización, si tenemos muchas
ventanas abiertas, a algunos nos resulta mucho más cómodo repartirlas entre distintos escritorios para no tener uno saturado. Pues con el cubo podemos
tener hasta cuatro escritorios distintos, uno por cada cara (en las caras superior e inferior no puede haber escritorios, pero sí se permite que coloquemos en ella la imagen que más nos apetezca). Con el ratón, o con las teclas que definamos, podemos girar el cubo a voluntad, para ver el escritorio que nos interese. Podemos arrastrar ventanas de uno a otro escritorio, e incluso dejarlas entre dos de ellos (resulta muy gracioso ver una aplicación, una imagen o incluso un vídeo "doblado" por la arista)
Hay gente que no le encuentra ninguna utilidad, e incluso los que piensan que todo esto es una tontería. Yo creo que todo lo que contribuya a que trabajemos más a gusto con nuestra máquina es MUY útil. También hay gente que alega que debe de consumir demasiados recursos. Pues evidentemente, necesita cierta potencia de vídeo (aunque no demasiada), yo tengo una ATI de 128 MB y va fluido como el agua. Además, tiene la ventaja de que al tirar de tarjeta de vídeo y no de microprocesador, no consume los recursos necesarios para trabajar normalmente con el ordenador, aunque tendremos problemas si
queremos trabajar con ciertos programas que hacen uso del 3D (por ejemplo, algunos juegos o programas de manipulación de imágenes en tres dimensiones).
En ese caso, con desactivar el Beryl, problema arreglado.
Os cuelgo unas imágenes. Como vídeos no puedo poner, os remito a esa página de vídeos que todos conocéis (y que no nombro para no dar publicidad), y os recomiendo poner en la casilla de búsqueda de vídeos los términos XGL o Beryl. Hay montones de ellos, veréis qué pasada.
***** En conclusión...
... que si hace un año recomendaba Ubuntu, ahora me reafirmo. Sin dudar, recomendable a todo el mundo. Dejo mi antigua opinión debajo, para que contrastéis.
Saludos y gracias por leerme!
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OPINIÓN ORIGINAL
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Hola a todos!
Seguramente todos habéis oído hablar de las maravillas de Linux. Que si es más fiable, mejor, gratuito, de código abierto, etc, etc. Algunos lo utilizaréis de forma habitual. Bastantes habréis hecho vuestros pinitos con el sistema en cuestión, y la mayoría lo conoceréis sólo de oídas.
Hasta hace relativamente poco, yo pertenecía a este tercer sector, sí, escuchaba maravillas de Linux pero nunca me decicía a probarlo. Que el Windows en ocasiones patina es innegable, pero creo que todos nos agarramos a lo de "vale más lo malo conocido...". Hasta que un día preferí probar lo "bueno por conocer".
Lo primero fue elegir distribución. Las distribuciones son, por explicarlo sin muchos tecnicismos para quienes no lo sepan, todo el conjunto de software que incluye el kernel o núcleo, común a todas las distribuciones (el Linux propiamente dicho), y los entornos gráficos, aplicaciones, sistemas de compresión de paquetes, controladores, etc, etc, que varían en cada distribución. Algunas de las más conocidas son Redhat, Mandrake, Debian, Slackware, Fedora, SuSE o Ubuntu, aunque hay cientos de ellas.
Mis primeras incursiones en Linux fueron en Mandrake, RedHat y SuSE. Sistemas, los tres, sin duda estupendos. Pero por una u otra razón, ninguno de ellos llegó a cuajar del todo, cierto que venían muy completos en muchos sentidos, pero -tal vez por ser nuevo en esto- adolecían de una complejidad considerable para alguien que venía de Windows. Para mí suponía una traba el instalar y desisntalar paquetes (lo de las dependencias pudo con mi paciencia... las dependencias implicaban que para que un programa funcionase debías tener previamente instalado un software, que a su vez requería de otro, que a su vez...), controladores y en fin, añadir todo aquello que no viniera "de serie". Creo que ese fue el principal problema, aparte de que un percance que en Windows habría supuesto sólo buscar un parche o un controlador e instalarlo, para arreglarlo en Linux suponía una auténtica odisea,y eso cuando me era posible. Ya digo que para usuarios más experimentados esto no supondrá un problema, pero mi paciencia de novato no pudo con ello.
Pero con Ubuntu... ah, amigos, con Ubuntu la cosa cambia.
Para ser franco, diré que sólo instalé el Ubuntu porque leí que era el único Linux que reconocía de primeras la tarjeta inalámbrica de mi portátil (la 2200BG). Con SuSE, la última distribución que tuve, hacer funcionar la inalámbrica fue una misión imposible.
Elegí Ubuntu 5.04, conocida como Hoary Hedgehog. Después de un proceso de particionado e instalación realmente sencillo (aunque hay que hacerlo con cuidado, porque te puedes cargar el Windows si no sabes lo que haces), me encontré con esta pequeña maravilla. La red inalámbrica configurada y funcionando a la primera, y en tres
minutos estaba en internet. Impresionante, teniendo en cuenta que me tiré semanas para no conseguirlo en SuSE. Empezamos bien.
***** Bueno, ya estoy en Ubuntu. Y ahora, ¿qué?
Vale, y ahí estoy yo, más perdido que Wally, intentando hacer mis primeros pinitos. Encontré una serie de desventajas, tales como que en los reproductores no
funcionaban los formatos habituales (MP3, avi, mpeg, etc). La aceleración gráfica tampoco estaba activa (necesaria si quieres jugar o trabajar en 3D), y una serie de problemillas que me echaron un poco p'atrás. En fin, tiremos de Google, a ver qué sale.
Y salió, vaya si salió. Encontré un par de páginas de la comunidad Ubuntu, con guías, explicaciones, foros donde plantear preguntas o encontrar respuestas, pero sobre todo me asombró la magnitud de la información contenida en ellas y el buen rollo entre los foreros, algo que me resultó desconocido en círculos en torno a otras distribuciones. Seguro que lo hay, pero yo hablo de mi experiencia personal, que no fue del todo positiva.
En estas páginas encontré TODO lo referente a corregir las carencias que encontré en Ubuntu al principio, y muchísimas cosas más para ampliar la funcionalidad del sistema, así software y explicaciones paso a paso de cómo instalarlo o cómo hacer funcionar esto o lo otro. Todo sencillísimo y claro, de forma que hasta para un novato como yo apenas supuso un problema.
***** Instalando y desinstalando.
Quizás lo que más favorablemente me sorprendió (tal vez debido a mis experiencias negativas con otras distribuciones) fue la forma de instalar nuevo software. En Ubuntu tenemos lo que se conoce como repositorios, son servidores en internet que alojan una cantidad tremenda de software, todo gratuito. Para instalar algo de los repositorios (software de cualquier clase!), lo único que tenemos que hacer es abrir una consola de texto y teclear:
aptitude install nombre_de_programa
y él solito lo busca, lo descarga, lo instala y lo deja listo para funcionar, con sus iconos correspondientes en los menús correspondientes, si procede. De forma que, cuando termina, con pinchar en el iconito creado, ya tienes el programa funcionando. Para desinstalar, lo mismo, pero cambiando el install por remove. En fin, que se acabaron mis penas a la hora de instalar y desinstalar. Puedes hacerlo también por el método tradicional (busca en internet, descarga, compila, etc, etc...) pero contando con herramientas como ésta, ¿para qué te vas a complicar la vida?
***** Impresiones y futuro.
Ubuntu ha cambiado mi forma de ver Linux. Hasta ahora, pensaba que estaba muy bien para trapichear y eso, pero no como una alternativa seria a Windows, debido a sus limitaciones (bueno, para ser francos, debido a las mías). Pero hace ya un tiempo que enciendo el ordenador y no echo en falta ninguna de las funcionalidades de Windows, es más, en según qué cosas la máquina funciona mejor (lo he notado sobre todo en fluidez y en estabilidad). Sólo entro en Windows a jugar, y por poco tiempo, ya que también hay emulación para los programas Windows en Ubuntu, aunque aún no he profundizado lo suficiente en ese sentido, pero todo se andará. Por lo demás, Ubuntu trae TODO lo que estoy acostumbrado en Windows, y además todo gratuito y perfectamente legal. Tengo un OpenOffice (como el Office de Microsoft pero gratis, y además compatible con éste), GIMP (el equivalente a PhotoShop), herramientas de programación a punta pala, e incluso programas de menor entidad, como Messenger y eMule (no con esos nombres, pero compatibles 100%). Y lo que no tienes, te lo descargas de los repositorios. Además, visualmente es mucho más bonito que Windows, y si juegas con los temas, los fondos de escritorio, las transparencias o los complementos visuales que te puedes bajar, tendrás un entorno gráfico precioso. En dos palabras, im-presionante.
Claro que todo no van a ser ventajas. Aunque esto cada vez es menos problema, Windows aún resulta más fácil de manejar si eres de los que usa el ordenador lo mínimo, o si tu idea de informática se reduce a mover el ratón y abrir y cerrar ventanas. Porque reconozcámoslo, en facilidad de uso todavía gana Windows. Aunque a este paso, que las tornas cambien sólo será cuestión de tiempo.
En resumen, fantástico sistema y altamente recomendable si quieres una alternativa seria al monopolio del señor Gates. Si sólo usas el ordenata para lo mínimo y nada más, y no te gusta enredar, no te recomiendo que salgas de Windows. Pero si tienes tiempo, ganas, y sobre todo curiosidad por ver que Microsoft no es lo único, ni mucho menos lo mejor, amigo, este es tu sistema operativo.
Saludos y gracias por leerme!!
15.02.2007 14:54
A mí Hoary con mi portátil me está dando más quebraderos de cabeza que un cambio de sexo... a ver si evoluciono a Dapper y me va mejor, porque tengo entendido que trae drivers que me faltan. Un saludo, la opi es excepcional sin duda.
08.02.2007 13:29
Voy de cabeza a por Ubuntu. Ya estoy deseando llegar a casa.
23.01.2007 13:31
Fantastica opinion. Algo malo se cuece en Güindous. NICO