Sobre mí:Viajera, estudiante, amante de la vida :)
usuario desde:05.10.2009
Opiniones:6
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En mi viaje a Italia este agosto pasé primero por Nápoles, y este hotel es de las pocas cosas que me gustaron de la ciudad (más adelante haré una opinión de la misma).
Está situado en la Piazza Garibaldi, junto a la estación de tren. El edificio es muy bonito, tipo palacio, como se aprecia en la foto. Las habitaciones son modernas y grandes, con suelo enmoquetado, y decoradas en tono verde pálido y dibujos de polichinelas (uno de los símbolos de Nápoles). Una de las cosas a destacar es el baño, muy espacioso, limpio, con bidé, doble lavabo y ducha moderna y muy grande: no tiene plato sino suelo inclinado, el grifo con termostato. Todo ello impecable y limpísimo, el baño lucía brillante.
El dormitorio tenía una cama de matrimonio enorme, una mesa de cristal pequeña, y la típica mesa de trabajo con una tele plana no muy grande. Algo bastante curioso es que encima de cada mini-mesilla hay un sistema por el que se pueden apagar o encender las luces que quieras pulsando el botón correspondiente: se controla la iluminación de la habitación y del baño desde la cama. Para suplir el pequeño espacio que queda en la mesilla tras poner el teléfono y el sistema este, encima de la cama hay un estante en el que podéis colocar cosillas. El aire acondicionado es el punto flojo del hotel: la rejilla está situada muy arriba y a pesar de estar al máximo, casi no sale aire. No os moriréis de calor, pero tampoco os refrescaréis...
La situación del hotel es ventajosa por céntrica y a la vez inquietante: por la plaza se ven mendigos, prostitutas, ladrones que venden lo robado en una esquina... El único supermercado que había en la plaza y en el que no teníamos más remedio que ir a comprar parecía que era propiedad de unos mafiosos. No os podéis imaginar las pintas de los dependientes, alguno de los cuales fumaba al lado de la comida con pose chulesca sin dejarte coger las cosas. Pero en fin, esto es algo que lamentablemente puede verse por casi toda la ciudad. Vamos, que había malas pintas, pero a pesar de ello nosotros no tuvimos problema. Eso sí, cuidado con los bolsos y las cosas de valor. Y cuidado también al cruzar, los napolitanos son de los conductores más incívicos que hay por Italia: son capaces de atropellarte aunque estés cruzando con el semáforo a tu favor, y no frenan al verte sino que hasta aceleran más! -más sobre esto en mi próxima opi sobre Nápoles-.
El buffet es muy bueno, mucha variedad y la comida aceptable. Unos camareros atentos y amables te ponen la bebida que les solicites, el resto ya te lo ventilas tú, por así decirlo. Todo excelente.
En resumen, una buena opción para quedarse en Nápoles.
12.10.2009 19:32
No sabía que Nápoles era así. saludos!!
12.10.2009 16:43
No esta mal