REFLEXIONES PREVACACIONALES

5  29.07.2010

Ventajas:
Poderlas disfrutar

Desventajas:
Lo bueno siempre tiene un precio

Recomendable: Sí 

pedroemilio

Sobre mí: elbuhoentrelibros.blogspot.com .es/

usuario desde:07.11.2006

Opiniones:1636

Confianza conseguida:235

Comparte esta opinión en Google+
Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 33 miembros de Ciao

Quiero con esta opinión despedirme de vosotros por cierre de temporada. Y sobre las vacaciones de este año, el único lugar disponible es este, que tiene más peligro que la piel blanca de un nórdico recién llegado a España y durmiendo la borrachera en una playa mediterránea bajo el sol de mediodía, porque se trata del debate del mes.
Aunque de debate tiene poco la exposición de nuestros planes y proyectos. Debate sería si se planteara:
-¿Playa o montaña?
-¿Turismo rural o urbano?
-¿Turismo activo o tumbado a la bartola?
-¿Turismo nacional o al extranjero?
-¿Al Norte o al Sur?
-¿En coche propio o en transporte público?
-¿Hotel, apartamento, camping o casa propia?
-¿Contratado por agencia, por Internet o de particular a particular?
-¿Con la familia o sólo la pareja?
-¿Días sueltos, por semanas o por quincena (que lo del mes completo es ya una utopía laboral y presupuestaria)?

Ante tanta opción, ¡que complicado parece organizar las vacaciones!. Son muchas las opciones, muchas las decisiones que hay que tomar, decisiones además que no son en la mayoría de los casos individuales sino que hay que compartir con el resto de los integrantes de la unidad familiar.

Antes de empezar a desgranar las opciones, una consideración general:
Las vacaciones modernas son un invento de la sociedad de consumo. No dejan de ser un producto más que han de vendernos a toda costa (o montaña).
De entrada han conseguido grabar con tinta indeleble en las mentes de los consumidores un mensaje: Necesito irme de vacaciones. No es sólo el hecho de tener vacaciones, sino el de "irte" fuera, porque si no parece que te falta algo.
Hasta tal punto salir en vacaciones se ha convertido en un producto de consumo, que parece que el que se queda en casa es un desgraciado, un don nadie.

Por lo tanto hay que hacer lo que sea para salir de vacaciones, aunque ese "lo que sea" implique un crédito o pagar las vacaciones a plazos, con unos intereses abusivos que ríete tu del Mibor, durante el resto del año.
El caso es salir, que ya se encargará luego tu lengua de convertir una estancia de tres días en otra de dos semanas. lLa larga caminata hasta la playa en cruzar la calle. el buffet precocinado, recalentado y repetitivo del hotel en una delicia para gourmetes. El bochorno de la habitación en una temperatura deliciosa. La terraza bajo la ventana de tu habitación con el personal borracho montando bronca hasta las tantas de la madrugada, en un remanso de paz y tranquilidad. Y por supuesto, los niños no estuvieron con una otitis la mitad de las vacaciones y tuviste que perder dos mañanas enteras con ellos en el médico. De lo que de mojar ni siquiera te mojaste en la playa porque había más medusas en el mar que niños salpicando arena, ni una palabra.

Lo cierto es que el ser humano está en plena decadencia física. La frase más corriente en estos días es: Necesito irme de vacaciones. (Obsérvese que se dice irme, casi como si de una fuga se tratase, en lugar de tener).
Me pregunto cómo habrá podido sobrevivir mi padre, que hasta casi los sesenta años solamente salió de vacaciones una vez y fue para casarse. Pero no es que no saliera, es que tampoco tenía vacaciones. Y ahí está a punto de cumplir ochenta años y sigue hecho un pimpollo.

Las vacaciones son uno de los mayores avances de la clase obrera frente a la patronal. Claro, que la patronal no es tonta, que hasta a los esclavos les daba el día de descanso semanal, no tanto por cumplir el mandato divino de descansar hasta el séptimo día, sino para que no le reventaran antes de tiempo.
Por eso en muchos casos nuestras vacaciones no son elegidas libremente cuando nosotros queremos, sino impuesta por la empresa, que en la mayoría de los casos, determinan que sea en verano, no por generosidad a sus empleados, sino porque es cuando su rendimiento es menor y son menos necesarios.
Tampoco es generosidad el repartir las vacaciones a lo largo del año, algo que ya vengo haciendo, aunque sea por decreto ley desde hace más de quince años. Por eso tengo Semana Santa, unos días en Navidad y tres semanas en Agosto. Al final sales por los mismos 22 días laborables del convenio, aunque repartidos en tres tandas.
A mi me encanta este sistema, pero como decía no es generosidad de la empresa, sino que saben que de ese modo el empleado rinde mucho más a lo largo de todo el año, no sea que nos estalle alguna neurona por el camino.

Dicho todo lo anterior, he de reconocerlo claramente: Necesito unas vacaciones. Julio ha sido laboralmente muy duro (las temperaturas no han contribuido a hacerlo más llevadero) y he acabado mental y físicamente muy cansado. Necesito parar, para poder seguir acelerando en Septiembre (en realidad en Agosto, con una semanita final tan de traca como esta última de Julio).

Hoy es por fin el último día y mañana mismo cambio de áires y de rutina, rumbo a unas vacaciones que espero sean una gran experiencia.
Porque las vacaciones no dejan de ser una experiencia de vida, y como tal pueden servir para desarrollarte como ser humano o dajarte tan muerto como antes.

Porque lejos de ser un ente abstracto, las vacaciones son un ente vivo que evoluciona con nosotros y nuestras circunstancias. Evoluciona y nos hace evolucionar.
Nada tienen que ver aquellas vacaciones veraniegas de mi infancia, todo el verano en casa de mi abuela en La Palma, con libros, el campo y algún día de playa, con mis vacaciones actuales.
Ni tampoco con aquellas primeras vacaciones "independientes", con un grupo de amigos, una tienda de campaña, el saco de dormir, unas latas de comida, una mochila, prácticamente sin un duro en el bolsillo, pero con unas inmensas ganas de disfrutar de la vida.
Ni la de mis primeros años de casado, el año que podía, que eutre el nacimiento de mis hijos y uo tener un duro, no siempre era posible. Fueron unas vacaciones de tienda de campaña, coche, saco de dormir y parque-cuna. Bien es verdad que los campings no costaban lo que ahora.
Mejoró la cuestión económica y algún año fuí a un apartamento. Una época en la que lo raro era alquilar los apartamentos por quincenas (ya no digo por semanas), sino el mes entero. Los precios evidentemente eran otros.
Luego pasé a veranear a Costa do Cuñao, que se compró un piso en Alicante y para allí que.me iba en el mes de Julio, aprovechando que estaba libre., pues mi cuñado iba en Agosto

Los críos crecieron y empezaron a liberarme. Por fin las vacaciones podían ser lo que yo quería. Siempre habíamos ido a las playas del Mediterráneo, menos una incursión en Galicia poco satisfactoria para los críos por el tiempo. Mi mujer no soporta el sol en la playa ni con fotoprotectores, y yo que hasta debajo de la sombrilla me pongo más que moreno negro, me aburro en la arena y el agua. Poder pasar de ir a la playa y al Mediterráneo ha sido una auténtica liberación.

¿Cuáles son mis vacaciones ideales? Ahora que puedo en la medida de lo posible elegir el dónde, que no el cuándo (por decreto las tres primeras semanas de Agosto), intento en la medida de lo posible huir del calor, por lo que Extremadura (me encanta en Mayo), Levante o Andalucía quedan descartados.
¿Playa? Si la hay para darse un paseo por la mañana vale, pero es un añadido, no lo que busco.

Lo que a mi mujer y a mi nos gusta, a ser posible con temperaturas inferiores a 30° C, es un turismo activo y gastronómico-cultural, que cada rincón de España tiene sus peculiaridades gastronómicas (que bien se come en muchos de nuestros pueblos) y sus vinos de origen.
Este año en que por cosa de la crisis han diminuido las salidas al extranjero y la subida del dólar ha disparado el precio de algunos viajes, incluso aumentando el precio en más de 200 euros sobre lo firmado, me voy fuera.
No voy de rico, simplemente me apetecía mucho y Portugal es más barato que España.
Llevo pues semanas consultando guías, libros e Internet. Por eso desde aquí muchas gracias a nuestros compañeros de Ciao Itaca213 y FjRedondo cuyas guías de Lisboa viajarán conmigo.


A disfrutar toca, que la vida son cuatro días y las oportunidades hay que aprovecharlas y vivirlas, dando gracias por que se nos presenten. Que ya me pasó un año que con las maletas preparadas para salir al día siguiente, hubo que ingresar a mi suegra para una operación a vida o muerte y claro, fin del viaje (que no de las vacaciones).


Lo más importante de todo: no os olvidéis de volver, que aquí os estaré esperando con alegría. Porque paso de síndromes postvacacionales, un lujo para los ricos, que bastante tenemos los curritos con volver al trabajo tras las vacaciones y que la empresa no haya echado el cierre y conservemos nuestro puesto de trabajo.
Comparte esta opinión en Google+
Enlaces Patrocinados
Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios sobre esta opinión
dextrosa

dextrosa

03.10.2010 17:16

Parece que comentarte esta opinión a estas alturas no tiene mucho sentido, pero coincido en muchos aspectos con lo que comentas. Espero que disfritárais en Lisboa, ya me pondré al día con esas opiniones.

JAVIERE28

JAVIERE28

08.09.2010 20:46

De vuelta con la valoración :P

JAVIERE28

JAVIERE28

07.09.2010 16:38

Esas dudas creo que nos surgen a todos y tienes mucha razon en lo que cuentas. Espero que te lo pasaras genial porque la opcion fue muy buena. Volvere con nota que ando sin saldo :P

Escribe tu comentario

máximo 2000 alcanzado

  Publicar el comentario


Evaluaciones
Esta opinión sobre Vacaciones de verano ¿Cómo pensáis disfrutarlas este año? ha sido leída 240 veces por los usuarios:

"excepcional" por (45%):
  1. JAVIERE28
  2. valdebebas
  3. sistertwo
y de usuarios adicionales 12

"muy útil" por (55%):
  1. dextrosa
  2. ACALCEDO
  3. wrara
y de usuarios adicionales 15

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.