Llevo una racha en la que los libros que leo comparten además de un inteligente y vivo sentido del humor al más puro estilo británico, unas historias en las que esos parientes tan curiosos que resultan ser los tíos o tías de los protagonistas, seres disolutos y llenos de grandes historias para contar, pueblan las páginas de dichos libros.
Si hace poco hablaba de Roald Dahl y el libro “Mi tío Oswald” una opi que lamentablemente no ha leído ni el gato por que por casualidades de la vida el día que la escribí no funcionaban las alertas, cosa que me molesta no porque la opi fuera mía si no porque considero que dar a conocer los libros de Roald Dahl es tanto una obligación moral como una autentica delicia, por lo que humildemente vuelvo a recomendar dicha opi.
Ahora el libro que me ocupa “Viajes con mi tía” pertenece a otro grande en esto de la literatura, Graham Greene, un escritor que ha engrandecido sus obras consideradas “menores” esas en las que las que se da el más puro humor, ironía y mucho fondo detrás de una historia que en apariencia lo único que intenta es entretener.
Pero yo no estoy de acuerdo en que sus obras con mas humor sean ciertamente “menores” No en vano comencé mi andadura por la literatura de Greene con “Nuestro hombre en La Habana” y después de algunos libros le toca el turno a este.
Realmente no es uno de los libros mas conocidos del autor, pero no por eso es menos recomendable, ni mucho menos.
Las historias de Green, por lo menos las que he leído, que no son muchas aún, tienen en común, un personaje de vida metódica y sin grandes emociones que, por variadas circunstancias, cambia radicalmente.
En este caso el cambio viene de la mano de la tía del protagonista, el día del entierro de su madre que es además la hermana de dicha tía.
Aquí empieza una historia pintoresca, pero también una revolución en la vida de este pacifico banquero retirado cuya mayor afición son las dalias.
Primero un pequeño lío con la urna de las cenizas de su madre, causado por el hombre negro que vive con su tía y que según vemos no es realmente su mayordomo si no un amante.
Y es que nada puede sorprendernos de la tía Augusta. Y se nos va mostrando su peculiar forma de pensar, sus maravillosas historias y en realidad su forma de vivir de una manera más “activa” de la que el protagonista soñaría jamás.
Tenemos una historia de cenizas de un difunto mezcladas con hierba, viajes más o menos intrépidos en los que la meta parece ser el viaje en sí, no tanto el destino. Tenemos chanchullos de aduana, lingotes de oro ocultos de la manera más original, muchachas díscolas que aparecen en trenes que ya no son lo que eran, historias sobre lugares con sofás, personajes peculiares…
Y en todo este proceso el protagonista ve y siente sobre todo que no ha vivido.
Y eso es más palpable en cuanto que tía Augusta primero con sus historias y luego con su propia actitud muestra que la vida hay que beberla hasta los últimos sorbos.
Aunque en principio podríamos pensar que el mensaje es positivo, divertido y sin grandes complicaciones, la cosa toma otro color en el tercer viaje.
Es ahí donde vemos que no todo tiene ese toqué superficial, esa sensación de divertimento, es entonces cuando se nos queda una sensación agridulce.
Porque en realidad la lección de este libro es que en realidad todos pasamos por la vida pensando en que tenemos que vivir. Unos intentan alargar esa vida viajando y viviendo experiencias constantes que hacen que la vida como digo parezca más larga. Otros dejan pasar ese tiempo con tranquilidad. Pero hagamos lo que hagamos el final siempre llegará. Todos acabaremos llegando a “la habitación del baño”. Si queréis saber a qué me refiero, más vale que leáis el libro. Porque leer a Greene ya es por descontado una autentica delicia.
15.03.2009 23:39
Veo que te estás dedicando a las obras de Roal Dahl, quizá la próxima que nos comentes será Boy???
13.03.2009 15:03
He leído algún libro suyo, pero desconocía la existencia de éste.
09.03.2009 17:58
Parece interesante. No conozco al autor, aunque me suena que hay uno que tiene un nombre parecido en mi biblioteca (un libro sobre mitos). BS!!