Viridiana - DVD

Imágenes de la comunidad

Viridiana - DVD

Director: Luis Buñuel - 90 min - Actores: Silvia Pinal, Fernando Rey, José Calvo, Francisco Rabal, Margarita Lozano, José Manuel Martín, Luis Heredia,...

> Ver características

94% positivo

7 opiniones de la comunidad

Opinión sobre "Viridiana - DVD"

publicada 03/02/2017 | Mariarosaria
usuario desde : 21/03/2012
Opiniones : 379
Confianza conseguida : 44
Sobre mí :
☆*★*☆☆*★*☆
Excelente
Ventajas Película ambigua, barroca, irreverente
Desventajas La mezquindad del ser humano
excepcional
Argumento
Personajes
Calidad de dirección
Banda sonora
Comparada con películas semejantes es:

"VIRIDIANA EN BUSCA DE LA SANTIDAD"

Viridiana - DVD

Viridiana - DVD

¤°´’`**´’`°¤© (¯`•´¯) ©¤°´’`**´’`°¤ ARGUMENTO


La novicia Viridiana está a punto de tomar los votos religiosos cuando su tío, Don Jaime, la invita a visitarlo. Él es su único pariente vivo, ella lo vi una sola vez y es reacia a ir a la finca. El abadesa la empuja para que acepte.
Don Jaime vive en una finca con un par de sirvientes, Ramona, su hija Rita y el vaquero Moncho.

Cuando Don Jaime ve a su sobrina, está impresionado por la semejanza con su difunta esposa.
La noche antes de dejar la finca, para volver al convento, Viridiana, agradecida a su tío para el apoyo financiero, acepta a regañadientes la extraña petición de llevar el vestido de boda de la tía muerta, pero cuando Ramona le dice que Don Jaime quiere casarse con ella, está horrorizada.
Ramona pone el somnífero en el vaso de leche de Viridiana. La joven se duerme profundamente y es transportada en la habitación de Don Jaime, que tiene la intención de violarla, pero en el último momento tiene remordimientos, y no lo hace.

A la mañana siguiente Don Jaime dice a Viridiana que la violó, para que no pueda regresar al convento, pero sólo para confesar la verdad poco después : “Te ofendí solo con el pensamiento". Ella rechaza su petición de perdón y Don Jaime se suicida ahorcándose.

Profundamente perturbada, Viridiana decide de no volver al convento. En cambio acomoda algunos mendigos y un edificio de la finca. Viridiana les da de comer y se dedica a la enseñanza de la moral, con la desaprobación de Moncho, el viejo vaquero de Don Jaime. La joven ve en los mendigos la posibilidad de fundar una nueva comunidad basada en la subversión de los valores actuales, como la riqueza y el hedonismo.
Sus buenas intenciones, sin embargo, están destinadas al fracaso.


En la finca llega Jorge, junto con su novia Lucía, y comienzan a renovar el lugar en ruinas. Lucía se da cuenta de que su novio, como Don Jaime, anhela a Viridiana, y pronto lo abandona.
Al igual que su padre, Jorge trata de seducir a Viridiana, que se niega firmemente.


¤°´’`**´’`°¤© (¯`•´¯) ©¤°´’`**´’`°¤© SPOILER


Cuando Viridiana y Jorge tienen que salir de la finca para ir a un notario, los pobres deciden de entrar en la casa, en principio sólo para dar un vistazo, pero delante del lujo y el abundante suministro de alimentos, la situación degenera rápidamente en una orgía blasfema de comida, sexo y el alcohol.

Cuando Viridiana y Jorge regresan a casa están disgustados por el caos en el que todo se precipitó y son agredidas por los mendigos.
Jorge trata de salvar a Viridiana de la agresión de un mendigo, pero otro mendigo le golpea en la cabeza con una botella, dejándolo inconsciente en el suelo.
Dos mendigos intentan violar Viridiana, pero Jorge atado, es capaz de convencer a uno de los dos hombres, el Leproso, a matar el otro, salvando a la joven, mientras Ramona llega con la policía.

En conclusión Viridiana se suelta el pelo y llama a la habitación de Jorge, tal vez aceptando el cinismo pragmático de su primo: "Por la primera vez que te vi supe que tarde o temprano habías jugado las cartas conmigo", y la insta a unirse a él y Ramona.
Es muy elocuente y no deja lugar a otras interpretaciones.
Viridiana, cuya naturaleza humana es corruptible, falla. Cree en la santidad pero no es capaz de ayudar a los pobres, ya que no ataca las causas del mal.


¤°´’`**´’`°¤© (¯`•´¯) ©¤°´’`**´’`°¤© (¯`•´¯) ©¤°´’`**´’`°¤


El guión de "Viridiana" es de Luis Buñuel y Julio Alejandro, aunque las referencias abordan el mundo literario de Benito Pérez Galdós.
La historia es la de la novicia Viridiana que después de haber renunciado a entrar definitivamente en el convento, acomoda, en la casa de su tío suicida, un grupo de mendigos, tratando de poner en práctica la caridad evangélica pura, y el director de cine mantiene el equilibrio, la complejidad y la belleza a los más altos niveles.

"Viridiana" es definida por muchos como la obra maestra de Buñuel porque encarna toda la simbología y la cinematografía del director.
La película es una de sus más espirituales, pesimista y más simbólica, también una alegoría sobre Jesús, por el fracaso de su misión y la incapacidad de la santidad.
La bondad de el hombre no existe, todos son cínicos y poco generosos: esto al final aprende el alma pura de Viridiana.

Al final tenemos que resignarnos a la imposibilidad de cualquier salvación: no hay espacio para los salvadores, Jesús Cristos y santos en el universo de Buñuel.
Es un universo infinitamente trágico, un agujero negro para cada bondad, humanidad y rayo de luz.
En "Viridiana" la crítica a la Iglesia y la parodia de la religión, toman dimensiones elevadas. La película es inquietante, los personajes se describen con claridad y los símbolos detallados.
La película está configurada en términos de una conversión, desde la espiritualidad hasta la mundanería. Buñuel no perdona incluso las clases bajas de la sociedad, destacando la carencia radical de humildad y gratitud.

La película se abre con la imagen de un claustro de un convento mientras escuchamos las notas de "Allelujah" de Händel.
Un grupo de niños caminan dos por dos en línea, conducidos por algunas monjas.
La abadesa ordena a la novicia Viridiana de abandonar el convento para una última vez antes de tomar los votos religiosos, para visitar a su tío, Don Jaime.
"Acabo de recibir una carta de tu tío. Él no puede venir cuando vas a tomar los votos".
Viridiana indiferente: "Muy bien, Madre".

La abadesa se asombra por la falta de preocupación de la joven. Ambos comienzan a caminar a lo largo del claustro.
"Apenas lo conozco. Lo vi una sola vez, hace algunos años. Ni siquiera puedo recordarle".
"En cualquier caso, te pide de ir".
"No quiero salir por el convento, Madre".
"Me temo que la salud de tu tío no es buena. Él es tu único pariente y debes decirle adiós antes de tomar tus votos. Seguramente nunca lo volverás a ver".
"¿Pero porqué él quiere verme?………No tengo ganas de volver a ver el mundo, pero si me ordena de ir…..".
"Intenta ser cariñosa con tu tío", anima la complacientes abadesa a la dudosa Viridiana.

Buñuel después de abordar con un zoom el primer plano del rostro de la joven que se prepara mentalmente para el viaje, se pasa al primer plano de las piernas sucias de la pequeña Rita (hija de la criada Ramona), que salta a la cuerda, mientras que detrás de ella, un hombre la mira: es Don Jaime.
La niña está despeinada, sus ojos brillantes y sus labios húmedos. Ella muerde su labio inferior. Don Jaime se acerca a ella, mientras que se oye el ruido de un caballo y de un carro que se para. Rita mira hacia el carro.

"Eso es suficiente por hoy, Rita. ¿Te gusta la cuerda que te di?", dice Don Jaime a la niña que entrega la cuerda a el hombre, que la cuelga en un clavo fijado al tronco de una gran árbol.
Luego vuelve su atención al carro y comienza a caminar juntos a Rita, mientras que Viridiana baja y el conductor le entrega la bolsa.
La conversación continúa entre los personajes, mientras la cámara se centra en los pies, característica recurrente en toda la película. Ellos hablan de sus relaciones indirectas en el pasado y Don Jaime menciona el parecido prodigioso entre la novicia y su fallecida esposa, Doña Elvira, tía de Viridiana.

Por la noche, en la habitación de Don Jaime, un primer plano nos muestra los pies de el hombre en los pedales de un armonio: sus manos están tocando una pieza de música sagrada, mientras que Viridiana, en su habitación, se quita el vestido y luego se sienta en el borde de la cama para quitarse las medias negras. Sus piernas, blancas y de forma perfecta, aparecen en plena luz, luego lleva un camisón largo y reza arrodilladas ante un crucifijo de madera áspera y una corona de espinas, un martillo y clavos.
La criada Ramona, mirando a través del ojo de la cerradura, informa lo que ve a Don Jaime, que sigue tocando el armonio.
El montaje alterna lo "estriptís" de Viridiana y los pies de Don Jaime en los pedales de su armonio, creando un efecto voyeurista.

A la mañana siguiente Viridiana, entra en el granero, quiere ordeñar una vaca, pero su pudor le impide hacerlo.
Luego llega Don Jaime, mientras Viridiana está en el gallinero para tomar los huevos, y la informa de la existencia de un hijo natural de su juventud, Jorge.

El reloj marca las dos de la mañana. En la oscuridad y el silencio de la villa Don Jaime está sentado frente a un gran baúl de madera. Su expresión es impasible. Él está mirando el traje de boda de su esposa Elvira. Don Jaime saca las diferentes partes del traje y mira algunos de ellos por un momento: el velo, el corpiño, la falda, a corona de flores, las zapatillas de raso.
Con el corsé de satén en sus manos va hacia el espejo y mira su cara. El fuego de leña en la chimenea hace resaltar sombras en las paredes.

Oye un ruido repentino y rápidamente esconde el corsé que había envuelto alrededor de sí mismo y se dirige a la puerta.
Él ve pasar Viridiana, descalza, frente a él. La joven no parece notar su presencia y sigue caminando hacia el salón, con su cesto de costura.

Viridiana tiene los ojos abiertos pero la expresión en su rostro es fría, lejana. La mujer se siente en un sillón cerca de la chimenea. Don Jaime sigue los movimientos de la joven con una expresión de consternación y sienta frente a ella.
Él ve que Viridiana es sonámbula y hace todo para evitar hacer ruido. El camisón de Viridiana está desordenado y su pierna está descubierta. Don Jaime mira fijamente la carne blanca, incapaz de apartar la mirada. Está visiblemente agitado.

Viridiana toma las cosas en el cesto, agujas, bolas de lana, madejas y los echa al fuego. Pero sus ojos no ven lo que sus manos están haciendo. Don Jaime con tristeza cierra los ojos.
Viridiana, ahora arrodillada frente el fuego, toma puñados de cenizas y las puso en el cesto.
Luego se levanta y camina lentamente a la habitación de Don Jaime. Él después de un momento de vacilación, sorprendido, la sigue.
La joven llega a la cama y vacía el cesto de cenizas sobre la manta, cerca de la corona de flor.
Viridiana sale de la habitación de Don Jaime y entra en la de Doña Elvira.

A la mañana siguiente Don Jaime, entristecido por la inminente salida de su sobrina, pide a Ramona que hacer algo para detenerla. Ella promete ayudarlo y Don Jaime parece tener en mente un plan.


¤°´’`**´’`°¤© (¯`•´¯) ©¤°´’`**´’`°¤© PERSONAJES


VIRIDIANA es una novicia que después del suicidio de su tío, deja el convento y con el sentido de culpa y decide de convertirse en benefactora de los mendigos.
La gratuidad del mal no es percibida por Viridiana, que confía en los mendigos que está ayudando, y al final la joven mujer, se suelta el cabello y llega a un acuerdo con el mundo.

Viridiana está en su totalidad dedicada a Dios, y deja el convento para realizar, de manera radical, sus ideales de consagración poniéndose al servicio de los mendigos.
Ella parece poseída por una fe de hierro, con su mirada a menudo ausente, a veces en éxtasis.
Cuando recibe la noticia de hacer visita a su tío, Viridiana no está contenta. No siente cariño por su tío, pero la abadesa le recuerda la importancia de la gratitud cristiana.

A su llegada, Viridiana se da cuenta que la finca de Don Jaime, es bastante descuidada, estéril, carente de cualquier actividad y, en una conversación con el hombre, confirma su disinterés afectivo por él, y la intención, una vez cumplidas las formalidades típicas de una visita de cortesía, de volver al convento.
Viridiana, durante su estancia debe cumplir con las ambiguas peticiones de su tío, que nota su extraordinaria semejanza con su difunta esposa.


DON JAIME es el dueño de tierras no cultivadas y invadidas por la maleza, y representa una clase social en claro declive, un curioso anacronismo en los tiempos caracterizados por el progreso.
La finca de Don Jaime tiene sus propios secretos y está aislada de todo y de todos y asiste impasible al paso del tiempo, en una total ausencia de conflictos. Pero Don Jaime tiene un pasado ambiguo: un pecado de juventud le dio un hijo natural. La trágica muerte de su esposa ha sido una herida en la cual construyó una serie de rituales, en un intento de asegurarse una precaria estabilidad espiritual.

Su formación conservadora, religiosa es probablemente aristocrática, como demuestran sus propiedades y los objetos, entre los cuales pasa su existencia.
La vida ociosa de Don Jaime, se desarrolla de forma natural y con repetición perezoso hasta la llegada de Viridiana, con su evidente parecido con su esposa muerta y su impactante inocencia.

Paradójicamente, un aspecto llama la atención en en el trágico personaje de Don Jaime: su sentido del humor, la distancia que a veces puede traer respecto a su papel y sus dramas diarios.
Y por lo tanto cuando toma la decisión de suicidarse, burlonamente lleva la mano a los labios y sonríe, en una mueca perversa extrema, inspirada por lo que está escribiendo en ese momento.
Aunque la imagen elude, la narración explícita en retrospectiva: Don Jaime está elaborando, en un estado de aparente desesperación, lo que pretende ser su testamento, con lo que deja un legado de sus bienes a Viridiana y Jorge.

La segunda parte de la película es el resultado de la trama urdida por Don Jaime, para asegurarse que su nieta será "poseída" por uno de sus descendiente.
Si la psicología de Don Jaime parece traerlo de vuelta a los modelos trágicos, y cierto que no le falta un cierto humor, capaz de calmar los momentos más patéticos.


RAMONA es la criada sumisa y obediente, transformada con los años en una persona de familia. No sabemos nada acerca de su pasado, de su condición de viuda.
Ramona encarna la mujer que se anula a la voluntad de su jefe.
Sin embargo, esta cancelación del deseo será remitido con el desarrollo de la película, sobre todo en la segunda mitad.
La mujer comparte el mundo creado por Don Jaime, aunque nada nos asegura que lo haga por su decisión.
Tal vez es el hábito, tal vez es el sentido del deber de los criados por sus dueños, ya que Don Jaime es un hidalgo en desgracia, pero todavía se aferra a las convenciones de la nobleza.

RITA la hija de Ramona, una niña que interpreta la inocencia infantil y la pureza, en la imagen bucólica representada por la finca.
Salvaje y juguetona, Rita es como un animal que no sabe nada de la escuela o de las tareas del hogar.
A pesar de esta apariencia un poco salvaje e inocente, la niña esconde al menos dos puntos oscuros, o, más bien, Buñuel arroja sobre ella dos rompecabezas que no se resuelven.
El primero se refiere a la relación que la une a Don Jaime, quien le dio una cuerda para saltar y a él le gusta mirar sus pequeñas piernas sucias, mientras que salta.

El segundo se refiere a la repentina e incomprensible protagonismo que adquiere Rita, frente a la mirada Don Jaime.
Muy pronto la niña le dice a Viridiana que la vio desnuda detrás de la ventana. A continuación, inexplicablemente tiene un presagio, "un toro negro", justo en el momento en que Don Jaime, arrastrado por sus impulsos, está para poner en práctica su plan para abusar de Viridiana drogada.

Rita es la única a ver y entender lo extraño beso de Don Jaime a Viridiana, y ella sigue teniendo el "privilegio" de contemplar la espantosa escena en que el hombre sube en un árbol.
Buñuel utiliza, de manera escandalosa, una niña, para poner en escena el voyeurismo y la necrofilia.

JORGE llega a la finca, en los planes de Don Jaime, en una expiación parcial de su pecado de juventud y la de transformar Viridiana en una mujer sexualmente activa y sumisa.
Jorge es el portador de valores estrictamente opuestos a las convicciones religiosas de Viridiana.
Si Viridiana podría compartir con Don Jaime la renuncia a este mundo, su retirada en una dimensión espiritual o su ansiedad de la santidad (aunque los dos personajes ponen en práctica esas creencias de una manera diferente), no hay nada en los principios de Viridiana, compatibles con los de Jorge.
Jorge es un hombre muy racional, muy práctico, independientemente de las convenciones sociales. Piensa en el progreso desde el punto de vista racional y burguesa.

El hombre es un libre pensador, anticlerical y ambicioso, que trata el sexo y la compañía femenina con capricho y, sus objetivos en la vida se identifican con el éxito y el placer, en lugar de la privación y el dolor.
Él es un hombre de su tiempo, escéptico y hedonista, no presta atención a los demás y mucho menos a todo lo que no se puede ver ni tocar.

La primera visita del joven a la habitación de Viridiana es muy explícito: fuma un cigarro emitiendo grandes bocanadas, se sienta en la cama de la mujer, la reprocha y la mira directamente a los ojos, fingiendo sorpresa y bromea para los fetiches religiosos y la atmósfera ascética en la que eligió de vivir.

Nada puede unir a ellos, excepto la voluntad de un difunto que los designó sus herederos.
Una escena muestra de manera ejemplar la oposición entre los dos personajes y sus proyectos de vida: el montaje paralelo compara la productividad de la tierra, aumentada por medio de las máquinas y la oración de el Ángelus dicha por Viridiana y sus mendigos.

Jorge también causa una ruptura en el orden feudal de la casa: por un lado, perturba incomprensiblemente Viridiana, por otro lado da rienda suelta a la pasión latente de Ramona.
Él hurga en los rincones más recónditos de la casa, hurgando en todos los cajones y muebles, mirando cada objeto que puede ser útil, arrancándolo por el sueño donde yacía por los tiempos de Don Jaime.

Jorge llega acompañado por su novia Lucía a quien no parece dedicar demasiada atención y que muy pronto "despide", cuando ya no es necesaria, ya que su objetivo es claramente lo de conquistar a Viridiana. Mientras tanto se contenta de Ramona sólo para pasar el tiempo.
Jorge es el motor de destrucción en la estabilidad de la casa y, al mismo tiempo, un detonador de los deseos.
El hombre impondrá en la finca su ley militarista y productiva, lo que demuestra que su pragmatismo es la única forma viable en el futuro y, en consecuencia, Viridiana tendrá que aceptar con sumisión su ley sexual.


LOS MENDIGOS cada uno de ellos aporta su contribución al microcosmos, que en su conjunto conforman: la representación de los vicios, la encarnación de los defectos físicos y pecados, cada uno tiene su propio lenguaje, sus propios gestos.
Todos juntos forman una micro-sociedad con su orden, sus jerarquías, sus funciones, sus exclusiones, sus leyes, sin duda, diferentes de las que se aplican en el mundo exterior, no escritas, pero bien conocidas y respetadas por todos.

En este sentido, el nivel más alto de la jerarquía está ocupado por Don Amalio, el ciego. No es casualidad que este personaje ocupa el lugar de Cristo en el banquete.
Don Amalio es un irascible y cuando se siente burlado por Enedina, que considera su mujer, da rienda suelta a la catástrofe final.

Otro personaje que ocupa un lugar de honor en la jerarquía de los pobres es Don Ezequiel, con la venerable barba y que no pierde el control de sus reacciones y sabe siempre mantener la compostura; su lenguaje es rebuscado y pomposo, como si hubiera estudiado.

Entre los personajes femeninos se encuentra Enedina, mujer primitiva, pero con una buena fe.
Madre de un niño, sexualmente "temeraria", y violenta cuando se desata su ira, como se muestra en la furiosa discusión con una de sus compañeras.

El Poca es un alborotador, un bromista impenitente que nunca pierde la oportunidad de poner el resto de los personajes uno contra el otro o vilipendiarlos a los ojos de Viridiana, tratando así de debilitar la confianza que la mujer ha depositado en ellos. Será él la causa de la devastación final que tiene como protagonista a Don Amalio.
La riqueza de el Poca está en sus habilidades únicas: "Sólo soy bueno para hacer reír a la gente." Tanto es así que cuando Viridiana reúne el grupo para comunicar que pronto trabajarán, un primer plano de el Poca, expresa sin dar lugar a dudas, la improbabilidad de la perspectiva.

Incluso El Cojo y un carácter muy especial en la película. Muy pronto lo vemos representar su benefactora como la Virgen, pero luego, cuando se encuentra en su ambiente, libre de la mirada vigilante de los señores, se convierte en una especie de brazo armado de los mendigos.
Con gran facilidad maneja el cuchillo delante de sus compañeros.
Es un criminal en el verdadero sentido de la palabra, el único en el grupo de comete actos reprochables con orgullo y convicción.

La distinción es de gran importancia. Los otros mendigos carecen de un código moral, son irresponsables, incluso crueles y desagradecidos, pero ninguno de ellos comete delitos graves.
El Cojo, sin embargo, pone en peligro el Leproso con el cuchillo, y no tiene dudas en aprovechar la oportunidad favorable para robar, y cuando Jorge se entera, también lo amenaza con un cuchillo. Nadie como él es el fracaso social de la caridad cristiana de Viridiana.

El Leproso es un personaje de inusual riqueza semántica e ideológica. Sufre la falta de solidaridad de los otros mendigos, sus crueldades, sus desprecio.
En este sentido, es lo opuesto del Cojo. No tiene la psicología de un criminal, pero es más bien un auténtico amoral.
Es con el carácter del Leproso, que Buñuel destruye cualquier teoría optimista que atribuye el mal a los defectos estructurales de la sociedad y la confianza en la bondad humana y, en particular, la posibilidad de una utopía social (si no religiosa) para los menos privilegiados.

Este desgraciado, obligado a caminar arrastrando una lata de anunciar su presencia, carece de sentimientos.
Dos de sus actitudes serían suficientes para probarlo. El primero es el gesto afectuoso para una paloma, que termina siendo su única compañera, mientras que camina en el parque de la finca, lapidado por sus compañeros, disgustados por su enfermedad. Este desafortunado y marginado transfiere su afecto en la paloma. Esta concesión al melodrama en Buñuel no es más que la premisa de la desilusión más despiadada.

Por lo tanto, un poco más tarde, en medio de la juerga, vemos el Leproso poner el disco de Händel y, en sus notas, salir por la habitación de Don Jaime, llevando el vestido de novia, y, sin embargo, en el momento de mayor entusiasmo, echar las plumas de la paloma, que lleva debajo la chaqueta.
De esta manera cruel termina su amor por el animal, junto con nuestra simpatía por este marginados entre los marginados.


¤°´’`**´’`°¤©©¤°´’`**´’`°¤© LA CRUZ, CORONA DE ESPINAS, CLAVOS Y MARTILLO


En "Viridiana" nunca aparece directamente la figura de Jesucristo, sin embargo, su presencia, o más bien su ausencia, se percibe en diferentes momentos durante el desarrollo de la película.
Numerosos son los objetos y situaciones que evocan la figura de Jesucristo.
Las imágenes repetidas de la cruz, la corona de espinas, clavos y martillo, aparecen en la película y asumen un valor mayor que la representación simbólica de los valores cristianos.

Desde la famosa caja rayada de "Un perro andaluz" (1929), hasta el bolso de "Ese oscuro objeto del deseo" (1977), el objeto para Buñuel recuerda presencias antiguas, legados culturales, en alusión al inconsciente: es como se un objeto va a traer el peso de una civilización, o de una moral.
El objeto es capaz de atraer, ejerciendo fascinación y seducción.

El crucifijo, la corona de espinas, los clavos y el martillo no son simplemente objetos, porque en sí mismos, están cargados de un valor sagrado, conferido oficialmente por la tradición eclesiástica, que transforma todos los objetos en religiosos. En la película emanan la energía estereotipara de la educación cristiana más conservadora, que transforma la mortificación del cuerpo en una necesidad y la penitencia en una virtud.

Estos objetos no están ahí para recordar directamente el dolor y el sacrificio de Jesucristo, sino más bien la civilización, que en el dolor y el sacrificio, construyó los valores que son la base de la moral cristiana y que Buñuel, sin duda ha "sufrido" en el colegio de los Jesuitas, donde fue enviado por su familia, cuando era un niño.
Son las imágenes de rejas de los conventos, miradas compasivas, actitudes de compostura y renuncia al mismo tiempo, que están "detrás" a las imágenes de la cruz, la corona de espinas y el martillo.

Pero también hay una especie de comunión entre Viridiana y Jesucristo, que parece apareceré en cualquier momento por la almohada con los objetos que lo recuerdan y lo representan.
La oración también asume la forma de una especie de macabro ritual de contacto espiritual con los muertos.

En las últimas escenas de la película, Buñuel refuerza la ambigüedad simbólica de las imágenes, con una imagen de Viridiana de rodillas, de perfil, vestida de blanco, mientras que ruega delante de una almohada sobre la que están apoyados una cruz, un martillo, una corona y clavos: una composición típica de las pinturas de los siglos XIV y XVI, sobre el tema de la Anunciación.

Viridiana en la izquierda de la pantalla, ocupa la posición del arcángel Gabriel, la figura de la Virgen está ausente, reemplazada por los objetos simbólicos: Viridiana encarna al mismo tiempo la figura del arcángel, de la Virgen y la feminidad sensual. A continuación, la imagen desaparece en un fundido a negro.
La corona de espinas es arrojada a la hoguera por Rita, la hija de la criada Ramona, cuando Viridiana reconoce su cuerpo de mujer y entra en la habitación de su primo para un juego de cartas para tres.

Jorge, hijo ilegitimo de Don Jaime, llega en la finca como heredero, y en un diálogo que va a marcar la separación con su amante Lucía, vemos al hombre manipular constantemente objetos: un reloj, un pequeño bolso, un crucifijo en plata. El crucifijo en realidad es un cuchillo, que Jorge utiliza para abrir el reloj.
Es el éxtasis de los objetos, junto con la metamorfosis final del crucifijo/cuchillo. El crucifijo se convierte en cuchillo, en un elegante ejemplo de reversión blasfemo, un sello distintivo de las películas de Buñuel.


¤°´’`**´’`°¤© (¯`•´¯) ©¤°´’`**´’`°¤© EL ÁNGELUS Y LA ÚLTIMA CENA


En la segunda parte de la película, Viridiana dedica su vida a la caridad, la transformación de una parte de la casa de su tío en una especie de asilo para los pobres y los mendigos. El reclutamiento de ellos, cerca de la Iglesia, donde la mendigan, parece adquirir los rasgos de los Apóstoles llamados por Jesús.
Interesante es la escena de el Ángelus en la que Viridiana está de pie, rodeada por los mendigos que rezan en diferentes posiciones.
Una composición que recuerda las representaciones populares de las parábolas que Jesús hace a los apóstoles.

"La Última Cena" de Leonardo da Vinci, aparece de repente, sin ninguna justificación narrativa, pero todavía confirma que Cristo está allí, en el aire, protagonista invisible de la película.
La representación de la obra maestra de Leonardo es fiel al original en cuanto a la representación y la posición de las figuras en el espacio, pero no conserva la misma luz, la misma concepción del espacio, la misma relación entre las figuras y el espacio.
Los comensales parecen venir directamente desde el lado oscuro del mundo de Goya y Velázquez.

La escena de la cena es un ejemplo de la contaminación del proceso de filmación utilizado por Buñuel en sus películas, que opera en todos los códigos de expresión.
El lugar central de Jesucristo está ocupado por el mendigo Don Amalio, ciego, con naturaleza violenta, que en un ataque de rabia, como Cristo en el templo, golpea y destruye lo que se encuentra en la mesa, dando lugar a la degeneración de la cena.
Un niño llora, dos mujeres tienen una pelea, un leproso pone sobre el gramófono "Hallelujah" de Händel, mientras que baila, llevando el corsé y el velo de novia de la difunta esposa de Don Jaime. Otros se unen al baile, borrachos, mientras que otro mendigo ataca a una de las mujeres detrás del sofá.


¤°´’`**´’`°¤© (¯`•´¯) ©¤°´’`**´’`°¤© CONCLUSIONES


"Viridiana" la película que mejor expresa los temas de Buñuel. La película muestra el surgimiento de la clase trabajadora contra el declive del aristocracia parasitaria.
En su implacable eficiencia, en su sobriedad, su rigor, su lucidez y precisión, Buñuel "observa" Viridiana en su piedad, en su fe, su caridad y virtud de la castidad.

Buñuel recicla símbolos religiosos, reliquias de Cristo, la hipocresía de la Iglesia, la complaciencia de la burguesia, los símbolos eróticos y sexuales.
Hermosa la alegoría de Jesús, por el fracaso de su misión y la incapacidad de la santidad
No hay blasfemia sino una mirada despiadada a un mundo que no se puede salvar.
Buñuel no perdona a nadie en el mundo de los pobres y reacciona sin piedad en contra de la idea utópica, compasiva y socialista, no por razones religiosas, sino sociales.

La película de Buñuel, es compleja y se puede interpretar desde muchos ángulos, como todas las expresiones artísticas que se basan en el lenguaje surrealista y de psicoanálisis clásico de esos años

"Viridiana" además de ser una obra maestra de la historia del cine y de la carrera de su director, posee un valor singular y simbólico en la historia del cine español: marca el final de una década y el comienzo del Nuevo Cine Español.


¤°´’`**´’`°¤© (¯`•´¯) ©¤°´’`**´’`°¤© (¯`•´¯) ©¤°´’`**´’`°¤©


Año - 1961
Duración - 90 minutos
Dirección - Luis Buñuel
Guión - Luis Buñuel, Julio Alejandro
Fotografia - José Aguayo
Música - Gustavo Pittaluga
Reparto - Silvia Pinal - Viridiana
Fernando Rey - Don Jaime
Francisco Rabal - Jorge
Teresa Rabal - Rita, hija de Ramona
Margarita Lozano - Ramona
José Calvo - Don Amalio
Luis Heredia - Manuel "El Poca"
Joaquín Roa - Don Ezequiel
José Manuel Martín - El Cojo
Victoria Zinny - Lucia, novia de Jorge
Lola Gaos - Enedina
Juan García Tiendra - José "El Leproso"
Sergio Mendizábal - El Pelón
Rosita Yarza - Abadesa
Francisco René - Moncho, el viejo vaquero de Don Jaime

¤°´’`**´’`°¤© (¯`•´¯) ©¤°´’`**´’`°¤© PREMIOS


1961 - Festival de Cannes - Palma de oro

Evaluaciones de la comunidad

Esta opinión ha sido leída 312 veces y ha sido evaluada un
100% :
> Cómo evaluar una opinión
excepcional

Su evaluación sobre esta opinión

Comentarios en esta opinión

  • DreamingStreaming publicada 27/03/2017
    Amo esta película, excepcional! un beso
  • j.carlos1903 publicada 20/03/2017
    Parece muy peculiar, diferente,habrá que darle una oportunidad. enhorabuena por el diamante, merecidísimo
  • psychoalicante publicada 05/02/2017
    no la conocía
  • ¿Te ha gustado esta opinión? ¿Tienes alguna pregunta? Identifícate con tu cuenta Ciao para poder dejarle un comentario al autor. Entrar

Productos similares más buscados

Información técnica : Viridiana - DVD

Descripción del fabricante del producto

Director: Luis Buñuel - 90 min - Actores: Silvia Pinal, Fernando Rey, José Calvo, Francisco Rabal, Margarita Lozano, José Manuel Martín, Luis Heredia, Joaquín Roa

Características técnicas

Nombre: Viridiana

Formato: DVD

Título original: [MEX, ESP] Viridiana , 1961

Año: 1961

Director: Luis Buñuel

Actores: Silvia Pinal, Fernando Rey, José Calvo, Francisco Rabal, Margarita Lozano, José Manuel Martín, Luis Heredia, Joaquín Roa

Duración: 90 min

Idiomas: Dolby Digital Mono: Español

Subtítulos: Español, Inglés, Francés

Género: Humor negro, Cine Iberoamericano

Ciao

Incluido en Ciao desde: 10/07/2002