Me dijo que toda esta pesadilla acabaría. Que acabaría pronto. Que todo volvería a la normalidad en menos de una semana.
¿Qué normalidad, doctor? ¿La mía?
Se lo contesto yo. No, mi normalidad no era. Ha pasada ya un mes desde que "me recomendó" someterme a "La prueba". Un mes desde su "estate quieto, todo irá bien".
No se que me inyectó. Pero me inyectó algo, eso lo se. Algo que sin duda iba a solucionar mi problema de inseguridad. Algo que jamás encontraría en otra consulta, que jamás ningún laboratorio podría sintetizar. Algo que me ha convertido en otra persona, no en otro ser.
Una cosa si que debo decirle. Su prueba surtió efecto. Ya no soy ese hombre inseguro que vino a su consulta, que no sabía si llamar a la puerta o volver a la calle, que no se atrevía a dar el nombre a su enfermera por miedo a que lo usara junto a su sonrisa para… asuntos personales. En eso es usted un genio, doctor.
Supongo que ha oído y ha leído lo del "cartero empalado" de la semana pasada, o lo de la "asistenta descuartizada". Pues bien, le escribo para que no haya un "eminente doctor destripado en su consulta". Sí, he sido yo. Su creación. Ese monstruo binario, incapaz de pensar y razonar cuando está bajo presión. Incapaz de discernir entre lo que está bien o mal.
Estos momentos en los que aún puedo pensar como antes, me van bien, aunque creo, que poco a poco, irán a menos. Por eso escribo todo lo que pienso, lo que decido. Es muy útil, ¿sabe? Sobretodo para después, cuando vuelve su monstruo. Él solo tiene que leer. Leer y actuar.
Por cierto, espero que esta carta le llegue con el tiempo suficiente para que se prepare. No se cuando le vendrá a visitar, pero le aseguro que vendrá, aunque solo sea para que conozca y pruebe "su creación".
Personalmente siempre me ha apasionado la ciencia. Supongo que el hecho de que entrara el mundo de la literatura con mal pie (unos profesores un poco nefastos) colaboró en ello.
De todas formas, por mucha pasión que sienta hacia ella, creo que para mí, siempre será 'esa gran desconocida'. Sobretodo, cuando uno entra en contacto con su vertiente más química, como bien podría ser en el experimento que os he contado en la introducción de hoy, y que tampoco está tan alejado de la temática que el bueno de Dean R. Koontz nos cuenta en su último libro publicado en España, "Visiones".
Apareció, creo recordar, a comienzos de mayo de este 2005, aunque, y me revienta tener que decirlo, en Estados Unidos llevaba ya 3 años publicado (desde el 2002), pero que le vamos a hacer. Dichosas editoriales.
Bueno, la cuestión es que, desde que me enteré (como viene siendo costumbre con Dean Koontz, a través de sms), hasta que lo tuve entre mis manos, creo que no pasó ni una semana. Y es que no hay como tener un autor fetiche, para que uno se lance a comprar todo lo que publica, aunque luego, como en esta ocasión, no sea tan buena la obra, como la crítica indica.
A ver, al tajo…
"Visiones" de la una forma más que curiosa. Dylan, uno de los protagonistas se está dirigiendo a por la cena, mientras su hermano Shep, se ha quedado en la habitación del motel de carretera donde se hospedan, haciendo un puzzle. Todo parece de lo más normal, hasta que un ruido contundente y el olor de las cebollas con queso caliente inundan el olfato de nuestro protagonista. Un extraño personaje se ha encargado de dejarlo fuera de combate.
Al despertar se encuentra atado en la silla, mientras su hermano continúa haciendo el puzzle a toda velocidad. Todo parece normal, si no fuera por sus ataduras, y por ese extraño hombre que se le acerca con una gran jeringa repleta de una "sustancia" desconocida.
Poco después mientras Jillian se aleja de la máquina expendedora de refrescos, también se encuentra con el personaje, el cual sin dudarlo también le da a probar su medicina. Su extraña "sustancia".
Sin quererlo ni beberlo, Jillian y los hermanos O'Connor se conocen en el parking mientras pretenden huir, del lugar y del lunático de la jeringa. Mientras discuten y recuerdan lo que el personaje les ha contado: "La sustancia es psicotrópica", "Le hace diferente a cada uno"… "no te matará, pero te pueden matar por ella"
"no te matará, pero te pueden matar por ella"
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Sí, los tres han sobrevivido a la inyección. Están aturdidos pero están vivitos y coleantes.
El desconocido doctor le ha robado el coche a Jillian, y mientras discuten si acuden o no a la policía, para denunciar todo lo que les ha ocurrido, ven a lo lejos como estalla el coche de Jillian, acorralado por un montón de todoterrenos (Suburbans). El lunático de la jeringa tenía razón, la sustancia no les matará, pero les pueden matar por ella. Tienen que irse de allí, y rápido.
"Le hace diferente a cada uno"
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Durante su huida el motel, nuestros tres protagonistas van descubriendo a que se refería el extraño doctor con esa lacónica frase.
Dylan O'Connor, el mayor de los hermanos es el primero en notar los cambios. Sin saber como, las cosas le hablan. Le hablan las barandillas, los tenedores, lo billetes… todas cosas le cuentan como era la gente que los había tocado. Cuales eran las sus ideas, que habían hecho… que iban a hacer. La verdad una auténtica pesadilla.
Jillian Jackson. De todo el grupo quizá es la menos afectada, o por lo menos, los efectos de la sustancia son menores, solo tiene 'premoniciones'. Jejeje, ¡glups!... ¡y digo solo!
Shep O'Connor. El pequeño del grupo. El débil, el enfermo. Quizá por eso, y solo por eso, es de los tres protagonistas, el que la sustancia le provoca unos efectos más radicales. El joven Shep es capaz de doblar la realidad, y moverse en el continuo espacio-tiempo, como si se encontrase a bordo de la Enterprise de Picard.
"La sustancia es psicotrópica"
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Amigo Dean, la sustancia puede que no fuera psicotrópica, pero a ratos, mientras leía "Visiones", tuve la sensación que algo, si te tomaste ;o).
No, ahora dejando la broma.
"Visiones" la considero un poco, una novela rara. Rara sobretodo comparada con el resto de obras que he leído de Koontz. Hasta el momento me había encontrado con un conjunto de obras marcadas básicamente por dos puntos:
1) Un ritmo narrativo alto desde la primera página hasta casi la última.
2) El desenlace, habitualmente sorprendente, se producía un par de capítulos antes del final, dejando al lector con babeando como un tonto.
Pues bien, bajo mi modesto punto de vista, en esta ocasión, no lo consigue. Ni consigue mantener el ritmo (pasa de momentos trepidantes, a tostones que no pintan absolutamente nada en el desenlace), y ni mucho menos sorprender. Lo intenta (evidentemente no os diré como), pero… ains… esperaba un poco más.
Bueno, para ir acabando, que hoy la cosa me ha salido más larga que una barra de pan sin mantequilla, sin tomate y sobretodo, sin jamón, os diré que no me arrepiento para nada de haber leído "Visiones" y ni mucho menos que pase a ampliar mi biblioteca particular, es más, lo considero un libro perfecto para esa sana y noble tradición que tenemos algunos, de leer un rato antes de apagar la luz y empezar a soñar… dormidos.
¡¡Hasta otra!!
08.12.2005 13:15
"Sorry", no me quedan exceps... estupenda opi (como siempre). Un saludo.
28.10.2005 21:49
Me ha resultado entrer'¡tenida de leer. Excelente opinión.
12.10.2005 19:18
Parece un buen libro, ya lo cazaré pro ahí. ¡Un saludo!