Historia de egoísmos y soledades

3  08.07.2004

Ventajas:
Buena calidad artística

Desventajas:
Deprimente, destila pesimismo

Recomendable: Sí 

Detalles:

Argumento

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Confianza conseguida:9

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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 19 miembros de Ciao

Mucho me temo que, una vez mas, me va a salir una crítica heterodoxa; una de esas opiniones en que lo que han visto los ojos ajenos no coincide con lo que vieron los míos. Y es que, desde aquellos lejanos años de mi infancia en los que acostumbrábamos a ir a las sesiones que entonces llamaban de "cine forum", tengo una acusada tendencia a considerar, a enriquecer mi opinión diría yo, con los valores humanos que transmite la película, si es que hay alguno. Vivo además en una ciudad, Valladolid, en la que desde hace casi 49 años se celebra un acontecimiento cinematográfico, la SEMINCI, que hasta hace bien poco utilizaba como baremo para la calificación de películas, además de los méritos artísticos, los valores humanos que transmitían. Por desgracia, éstos hoy día son irreconocibles, cuando no son abiertamente negativos y destructores.

La crítica es casi unánime en resaltar la calidad artística de esta comedia negra, cuarta incursión en el cine de la directora danesa Lone Scherfig, que cuenta la historia de un curioso triángulo formado por dos hermanos Harbour y Wilbur y una madre soltera, Alice, que con su hija Mary inicia una convivencia con el primero. Wilbur tiene verdadera obsesión por suicidarse, sin que el guión de la película nos ofrezca una motivación válida. El trauma de su niñez que la película insinúa carece de verosimilitud. Harbour y Alice son perdedores natos, seres maltratados por la vida, pero el primero es un optimista desbordante, modelo de responsabilidad y amor conyugal, paternal (aunque la hija no sea suya) y fraternal, llevando a Wilbur a vivir con ellos y dedicando su vida a evitar que éste consume el suicidio. Pero en toda esta historia de lucha contra la soledad, de esfuerzo por construir una familia, de lucha contra la muerte, el perdedor será... Harbour.

Hay muchos que quieren ver en el personaje de Harbour el contrapunto a su hermano, que sirve a la directora para encender una luz guía en el tono general acongojante y oscuro de la película, destacar el amor como factor que empuja al compromiso y dar sentido a la vida hasta el punto de disuadir del suicidio.

Yo por el contrario, desearía no haber ido nunca a ver esta película. A pesar de los, para mí excesivamente valorados rasgos de humor, resulta una película fría, depresiva, desasosegante y que transmite un pesimismo existencialista. Como alguien ha escrito, se sale de ella como si a uno le hubieran llenado los bolsillos con piedras. Una advertencia para aquellos ingenuos que esperen otra cosa o se dejen engañar por la calificación de "comedia" puede ser que está apoyada por la productora de Lars von Trier, el autor de "Dogville", tan genial como amargo y demoledor.

Hay quien considera como un acierto que Scherfig sepa tratar el tema de la muerte, que en realidad es la verdadera protagonista del filme, con un desenfado muy lejano a la trascendencia que se suele dar al tema en los países mediterráneos. Pero yo soy de uno de estos países, estoy imbuido y orgulloso de su cultura, y no puedo estar de acuerdo. Pienso que, muy a pesar de su directora, lo que le queda al espectador no es la historia de Wilbur, el hombre que quería suicidarse, sino la de Harbour, su hermano, que representa los valores que siguen siendo los pilares de la sociedad, de cualquier sociedad, nórdica o mediterránea. Y al ser el perdedor, el fracasado de la película, su fracaso es un poco el de todos nosotros. Es frustrante.

Sin pretenderlo, Scherfig ha hecho un retrato de la Europa moderna, y en general de la sociedad occidental, que ha creído que la defensa de los derechos individuales y sociales pasaba por el rechazo a la familia, al sacrificio, a la fidelidad, a la generosidad y al compromiso. La semilla del egoísmo quedaba así bien instalada. Un egoísmo que, lo triste es que necesite de la generosidad y sacrificio de otros para que el mundo no se venga abajo. Alguien, como Harbour, tiene que poner su esfuerzo para apuntalar esta sociedad. Es su personaje uno de los mejores que hemos visto últimamente en el cine.

A pesar de los muchos Harbour que hay en el mundo, no pasa mucho tiempo sin que un informativo nos cuente que un anciano ha sido encontrado muerto en su casa cuando llevaba una semana en ese estado. Esto no lo dice la película, lo dice cualquier telediario. Lo que sí dice la película, por boca de sus personajes, como cimiento de una convivencia redentora de la soledad que todos ellos padecen es que "es bonito que las personas se unan cuando no tienen a nadie". Escasa motivación para sostener una convivencia. Ya ni siquiera se habla de amor.

Otras dos pinceladas más para definir este cuadro. El padre de Harbour y de Wilbur murió asistido solícitamente por el primero. La fría e hiriente opinión de Wilbur cuando lo comenta con su hermano es decir que "al final solo babeaba". Una opinión que nos prepara, si duda, para una dureza de corazón que no por común deja de dar escalofrío. Pero la escena que más me heló la sangre es aquella en la que, después de celebrar la cena de Nochebuena (que por cierto hizo Harbour porque ningún otro sabía hacerla), la familia deja volver al hospital a uno de sus miembros solo en un taxi, sabiendo que va a morir de un cáncer de páncreas en estado terminal.

Con el final, totalmente previsible, intolerable, tampoco puedo estar de acuerdo. De él, a mi juicio, solo se puede hacer una interpretación bastante frívola que no comparto, "ama y haz lo que quieras". No hay otra.

Si esto es la Europa postmoderna que ha empezado por el centro y norte del continente, creo que no se debe menospreciar la cultura mediterránea. A lo mejor es conveniente que sigan existiendo los Pirineos.

Desde el punto de vista estrictamente artístico y cinematográfico, la película es muy correcta. Lo importante no es la historia que cuenta en ella, a la que se pueden poner muchos reparos, sino cómo está contada. Su directora, la danesa Lone Scherfig, de 45 años, fue seguidora de los postulados del manifiesto Dogma, que en esta película abandona, aunque no totalmente, para seguir una forma de rodar más clásica, con lo cual la sale una película sencilla, fácil de seguir y comprender, con unos personajes quizá demasiado esquemáticos, pero muy digna. La dirección de actores es magnífica, razón por la cual el trabajo de los actores y actrices del reparto, a pesar de ser para mí casi totalmente desconocidos, realza la película.

Lone Scherfig, en su corta carrera ha cosechado una gran cantidad de premios, siendo, quizá el más importante el Oso de Plata del Festival de Berlín del año 2001 por su película "Italiano para principiantes" que la lanzó a la fama.

Los actores, como ya he indicado, muy bien dirigidos, se mueven y comportan de forma muy natural. El ambiente frío y sombrío de Glasgow, donde fue rodada, sin duda ayudó a todos a meterse en su papel y al director de fotografía Jorgen Johansson a retratar la historia con los tonos adecuados a esta dura historia de perdedores. Consigue una muy buena fotografía con poco movimiento de cámara pero con unos encuadres muy cuidados y precisos.

Adrian Rawling, conocido por su papel de padre de Harry Potter, hace un magnífico papel en el personaje de Harbour, el hermano optimista. Jamie Sives, un actor de series de televisión en Escocia y residente en Madrid hasta hace poco tiempo, da vida Wilbur, el inmaduro, egoísta y cínico aprendiz de suicida. Su trabajo en el filme fue recompensado con el Premio al Mejor Actor en la última SEMINCI de Valladolid.

El resto del reparto lo forman, Shirley Henderson y Lisa McKinlay como la mujer de Harbour y su hija, Julia Davis como Moira, la enfermera jefe, que evidencia a veces de forma cómica sus ganas de encontrar pareja y Mads Mikkelsen como el Dr. Horst, el médico que se duerme durante las terapias de grupo a las que asiste Wilbur. Este actor tuvo una intervención breve como actor porno en la película "Torremolinos73", a la que como muchos recordareis hice una muy dura crítica en el momento de su estreno.

En resumen, una película que deprime, una muy negra comedia-drama-tragedia danesa, según se mire. La definición dependerá de los ojos con que la mires y tu grado de implicación con el tema. Por eso, si te la encuentras en la cartelera y no tienes otra opción mejor que disfrutar ese día, no te la tomes en serio y disfruta con los ligeros rasgos de humor que la película tiene y con su buena realización. Desde luego, en honor a la verdad diré que en ningún caso aburre.

Saludos a todos mis lectores y gracias anticipadas por vuestros comentarios que espero no sean muy agrios. Ellos son un estímulo para que, de vez en cuando, me olvide de mis problemas y me siente a compartir con vosotros mi opinión sobre alguna película que me haya dejado huella.

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Comentarios sobre esta opinión
MINAYAI

MINAYAI

25.12.2004 19:58

Totalmente de acuerdo, con el preambulo sobre la pelicula. En efecto, la modernidad, conlleva al parecer, una enorme carga de egoismo y de falta de valores, altamente contagiosa. Personalmente, sigo prefiriendo nuestra entrañable cultura mediterranea, mucho más humana y sociable. El mundo futuro, no nos deparará un aumento de humanismo, sino todo lo contrario, de éllo estoy plenamente convencido, lamentablemente. Respecto a los valores artisticos del film, tambien estoy muy deacuerdo , aunque eso, en el fondo, sea lo de menos. Feliz Navidad, amigo. Que la paz reine en tu hogar, en esta Navidad, para ti y los tuyos.

ludic

ludic

26.09.2004 14:47

Las culturas del norte tienen una percepción de la existencia mucho más sombría que la mediterranea. Bergman sería un poco el paradigma de esto. Cuando se Compara a Bergman con Fellini, por ejemplo, uno se da cuenta que las diferencias no solo estilísticas, sino de también de manera de sentir la vida e interpretar el mundo. Cuanpo pueda te pongo el excepcional que sin duda se merece esta opi. Saludos.

elenapv

elenapv

08.07.2004 16:23

excepcional opinión....te lo mereces.un saludo

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