Zhongdian (Shangri-La)

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En la sagrada Shangri-La

4  15.06.2011

Ventajas:
Un lugar muy tibetano en China

Desventajas:
A más de 3 . 000 m de altura, hace necesaria aclimatación previa

Recomendable: Sí 

aracil72

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Zhondiang –rebautizado Shangri-La en el 2.001 para atraer más turismo- es una bellísima población en la zona norte de Yunnan. Su población es mayoritariamente tibetana, y es sede de diversos monasterios budistas, motivo por el cual los dirigentes comunistas decidieron identificarla con la ciudad de “Horizontes Perdidos”, llevada al cine por Capra. No hay que decir que la mayor parte de los templos ha necesitado una completa reconstrucción después de que el PCC “liberara al pueblo de su superstición”.

Dado que se halla ubicada a unos 3.400 metros de altura, es conveniente un periodo de aclimatación a 2.000 metros antes de decidirnos a ir a ella.

CLIMA

Shangri-La se halla poco más o menos a la misma longitud que las islas Canarias. El clima subtropical se halla convenientemente refrescado por la altura, con temperaturas que no sobrepasan los 20 ºC en verano ni caen por debajo de -12 ºC en invierno: un clima decididamente alpino. La estación seca abarca de octubre a enero. Las temperaturas locales corren paralelas a las de España, por lo que el viajero podrá seleccionar con facilidad el equipaje adecuado.

CÓMO LLEGAR

El acceso es fácil: dispone de un avanzado aeropuerto al que llegan aviones desde todas las zonas de China. Puede no ser muy aconsejable si venimos de un punto a nivel del mar: el mal de altura nos dejará hechos polvo varios días.

También es posible (y más aconsejable) llegar desde otros puntos de Yunnan en coche. Si, al igual que yo, se realiza el trayecto desde Lijiang, los 175 Km. de distancia supondrán unas cinco o seis horas de viaje por unos parajes de gran belleza natural. No hagáis caso si os dicen que es necesario un todo terreno, el trayecto lo realizan de manera habitual turismos, microbuses y autocares. Los vehículos públicos siempre tienen indicado en su exterior el número máximo de pasajeros, que suelen respetar. Los conductores locales suelen ser tan buenos como los mejores de sus homólogos occidentales. Cosa que se agradece, ya que las carreteras chinas no se caracterizan por su buen estado de conservación ni por sus medidas de seguridad: en este caso se agrava con caídas a pico de no menos de quince metros a lo largo de todo el trayecto; los autobuses chinos varían entre cacharros de la Guerra de Corea y modelos recientes. No incluyen cinturón de seguridad, que en caso de accidente serviría para disminuir la dispersión de los cadáveres.

Si nuestro vehículo es detenido por la policía, es recomendable ser educado, colaborar mostrando inmediatamente nuestro pasaporte… y apenas ser capaz de pronunciar media docena de palabras en chino. No olvidemos que nos hallamos en un estado policial, que desconoce el concepto de presunción de inocencia (todos los detenidos son culpables) y que en esta zona ser extranjero no siempre es garantía de inmunidad policial.En un trayecto tan largo, se suelen realizar no menos de tres paradas: una de ellas para comer –la calidad de los restaurantes y fondas varía de
Fotos de Zhongdian (Shangri-La)
  • Zhongdian (Shangri-La) 01 Zhongdian - Shangri-La
  • Zhongdian (Shangri-La) 02 - Zhongdian - Shangri-La
  • Zhongdian (Shangri-La) 03 - Zhongdian - Shangri-La
  • Zhongdian (Shangri-La) 04 - Zhongdian - Shangri-La
Zhongdian (Shangri-La) 01 Zhongdian - Shangri-La
El templo de Daguishan y su rueda de oraciones.
mala a aceptable, estando a expensas del gusto del conductor y de la cuantía de la propina que le dé la fonda-, las otras dos para deposiciones fisiológicas. Este puede ser para muchos viajeros el primer contacto con las letrinas tradicionales chinas, que requieren de cierta etiqueta:
  1. Hay que pagar 5 mao (1/2 RMB) por persona a la mujer que mantiene la letrina.
  2. Las letrinas se dividen en masculinas y femeninas; a estas alturas del viaje hemos de ser capaces de diferenciar los caracteres… o simplemente, ver a donde se dirigen hombres y mujeres.
  3. Las letrinas consisten en cubículos separados por una pared de no más de un metro de altura, cerradas por una puerta de la misma altura y con una zanja de unos 20 cm. ancho y una pendiente de 45º en que habremos de realizar nuestras deyecciones. No hay privacidad, vemos a nuestros vecinos y nuestros vecinos nos ven. La idea de una placa turca de porcelana con agua corriente no les ha llegado, así que la totalidad de la zanja tendrá restos de las visitas anteriores –o no, dependiendo de lo limpia que sea la encargada.
  4. No hay más papel higiénico que el que llevemos.
  5. En el exterior disponemos de un lavabo con agua fría, el agua caliente es una asignatura pendiente… y demos gracias a poder lavarnos las manos sin tener que poner nosotros el agua.

A lo largo del trayecto tendremos ocasión de ver paisajes bellísimos y agrestes: hay vistas míticas, como la Garganta del Salto del Tigre o la zona de los Tres Ríos Paralelos –que bien valen una excursión aparte. En algunas zonas cruzaremos villorrios consistentes en media docena de casas colocadas un poco a la buena de Dios junto a la carretera. La gente viste según el estilo propio de la minoría a la que pertenecen: es un placer ver a las mujeres ataviadas con sus pintorescas tocas y faldas, o a los hombres con brillantes chaquetas.

Según nos acerquemos, veremos que los edificios oficiales y algunos establecimientos hoteleros adoptan una forma similar al Potala. Las banderas de oración son abundantes, así como los estupas. En cierto modo, estamos fuera de lo que podemos considerar China.

ALOJAMIENTO

Esta zona se halla abierta al turismo de masas. Conviven edificios tradicionales de madera con otros de hormigón armado y ladrillo, igual que en nuestras ciudades. He de hacer notar que tanto los empresarios locales como el gobierno local llevan a cabo un considerable esfuerzo en que las nuevas construcciones sigan el tipo tradicional.

Los hoteles en edificios modernos suelen disponer de sistema de climatización por aire reforzado con manta eléctrica y cuartos de baño completos (lavabo, bañera e inodoro). En todo caso, hemos de comprobar que el hotel cumple con los estándares de limpieza y mantenimiento a que estamos acostumbrados en Occidente: hay establecimientos que datan de los años noventa en que hace tiempo que se desconoce tanto el aspirador como la reposición de griferías rotas, y no van a ser más baratos que otros establecimientos en mejor estado de conservación y limpieza.

Los alojamientos en edificios tradicionales de madera carecen de calefacción o climatización: en invierno hay que conformarse con manta eléctrica, en verano hay que abrir la ventana y poner la mosquitera. Los servicios sanitarios suelen ser correctos, pero no hay que dudar en visitar varias fondas hasta dar con la que más nos acomode.

No hemos de dudar en visitar tantos establecimientos como sea necesario, y hemos de llevar cuidado con aquellos ubicados fuera del núcleo urbano, que nos hacen dependientes de transporte.

TIENDAS

En general los negocios locales están en manos de familias locales, así que todo el dinero que gastemos aquí repercutirá en beneficio de sus gentes. También hay alguna gran cadena de supermercados y tiendas de ropa de marca.

El repertorio de bienes a la venta coincide con el de cualquier otra ciudad de mediana importancia en China, así que coincide con lo que podamos encontrar en Occidente.

COMIDA

Hay amplia oferta de restaurantes y fondas, a los chinos les encanta comer fuera.

La cocina abarca desde los platos locales –en que el yak es la carne omnipresente, aunque hay amplio espacio para cocina vegetariana- hasta cocina china común. La cocina tibetana es bastante simple, pero resulta muy accesible a un occidental. Los sabores son más similares al sistema occidental.

La comida es especiada, quizá menos que en Lijiang -o yo ya me había habituado, que también es posible.

Ninguna de las cadenas occidentales de comida rápida cuenta con locales en la ciudad, aunque algún restaurante local prepara platos más o menos occidentales.

EXCURSIONES

Rodeados por un paisaje agreste y templos seculares, ¡la principal dificultad es decidir qué ver!

Los templos de la zona pertenecen a la secta Gelug, o “Gorros Amarillos”. Se ha llevado a cabo una reconstrucción notable de los mismos, que a día de hoy sigue.

Nada más llegar a la ciudad, nos encontramos con el primer punto de interés: el primero es el Pabellón de Escritura, un antiguo templo reconstruido como museo. Muestra dioramas de la vida cotidiana tradicional de la población tibetana, una maqueta del valle de los Tres Ríos Paralelos, una amplia colección de fotografías sobre la vida cotidiana de la zona (entre ella, las costumbres funerarias: dejan a los cadáveres a merced de los buitres, para garantizar una rápida ascensión al nirvana de las almas). Hay una zona con todo tipo de reliquias históricas: entre ellas, la licencia de un misionero francés... si hoy resulta un paraje apartado, no quiero ni pensar lo que pudo llegar a ser para aquel hombre, tan lejos de nuestra cultura. También incluye una clínica de medicina tradicional tibetana: por el precio de la entrada, nos realizarán un diagnóstico.

Más notable es el complejo del monasterio Ganden Sumtseling, a pocos kilómetros del centro de la población. La entrada cuesta 10 RMB. Consiste en un complejo que en su día llegó a albergar 2.000 monjes; en el momento de escribir estas líneas, tenía unos 350 ocupantes. El conjunto de la edificación se realizó en la ladera de una montaña, coronado por tres templos en su cúspide. Resulta un tanto masivo, al igual que el Potala. Los edificios principales se adornan con dorados. Hay diversos templos a lo largo de la ascensión, pero las tres salas principales son las de la cúspide; el central se halla todavía en fase de reconstrucción y se aprecia que se está empleando hormigón armado sobre una base original de muros ciclópeos. Los otros dos consisten en una sala de unos doce metros de alto, con un buda de la misma altura. Las paredes están decoradas con frescos brillantes que representan el panteón local. También hay hornacinas en que se exponen diversas divinidades a la devoción de los fieles. Estos depositan dádivas en los correspondientes cepillos. Están divididos en tres niveles, siendo el inferior el dedicado a los fieles en general; el segundo, a seis u ocho metros sobre el primer nivel, es una galería al nivel de la cabeza del buda. Contiene otras divinidades. El tercer nivel se destina a albergar a monjes que hayan alcanzado la iluminación.

La vista desde la terraza superior del templo es espectacular. En un día claro llegaremos a ver el Mar de Napa (un lago cercano).

También encontraremos dentro del pueblo otro templo, en el parque Daguishan. Junto al templo hay una rueda de oraciones de no menos de diez metros de alto, en color dorado y profusamente decorada. Como es natural, un objeto de este tamaño tiene una fuerte inercia, que hace necesarios varios individuos para hacerla girar. Según dicen, cada giro proporciona unos cuantos millones de oraciones.

Hay que recordar que en un templo budista hemos de seguir ciertas normas:
  1. Siempre hay una viga sobre el umbral del pórtico. En modo alguno hemos de pisarla. Debemos cruzarla con el pie derecho.
  2. Hemos de vestir de manera apropiada: los pantalones cortos, minifaldas, camisetas sin mangas, etc. están muy bien en el exterior –en el interior es conveniente una ropa que nos cubra parcialmente al menos los brazos y que llegue hasta las rodillas.
  3. Dentro del templo se ha de circular en sentido antihorario, tomando como centro el Buda principal.
  4. No se deben realizar fotografías ni filmaciones.
  5. Hay que respetar el silencio y el recogimiento.

En esta zona la gente asiste a los templos con devoción, conviene respetarles por más que tengamos una opinión negativa sobre el budismo -la mia lo es. Si apreciamos la belleza del edificio, podemos contribuir a su mantenimiento y reconstrucción con algún pequeño donativo.Si nos decidimos a realizar excursiones a pie, tenemos a no demasiados kilómetros el Mar de Napa, un pintoresco lago de alta montaña. También es posible alcanzar picos de 5.500 metros de altura (por ejemplo, el Valle de la Luna Azul), coronados con ídolos de madera, pertenecientes al folklore local. Para una excursión de este tipo es conveniente proveerse de cilindros de oxígeno, a la venta por unos 100 RMB en tiendas de deporte cercanas.

Existe servicio de alquiler de caballitos –los caballos locales son esos curiosos caballitos que aparecen en pinturas chinas, nada que ver con nuestros cartujanos- para realizar excursiones de una forma descansada y divertida.

Es un lugar excelente para tener una visión diferente de China.
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Comentarios sobre esta opinión
hada1711

hada1711

16.06.2011 02:50

Valorada!

hada1711

hada1711

16.06.2011 00:12

volveré mañana a cambiar la nota. bss

aguasclarasV

aguasclarasV

15.06.2011 12:26

Quiero ir, es muy interesante y bonito

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