Apariciones
18.08.2005
Ventajas:
de mi novela, capítulo 3 de la V parte
Desventajas:
morirse de ganas de ir a marruecos
Recomendable:
Sí
 Irela
Sobre mí:
He tenido unos malor rollos y quiero irme y borrar mis opiniones. Por favor ¿alguien puede decirme c...
usuario desde:10.08.2005
Opiniones:16
Confianza conseguida:5
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3. Apariciones Nos sentamos junto a él y le fuimos enseñando con orgullo nuestras compras. -Es buena idea lo de la fruta... aunque no acabo de entender lo de la campana... Estábamos al borde del desmayo por deshidratación galopante, así que, evitando largas explicaciones sobre el campanero asunto, pedimos al chico del bar una coca-cola. (Es admirable la red de distribución de este producto). Más aliviadas, saqué mis bolsitas con especias para preguntarle a Khaled sus nombres. Me los dijo en árabe. -Ya lo sé, Khaled, quería decir en español. -Todos los nombres no existen en español. Qué duro golpe para mis principios. Terminamos las bebidas y regresamos al coche, a seguir la carretera al Sur. Mar insistió en seguir conduciendo ella; Khaled no tenía carnet y ahora los turnos debían ser más largos. El ambiente era más relajado, después de nuestro emocionante regreso al medievo. El paisaje de arenas también producía una tranquilidad somnolienta. Sin embargo, de súbito, Mar nos asustó espantosamente frenando en seco el coche: -¡Ahhhhhhhhh! ¡Dios Santo Bendito! El grito fue tan expresivo, que verdaderamente llegué a pensar que se nos había aparecido una zarza ardiendo en el camino. Busqué con atropello las gafas que usaba para conducir y me las puse: -¡¡Virgen Santísima!!... No podía creer lo que estaba viendo. Khaled se moría de risa, en vez de rezar el rosario como hubiera hecho cualquier devota persona ante nuestras advocaciones. Bajamos los tres del vehículo (aunque sólo dos en estado alucinatorio). Desde donde estábamos, se empezaban a divisar una especie de olivos, llamados allí arganes. Eran unos árboles grandísimos, muy ramificados y de enorme copa. Y en equilibrio, encima de las estrechas ramas, incluso de las más altas, allí estaba la milagrosa aparición: cabras. Encaramadas tranquilamente, en cada árbol se veía un grupo numeroso de cabras, como caídas del cielo. Era una estampa fantástica, alucinadora y surrealista. Sin embargo, abajo de árboles y cabras, contemplaban todo con parsimonia unos pastores, sin alterarse por el misterio. Ya lo cuenta la Biblia, como sólo los sencillos pastores, entre todos los sabios, advirtieron la verdad del nacimiento del Rey del Mundo. (Elucubro la idea de hacerme pastora). Le pedimos a Khaled que trajera la cámara de fotos del coche (nosotras no podíamos ir por la impresión, claro). Él se nos acercó todavía riendo y con la cámara, nos disparó una foto inesperada; nos enojamos un poco y él contuvo la risa para desvelarnos la explicación del maravilloso caso de las cabras celestiales. Parece ser que estas insólitas cabras marroquíes subían a las alturas de los arganes ellas solitas, sin intervención divina (directa), y sin ninguna intención malabarística de los pastores. Habían aprendido a trepar con tanto arte, simplemente, para alcanzar golosas los frutos prendidos en las ramas. No obstante, Mar y yo seguimos pensando que, en la vida, hay más milagros de los que se saben.
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30.08.2005 14:22
Jajajajajajajaja!! Cabras marroquíes alpinistas!! Yo quiero foto!!!
30.08.2005 11:40
Se encuentran milagros donde uno menos se lo espera. Preciosa narración!
30.08.2005 11:18
¡¡¡Cabras trepadoras!!!,una foto de esa imagen no tendria precio,un saludo