Desde mi ventana veo el paisaje donde pasé una de las mejores tardes de mi vida y de la que guardo un precioso recuerdo que además de perdurar, se hace más tierno con el tiempo..
Esta tarde estaba mirando a la cima de esa pequeña montaña, que al atardecer va cambiando de color , que por las mañanas amanece envuelta en suave neblina , y ahora por la noche reluce con las pequeñas y brillantes luces de las muchas casas que surgen por su ladera ...
Podría pasarme el día así , mirando cómo cambia el paisaje.
Y me gusta la idea de saberme parte de ese paisaje en aquella tarde de verano...
Ya han pasado unos años, no muchos , desde esa bonita tarde en lo más alto de esa pequeña montaña de laderas suaves e iluminadas por el sol .
Verla desde mi casa es sentir siempre ese suave viento caliente del verano ...
Vivía en otra casa entonces y no ha sido casual el llegar a esta.
¿Cuánto tiempo pasaré en esta casa que buscaba sin saberlo?
No lo se.
No soy persona de creer en los "siempre".
No hay nada que dure siempre, ni un amor , ni una casa, ni tus zapatos favoritos , ni las películas que antes te gustaban y ahora te aburren .....
Ni siquiera la amistad o la familia es para siempre, unos vienen , otros se van...
Ni los recuerdos.
Solo existen los "para siempre" si te empeñas en que así sea. De otra forma, todo se va diluyendo, cambiando y hasta parece extraño que cosas y sentimientos que parecían tan importantes, con el tiempo acaben por diluirse y convertirse en cosas tan distintas a lo que eran...
Pero hay momentos de tu vida que recuerdas sin querer , sin empeñarte en recordarlos ni olvidarlos.
Son , están ahí.
Como una peca por el sol. Y te hace sonreir.
No soy persona dada a las confidencias ni a los desahogos verbales.
A pesar de ser mujer, nunca he tenido esa "mejor amiga" a la cual contarle tus secretos e intimidades.
Y además siempre voy sola al baño en restaurantes y sitios públicos afines.
Siempre me sorprende que alguna amiga me pregunte ¿vienes conmigo? o ¿me acompañas? cuando quiere ir al aseo, aunque solo sea para retocarse el maquillaje. No entiendo esa manía , pero si me lo piden tampoco tengo inconveniente en hacer de acompañante, aunque para mí sea un misterio eso de tener que ir acompañada al aseo...
Si soy yo la que se levanta de la mesa con tal intención y recibo la amable pregunta de ¿te acompaño?.mi respuesta es siempre la misma : no , gracias , no te molestes.
Pero da igual que digas si o no.
Siempre está esa amiga , o lo más sorprendente , esa amiga de tu amiga a la que apenas conoces , que quieras o no , te va a acompañar a enfrentarte a los mil peligros de un aseo público.
Cierto que hay algunos en que sería necesario llevar mascarilla , guantes y una botella de lejía para enfrentarte al "paisaje", pero esa es otra historia.
En realidad, las mujeres van en grupo al baño , básicamente para dos cosas : intercambiar cosméticos o confidencias.
Para esto último no parece un lugar muy apropiado, pero sí da lugar a comentar pequeñas cosas y cositas del momento , mientras una aguanta el bolso de otra y otra se retoca con el rimmel de una...
El caso es que mi poca afinidad a las confidencias hace que no me hace falta que nadie me acompañe al aseo, y que no tenga esa "amiga íntima" a la que contar nada.
Y así mis recuerdos permanecen solo míos. Sobre todo los buenos.
Lo cual no me impide hablar y hablar de mil y un temas , pero otra cosa es la intimidad, tanto propia como ajena.
Porque los buenos y sencillos recuerdos , esas sensaciones más que recuerdos, son muy difíciles de transmitir o compartir sin que pierdan su esencia, eso que para ti los hace memorables.
¿Cómo reproducir para otra persona ese detalle nimio o esplendoroso de un día feliz en tu existencia?.Da igual cómo lo cuentes, son cosas imposibles de traducir a lenguaje humano.
Y también será que porque alguna vez que he sucumbido a la tentación de "confidencias" me he encontrado en que debo expresarme fatal o que la gente oye una palabra de cada tres , lo junta todo a su manera y la historia que llega a su cerebro es totalmente distinta y distante a tu "confidencia"...
Y porque esos "desahogos con las amigas" solo sirven para una cosa : que cuando tú ya ni recuerdes qué has contado ni cuando ni como , esa persona a quien se lo has dicho sí lo recuerda.
Y en el momento más inoportuno te lo recordará de la forma como lo recuerda , que será de forma bien distinta , pues los recuerdos propios pero sobre todo los ajenos, son como el vino : unos mejoran con el tiempo pero otros se avinagran y resultan irreconocibles y deberían ser desechados --
Dependerá de cómo se guarden esos recuerdos y confidencias
Suele pasar que te dicen...
-Lo que te pasa es que todavía no has superado "esto y aquello", y claro , bla, bla , bla....,
"Esto" y "aquello" son chorradas que posiblemente te han pasado hace como un millón de años , tonterías que en su momento eran "un mundo" y como tal , te entusiasmaron, te cabrearon o te sumieron en esa tristeza momentánea y acotada a la cual todo el mundo tiene derecho cuando pasa un mal momento .
Con el tiempo , que además de que todo lo cura, te trae alegrías o problemas aún mayores , ya ni te acuerdas de las tonterías del pasado.
Pero ahí está tu "confidente " , que se acuerda más de tus asuntos que de los suyos propios y que además lo entendió todo al revés y te quedas con cara de tonta pensando en qué demonios sera eso de "esto " y "aquello" y a cuento de qué viene en una conversación que nada tiene que ver.
- ¿No te acuerdas que me contaste lo de "esto y aquello" ?
- Pues no, la verdad
-Pues no me lo estoy inventado, querida. Ibamos en mi coche a casa después de la fiesta de Zutano y me contaste lo de "esto y aquello", lo recuerdo perfectamente...
- Ni me acuerdo de la cara de ese tal Zutano y su fiesta , ¡cómo para acordarme de lo que te dije!. Si conducías tú seguro que es porque yo estaba borracha. Por eso no me acuerdo y ..
-Pues los niños y los borrachos siempre dicen la verdad , querida
-Querida, los niños y los borrachos tienen el solo denominador común de que apenas se les entiende lo que dicen y todo lo que dicen suelen ser tonterías supinas.
Y que eso se cura , en la mayoría de los casos, con el paso de la edad / cuando se te pasa la resaca, respectivamente..
- Pero de "esto y aquello" te acuerdas , ¿no?
- Vagamente
-¡Pues bien que me diste el peñazo con la historia, nena!
-¡Pero si es una chorrada de hace un millón de años !
- Pues he vivido años pensando en lo que me contaste y hasta ha influido en mi propia vida ¿y ahora me dices que era una chorrada de borracha?. ¡Eres una tocapelotas y nunca más te voy a hacer caso!
Así suelen acabar mis conversaciones con las amigas más añejas, esas a las que no ves muy a menudo pero con las que compartiste momentos de estudiante de instituto, de universitaria pirada , de novia enamorada/ despechada , según las épocas, y que parecen recordar mi propia vida mejor que yo.
Es ciertamente peligroso.. espero que a ninguna de ellas les de por escribir un libro sobre su vida e incluirme a mi porque tal como está el panorama , eso de escribir libros autobiográficos trae muchísimos problemas... sobre todo a los que no los escriben pero salen en la historia...
Pero lo peor no es que no me acuerde de detalles "fascinantes" de mi vida, sino que se te ofenden aún más cuando no recuerdas sus "fascinantes" confidencias.
Y es que en las reuniones "nostálgicas" siempre sale el ¿ te acuerdas de cuándo hiciste, cuándo dijiste, fuiste, íbamos , decíamos, hacíamos?.
Hay gente que se aferra a los recuerdos de años atrás y los mantiene con mayor frescura que de lo que hizo ayer mismo.
Yo que no suelo recordar ni lo que hice la semana pasada a menos que me obliguen , se ve que mis recuerdos más añejos se han ido desvaneciendo como cenizas lanzadas al viento. Y queda algo allí y allá, pero están mejor como están , convertidos en átomos revoloteantes y no en grueso tomo de tapas duras
Pero según parece , yo hice y dije muchas cosas que todo el mundo recuerda menos yo.
Y no tengo yo conciencia de que mi vida fuese tan "fascinante" como mis amigas recuerdan.
Mis recuerdos son de las cosas realmente importantes.
De las pequeñas cosas importantes de la vida, que te hacen cada día sonreír , sin más.
Al igual que cuando salgo del cine, no puedo recordar cada uno de los diálogos de la película , pues tampoco me empeño en recordar cada uno de mis pasos por mi propia vida y por supuesto, no puedo acordarme de todo lo que he dicho,( ¡hablo mucho!). Y por eso solo guardo en el recuerdo algunas escenas preferidas.
La película de la vida de todos sigue sin descanso y no hay mucho tiempo para pensar en lo que vas dejando atrás .
Y por mirar atrás, puedes tropezar con lo que tienes por delante o perderte una nueva y más sorprendente puesta de sol...
Pero una de esas de mis escenas preferidas la puedo ver cada día .
Asomada a la ventana al calor del sol.
Nunca he contado a nadie nada de esa tarde.
Tal vez porque no hay nada que contar , quizás porque es un momento que perdería su magia al ponerle palabras.
Y yo que siempre busco casas en las que de el sol de la tarde , que el que más dura , el más caliente y suave a la vez., así encontré esta desde donde se ve el pico que roza el sol.
Nadie sabe más de lo que yo sé de aquella tarde de verano en lo alto de la pequeña montaña.
Ni tiene nadie por qué saberlo ni por qué lo recuerdo con una sonrisa.
Siempre hay recuerdos bellos recuerdos que queremos que se queden para nosotras, porque a nadie le interesa como nos sentimos en ese momento, lo que vimos, lo que escuchamos o simplemente lo que vivimos. Las confidencias a la larga siempre traen problemas y como muy bien dices hay quien las recuerda a su manera mejor que nosotras mismas. Un beso fuerte