¿Un robot, en mi casa? Si alguien me hubiese preguntado hace un par de meses si dejaría entrar un robot en mi casa, mi respuesta habría sido clara y contundente: “No”. Pero debo confesar que rompí ese pacto conmigo misma, y qué contenta estoy de haberlo hecho. Al margen del trabajo que te ahorra, es un aparato con una autonomía increíble. Poder irte de casa, dejarlo limpiando, y volver y encontrarse la casa limpia, eso no tiene precio. Compensa sobradamente. Y aprovecho para animar a todas aquellas familias que son reacias a la “modernidad” a que den el paso, pues no se arrepentirán.
Sé que al principio inspiran desconfianza y escepticismo, por eso lo mejor que se puede hacer para juzgar algo es probarlo. Me daréis la razón.
Ventajas: el gran ahorro de tiempo y energía, no he encontrado desventajas