Sepúlveda, Segovia

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Opinión sobre "Sepúlveda, Segovia"

publicada 02/06/2017 | esperedondo
usuario desde : 12/05/2005
Opiniones : 461
Confianza conseguida : 330
Sobre mí :
VON... :-) Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, el presente es tuyo. Y si tu comentario es "valorada, buena opi" o similar, no te extrañes si no te leo, porque ni leo por leer ni devuelvo lecturas si no me apetece. He dicho.
Excelente
Ventajas Todas
Desventajas Ninguna
excepcional
Interés cultutal
Naturaleza
Hospitalidad
Gastronomía
Vida nocturna

"Arriba y abajo"

Puerta del azogue.

Puerta del azogue.

Hacía la tira que no iba a Sepúlveda, y por fin hace algunos meses decidimos organizar otra quedada con antiguos compañeros del instituto. Esta vez le tocaba el tema de la logística y elección del sitio a una de nuestras compañeras; sus padres son de Sepúlveda y ella lleva toda la vida yendo allí cada dos por tres. Como además algunos del grupo no conocían el sitio y ella tenía ganas de organizar algo allí, nos sugirió la quedada sepulvedana, que a todos nos pareció bien. Se eligió un sábado por ser el día que mejor nos iba a la mayoría, así que nosotros aprovechamos para buscarnos un hotelito por allí y decidimos quedarnos todo el fin de semana. Así pudimos emplear el domingo en darnos una vuelta por el parque natural de las hoces del río Duratón, al que también hacía ya tiempo que yo no iba.

Esto no lo sabíamos cuando se organizó la quedada, pero luego resultó que justo ese fin de semana había jornadas de puertas abiertas; y es que Sepúlveda pertenece a la asociación Los pueblos más bonitos de España, con lo cual durante esos días se podía acceder de manera gratuita a todos los monumentos; así que también aprovechamos el día de la quedada para madrugar un poco y darnos un paseo por el pueblo hasta la hora de comer, que era cuando nos juntaríamos todos, y también por la tarde continuamos un rato nuestra ruta turística por esta localidad que además de ser una auténtica maravilla es también Conjunto Histórico-Artístico desde 1951.


...:: QUÉ VER Y QUÉ HACER EN SEPÚLVEDA ::...


Esta localidad segoviana conserva aún su trazado medieval y, como es lógico, no se puede acceder a ella en ningún tipo de vehículo (excepto los autorizados). Pero a la entrada del pueblo hay una zona bastante amplia para poder aparcar, tanto coches como autocares; en realidad son dos zonas, una en el primer acceso y otra un poco más arriba, en dirección al centro y la oficina de turismo. Si sois de los vagos a los que les da pereza subir cuestas, podéis probar suerte y subir a la segunda explanada en lugar de a la primera. Pero en cualquier caso, si recorréis Sepúlveda vais a acabar hartos de subir y bajar porque está en lo alto de una loma y todas las calles se distribuyen a su alrededor; con lo cual lo de andar subiendo y bajando está garantizado, aunque dejéis el coche aparcado incluso en la calle que está pegada a uno de los arcos de entrada a la ciudad.

Lo primero que hicimos, después de soltar el coche en esta zona, fue irnos directos a la oficina de turismo para, mapa en mano, poder callejear por allí antes de la hora de la comida. Lo primero que vimos al entrar andando fue el arco que mencionaba más arriba, llamado puerta del azogue o también arco del ecce homo, que es de estilo románico y en el cual desemboca uno de los tramos mejor conservados de la muralla que rodea toda la ciudad. Si dejamos el arco a nuestra derecha y caminamos hacia arriba por la calle que sale a nuestra izquierda, siguiendo las indicaciones hacia la oficina de turismo, llegaremos en primer lugar a la plaza Mayor, que todo el mundo conoce con ese nombre pero en realidad se llama plaza de España, bastante atípica porque su forma es muy irregular. Tiene además una curiosidad, y es que en uno de los laterales de la plaza se encuentran, detrás de un edificio, los restos que aún quedan del antiguo castillo y de la muralla árabe. Resulta muy llamativo porque es como si el edificio más moderno se hubiera querido mimetizar con el castillo, y resaltan mucho las torres defensivas y la espadaña, tan sencillas, justo detrás de una fachada totalmente barroca.

Muy cerca de la plaza de España se encuentra, en uno de sus extremos, la iglesia de San Bartolomé; se trata de una de las muchas iglesias románicas que hay en Sepúlveda, que data del siglo XII y que se cree que pudo ser construida una estructura de piedra de carácter defensivo, que en su día se encontraba fuera de la muralla. Desde la plaza podemos llegar a esta iglesia subiendo unas pequeñas escaleras; y también podemos, dejando la iglesia a nuestras espaldas y caminando paralelos a la muralla, llegar hasta la puerta del río, considerada una de las más importantes de entrada a la ciudad. Si en lugar de hacer este recorrido decidimos volver a la plaza de España y salimos de ella por el extremo contrario, donde os decía que está el castillo, llegaremos a la oficina de turismo; fue al ir allí a pedir el mapa cuando nos enteramos de que ese fin de semana estaban de jornadas de puertas abiertas. Además las dependencias de la oficina se encuentran en lo que era la antigua cárcel de la villa, en la que han habilitado un centro de interpretación, así que aprovechamos para recorrer el interior del edificio. En él se recoge una exposición permanente sobre la vida en las cárceles; esta exposición se distribuye en tres plantas, y en cada una de ellas se centran en un aspecto de las prisiones (desde la literatura escrita en la cárcel, como en los casos de Cervantes o San Juan de la Cruz, hasta las reclusiones voluntarias como en el caso mayoritariamente de religiosos; o el recorrido por las celdas tal y como eran cuando la prisión estaba en funcionamiento, que es un tramo un poco agobiante porque te pones en situación perfectamente). También hay, esto más destinado a los que van con niños, varios paneles interactivos, recreaciones y hasta un juego multimedia para que los más pequeños puedan planear su fuga de la cárcel.

Si dejamos la prisión a nuestras espaldas y bajamos por esta calle (en dirección contraria a la plaza de España, es decir, como si saliéramos de la población), llegaremos a la iglesia de Santiago, que es también el centro de interpretación del parque de las hoces del río Duratón. Este edificio es una de las cinco iglesias románicas que hay en Sepúlveda, está construida sobre una iglesia más antigua (posiblemente del siglo X) en la que se hallaron varias tumbas, y tiene elementos mozárabes. Si además de estar en Sepúlveda tenéis también pensado visitar las hoces del Duratón, no podéis perderos la visita al centro de interpretación. Allí hay una chica encantadora (no sé si es siempre la misma, pero nos atendió estupendamente) que os informará sobre las rutas que se pueden hacer por libre y las que son guiadas, os dará si queréis los varios mapas que tienen del parque, y además si queréis os pondrá el audiovisual que tienen disponible allí mismo con información sobre el entorno del parque natural. En la misma calle, un poco más adelante, nos encontramos los arcos de la judería, que eran uno de los accesos al barrio judío de Sepúlveda que desapareció a mediados del siglo XV.

En la calle paralela a la de la iglesia del Salvador, alejándonos del centro de la ciudad, podemos visitar la iglesia del Salvador, otra de las iglesias románicas que hay en la localidad, y que data de finales del siglo XI y principios del XII. Es uno de los mejores ejemplos del románico castellano, con su galería porticada preciosa, que me recordó un poco a la de la iglesia de San Martín de Segovia, y la espectacular bóveda, que destaca por su altura; y es que ya sabemos que las iglesias románicas tienden a ser más bien bajitas. Muy cerca de esta iglesia está la puerta del azogue, la que os mencioné al principio; y podemos cruzarla para ir a otros dos sitios que están aquí al lado. Uno de ellos es la iglesia de los santos Justo y Pastor, que se puede visitar no sólo como iglesia convencional (otra románica más de las que hay aquí, en este caso de entre los siglos XII y XIII) sino también como museo de los fueros. La visita a este museo comienza con un audiovisual de pocos minutos en el que nos darán algunas pinceladas breves sobre la historia de Sepúlveda; después podremos recorrer su interior y contemplar desde el retablo hasta los capiteles, que dan para pasarse horas observándolos, las esculturas, la cripta o incluso las siete llaves de la ciudad, que son su emblema. Justo frente a la entrada del museo está la casa del moro, un edificio plateresco que recibe este nombre porque en su frontón, donde suelen colocarse los escudos de armas familiares esculpidos en la piedra, hay en este caso una cabeza de un moro. Y por cierto en una de las ventanas un cartel de "se vende"; lástima no tener dinero...

Muy cerca de aquí se encuentra el postiguillo, otro de los tramos de muralla que están mejor conservados, junto con el que hay en la puerta del ecce homo, que ya he mencionado. Algunos expertos dicen que este trozo de muralla podría ser de construcción árabe, del siglo IX, y que el trozo más cercano al río Duratón es de origen visigodo.

Y con esto habríamos terminado de patearnos el casco histórico de Sepúlveda; pero si después de pasar todo el rato subiendo y bajando cuestas os habéis quedado con ganas de más, merece mucho la pena darse un paseo hasta llegar a la iglesia de Nuestra Señora de la Peña. Total el paseo es de no más de diez minutos, aunque sea cuesta arriba, y una vez allí son una maravilla las vistas que hay desde el mirador que está detrás de la iglesia; desde él veremos a nuestros pies el río Duratón y sus hoces, un aperitivo de lo que nos espera si decidimos hacer una excursión al parque. En cuanto a la iglesia, es un edificio románico del siglo XII y en el exterior resulta muy divertido intentar ir buscando las marcas de canteros, que se encuentran repartidas por todo el perímetro. En el interior, llama la atención lo amplia que es esta iglesia, aunque a cambio es un poco oscura y estaremos allí prácticamente en penumbra. Y por supuesto, no podía faltar en ella la imagen de la Virgen de la Peña.


...:: CONCLUSIÓN ::...


Hacía ya tanto tiempo de la última vez que había estado en Sepúlveda, que en realidad hacer esta excursión fue como volver a descubrir esta localidad de nuevo. Y fue una gozada pasear por sus calles sin llevar un rumbo fijo, descubrir sus muchos rincones, parar cada dos por tres para hacer fotografías, y hasta darle conversación a un gato que se me acercó en la puerta del museo de los fueros y, cuando quise darme cuenta, había trepado por mis pantalones hasta casi subirse a mis hombros. Fue desde luego un día de lo más aprovechado.

Y yo a este paso voy a tener que empezar a plantearme en serio lo de guardar en el maletero del coche el traje medieval cada vez que vayamos a ir a un sitio de estos, que luego siempre me arrepiento de no haberlo hecho...

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Comentarios en esta opinión

  • jdcm82 publicada 03/08/2017
    Excepcional opi, saludos
  • jdcm82 publicada 03/08/2017
    Excepcional opi, saludos
  • josegran publicada 16/07/2017
    Hace años que no voy por Sepúlveda. Felicidades por el Diamante.
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Información técnica : Sepúlveda, Segovia

Descripción del fabricante del producto

Características técnicas

Ciudad: Segovia

País: España

Región/Comunidad Autónoma: Castilla y León

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